¡Qué bonito, pero qué caro!

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Ilustración de Liekeland

El otro día hablábamos sobre este tema en un hilo en redes sociales, esta es una frase que se escucha muchísimo en nuestro entorno, en el de los artesanos, artistas, y pequeños emprendedores y que tire la primera piedra quien no la haya pronunciado alguna vez. Pero bien, no es lo mismo decir: qué bonito, pero qué caro ante la foto de un apartamento de un millón de euros en la calle más cara de cualquier ciudad europea, que decirlo ante una taza de cerámica pintada a mano que cuesta 30 euros. Hay una gran diferencia y no lo digo por la cifra.

Vaya por delante decir que en el terreno de los precios hay abusos en muchos productos, sean del tipo que sean pero el lamento de aquel hilo es el que oigo a diario a la mayoría de pequeños productores con los que hablo, incluso yo misma lo vivo con mis proyectos. “No vendo mis creaciones porque la gente las encuentra caras”. Un momento: ¿Es cara una taza de 30 euros en la que se ha invertido más de una hora en hacerla y pintarla a mano?, ¿Una bufanda tricotada con lana de calidad? ¿Un bolso cosido a mano con telas naturales? ¿Una tarta casera?

En el terreno del “pricing” (así llaman en inglés al ponerle precio a las cosas), se distingue entre el coste y el valor. No es lo mismo lo que algo cuesta, que lo que algo vale. Es fácil verlo así: un apartamento que cuesta un millón de euros es caro (quizás muchos digan que no, que son las leyes de la oferta y la demanda, pero bien, eso es otro tema) Una taza hecha a mano que cuesta 30 euros no es cara, de hecho es barata. Y digo barata a propósito, porque barata tiene una connotación distinta a económica, porque al final lo que pasa con toda esta historia es que los propios artesanos están devaluando sus propias creaciones, rebajando sus precios y “abaratando” el entorno, con las buenas intenciones de poder vender a todos aquellos que de esta manera tan casual y rutinaria exclaman: ¡Qué bonito, pero qué caro! Vender una taza ilustrada a mano por 15 euros no beneficia a nadie, al contrario.

Lejos de querer crear polémica porque sé que el tema de los precios es muy delicado, lo que me gustaría resaltar es el valor real de lo que está hecho a mano, o en pequeñas producciones mixtas, animar a que se vea y se mida con el criterio justo, y crítico, también, porqué no decirlo, pero para ser crítico uno tiene que informarse y saber qué hay detrás de cada proyecto y que la próxima vez que pensemos: es bonito pero es caro, veamos si estamos hablando de lo que cuesta o de lo que vale. Lo suelo comentar en el acompañamiento: tu cliente es quien aprecia lo que vale tu producto (o quien puede permitírselo).

Hablando de permitírselo, muchas veces pensamos que no podemos permitirnos algo más costoso pero compramos sinsentido. Esas sí que son, en realidad, compras caras. Tener 5 vestidos de 20 euros sale muchas veces más caro que comprar una prenda de 100 euros, prenda que seguramente será atemporal, bien hecha, de calidad, y con un gusto exquisito y la usaremos durante años, por no entrar en cómo, de qué manera, dónde y quién produce vestidos a 20 euros. Mi madre suele decirlo: “todo lo barato es caro”, aunque luego es la primera que mira los precios con lupa y también pronuncia constantemente la frase en cuestión.

 

Mesas vistas desde arriba

Me encantan las grandes mesas rústicas. Toda está selección está vista desde arriba.

 

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Wtwonen

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Planete Deco

 

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My Scandinavian home

 

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Design Sponge

 

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Bistro Charlotte

Batiscafo en casa de Con botas de agua

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Hace unos años conocimos el precioso blog Con botas de agua, y conocimos también a Bea Gaspar, su alma máter. Nos hemos seguido mutuamente y es para mi una alegría ver el post en el que cuenta las lecturas de sus dos pequeñas con Batiscafo en el mar, más concretamente con uno de sus cuentos, La casa de al lado, del que ya os hemos hablado, el cuento de miedo de Batiscafo, como ya se conoce entre sus pequeños lectores, el cuento de Adolfo Serra y Susanna Isern. Nos ha gustado especialmente como cuenta Bea el mundo que ellas dos crean alrededor de este cuento, como se meten en su casita de al lado a preparar conjuros y pócimas de aprendices de bruja. Nos gusta ver como el miedo fascina, esa era la idea del cuento tanto en el texto como en la ilustración. Un post maravilloso, con unas fotos maravillosas. Y un par de lectoras que me dibujan una sonrisa con solo verlas desde la distancia. Seguid el enlace a Con botas de agua para ver el post entero. Gracias, Bea, nos ha encantado ver por la mirilla a las dos pequeñas encantadoras de ratones.

 

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Atelier Vintage 50

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Atelier vintage 50 es una tienda online con, como veis, carteles de madera con aroma vintage. Pero no solo carteles, también mobiliario, cabeceros, cubos de zinc, cestas de mimbre, farolillos, botes de farmacia, lámparas, todo un mundo de objetos de decoración muy especiales. Podéis ver toda la gama en su tienda online y seguirlos en Facebook o en Instragram en @ateliervintage50.

 

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Algunas casas bellas

Semanas que vuelan…casas bellas que permanecen…

 

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Freunde von freunden

 

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Design Sponge

 

Piñas búho

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Nos ha hecho mucha gracia esta manualidad de Lia Griffith, estos buhitos con forma de piña y con fieltro, tenéis el paso a paso siguiendo el enlace. Además, tienen aroma a Navidad…

 

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