Aburridos del mundo y de la gente…pero no de la vida

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Ilustración de Michela Picchi

 

Voy a intentar ser sintética y breve porque estoy fuera de casa y no puedo estar mucho tiempo escribiendo este post, pero no quería dejar el domingo sin post de reflexión porque sé que os gustan mucho y pienso que es el mejor día para ellos, para disfrutarlos tranquilamente con el desayuno.

Recientemente he tenido esta conversación con un par de amigas: “estoy aburrida del mundo y de la gente”. A mi también me pasa. Estoy en ese punto en el que como dicen en inglés “Been there”, “ya estuve ahí”. Lo tengo todo muy visto y muy hablado.

¿No os pasa? Con la gente las mismas conversaciones, los mismos temas, charlas como de ascensor. Y con el mundo: los mismos problemas, la misma falta de humanidad y justicia, el hartazgo absoluto.

A veces me preocupa. Tengo 46 años y ¿ya estoy aburrida de la gente y del mundo? ¿Qué pasará cuando tenga 60? ¿Seré un anacoreta que pasará sus días sola encerrada en casa con una pereza cósmica ante la idea de salir, ver gente, conversar, entusiasmarme aún con lo que pase en el mundo, con ganas aún de cambiarlo? ¿Sola en casa, conversando con quince gatos que tendré como única compañía, encontrando esas charlas gatunas las más interesantes del mundo por no obtener respuesta y no tener que decir las mismas perogrulladas una y otra vez?

El otro día un amigo decía: “me gustaría volver a ser joven, para tener energía y ganas de hacer cosas”.

Seguro que os sentís identificados. Me da la impresión de que lo que nos pasa no es nada raro, es simplemente madurez, paso de los años.

No estoy tan preocupada. La clave para mi es la segunda parte del título del post. Por mucho que me aburra el mundo y la gente, aún me entusiasma la vida, y probablemente más que nunca. En esta etapa de mi vida estoy más que nunca donde quiero estar, y esto me produce una gran alegría, y como he dicho en otros posts, me produce un inmenso agradecimiento hacia la vida.

Y cuando me sacudo la pereza cósmica, salgo de casa, o cojo el teléfono, o el wassap o el mail y charlo con la gente cómo si fuese una adolescente, sin cansancio, y hablo de cómo cambiar el mundo, y me lo creo y lo intento, y la gente no me cansa, y el mundo tampoco, más bien al contrario.

Al final llego a la misma conclusión que llego con casi todo y digo casi por no ser rotunda, porque en realidad podría ser con todo: que la vida es lo que queda cuando se abrazan los opuestos, y uno puede estar hasta el gorro de la gente y sus cosas y al mismo tiempo interesarle el género humano y sus cosas tremendamente, que uno puede pensar que no hay remedio para este mundo y al mismo tiempo luchar con entusiasmo adolescente para cambiarlo.

Quizá vale la pena estar aburrido de la vida en minúsculas, para disfrutar más plenamente de la VIDA.

 

 

5 respuestas a Aburridos del mundo y de la gente…pero no de la vida

  1. 1
    virginia dice:

    buenos días, Cristina.
    Amén.
    Feliz día!

  2. 2
    Nuria dice:

    Bonita reflexión. Una persona que brilla y que reafirma mi enamoramiento de la Vida :-)

  3. 3
    JAN dice:

    Hay la vida….

  4. 4
    cristi dice:

    Gracias por ser unos de los canales que me alimenta de la vida cada día.

  5. 5
    Eugenia dice:

    Que bien me ha caído este post… como anillo al dedo.
    Como dice Mafalda: “Amo la humanidad, lo que me revienta es la gente” o mejor aún Emil Ciorán sostenía ” El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad.”
    Buen día

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