Adviento 7 de diciembre

El adviento de hoy se lo dedicamos a Laura Donada, autora del texto “Haciendo el gamba” para Kireei 8, ilustrado por Teresa Bellón. Una pieza muy divertida y no por ello menos profunda.

 

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Hoy he ido a mi primera clase de batucada y estoy con un flow que me sale solo. Siento el poder de la baqueta y llevo toda la tarde con un olor a Brasil que ni os imagináis. A partir de ahora pienso ir por la casa en mini bikini de braga con tiro alto y dando pasos cortos. Ya internaré luego a los niños en un sanatorio si veo que empiezan a hacer dibujos de casas ardiendo y con todos los personajes tachados, por culpa del espectáculo. Aunque he de decir en mi favor que cuando me estoy vistiendo y les hago en pelotas el baile del robot mezclado con la coreografía de Beyoncé, todo ello en su versión flan, se tronchan. Al final, la infancia ni se traumatiza ni nada… y mirad que yo pierdo desnuda.

La verdad es que yo hago mucho el gamba con mis hijos. No sé si les estoy inculcando que la dignidad es algo para pisotear todos los días o qué, pero nos echamos unas risas y así me desquito para cuando llegue su adolescencia y me huyan cual apestada. De momento cogen sitio en mi cama y se tapan y todo esperando el espectáculo. ¡Me piden hasta un bis! Esto me confirma que el amor hacia una madre es ciego.

También finjo que me he roto una pierna cuando voy por la calle, que me quedo profundamente dormida de repente cuando les hablo, abuso del absurdo (del que soy fan) o les muestro, lo confieso, como es un accidente en un túnel enseñándoles la comida masticada en la cena. Eso únicamente cuando el padre no me ve, y solo lo he hecho un par de veces. Me pongo algo imposible en la cabeza para ir por la calle, simulo que una jirafa me come los pies por la mañana y varias tonterías más.

También me pongo seria y me enfado, claro, y les obligo a lavarse los dientes y cosas así. Pierdo los papeles algunas veces, como todos, pero reconozco que me gusta reírme con ellos. El cansancio juega en mi contra y a veces soy más gris de lo que me gustaría, pero espero que el día de mañana, cuando ya no esté y se acuerden de mí, sus cabezas se tiñan sin saber por qué de muchísimo color. Tantísimo como del que ellos me la llenan a mí.

¿Vosotros y vosotras, sois también de la escuela de las gambas?

Texto de Laura Donada, ilustración de Teresa Bellón.

 

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