¿Animar a la lectura?

¡Tres años! Tres años pagando religiosamente el coste anual de una revista infantil, ¡porque leer es bueno!, ¡hay que promocionar la lectura!, y todo ¿para qué? Apenas miran la portada y la contraportada. En la contraportada hay una historieta que les hace reír. La tiran por cualquier parte. Me encuentro la revista en el sofá, bajo la mesa, enterrada bajo los álbumes de cromos. Ya me he cansado, les he dicho que los voy a dar de baja, porque nunca quieren leer solos ni siquiera un par de páginas antes de ir a dormir. Dicen que no les apetece. Que les lea yo un cuento. ¡Pero ya son mayores! Saben leer perfectamente, incluso el pequeño es capaz de leer solito. Pero son muy vagos. ¡Pues hasta aquí hemos llegado!

Ahora, otra versión de la misma historia:

Hace tres años que mi hijo mayor me pidió suscribirse a una revista infantil. Me hizo mucha ilusión porque era la misma revista infantil que yo también leía en la escuela. Nunca estuve suscrita, pero recuerdo esa revista con muchísimo cariño, así que suscribí a mi hijo mayor. Al principio solamente leía la historieta de la contraportada. Con su hermano, se tronchaba de risa… así fue como el pequeño empezó a interesarse por la revista también. De algunos números solamente han mirado los dibujos. De otras, intentaron poner en práctica sin mucho éxito algunas de las manualidades propuestas. Algunas veces han pasado varios números sin leer nada, pero ¿cómo voy a culparles si yo hago lo mismo con la revista de historia a la que estoy suscrita? Es cierto, a veces me leo hasta los anuncios con fruición y otras veces me doy cuenta de que ya tengo tres números atrasados sin leer, y la sensación de que es posible de que así se queden. Y eso que me encanta. Sin embargo, se que a veces mis hijos hojean su revista porque me la encuentro en diferentes sitios, como si se fuera desplazando sola. Y conocen a los personajes fijos, aunque no se de qué porque nunca los he pillado leyendo acerca de ellos. Creo que no les gusta que les vea leyendo, quizá tienen miedo de que si les pillo a media lectura les obligue a acabarla, o me tome eso como un precedente para una obligación inamovible. O a lo mejor temen que les reproche que pasan las páginas demasiado rápido “para habérselo leído todo” o que solo miran los dibujos.
Por la noche me piden que les lea yo. En voz alta. Y yo lo hago porque no quiero que asocien la lectura al penoso seguimiento de unas letras que todavía no tienen domesticadas. Prefiero que practiquen el descifrado cuando no hay más remedio, en la escuela, con los ingredientes de la caja de cereales, o con las instrucciones de un juguete. Los libros son para el placer, no para el sufrimiento. Así que disfrutamos de la lectura en voz alta, y veo como sus ojos miran más allá, ven mis palabras transformadas en una película mental, y espero con emoción pero mucha paciencia el día en que querrán quitarme el libro de las manos y devorar ellos mismos las palabras, las letras ya domesticadas, libres del penoso desciframiento infantil, directas al cerebro lector. Puede pasar a los 7 años, a los 10, o más tarde. Que dominen la mecánica no significa que hayan comprendido la magia.
Ayer por la mañana, cuando fui a despertar al mayor, encontré un cómic abierto sobre las sábanas y la luz de su cama todavía encendida.

Fomentar la lectura es una de las obsesiones de muchos padres y también de las escuelas. Por desgracia, tengo la sensación de que muchas veces nos marcamos como objetivo ver al niño con el libro abierto entre las manos y nos interesamos únicamente por el aprendizaje de la mecánica de la lectura primero y por la comprensión lectora después. Son aprendizajes importantísimos, pero no garantizan la pasión por la lectura. Esta no surgirá hasta que el niño encuentre “su libro” y se produzca el milagro de que las letras desaparezcan ante sus ojos y se abra una puerta cuyo umbral ha de atravesar solo. Mientras esto no sucede, nada tiene de malo (¡al contrario!) ayudarle a vislumbrar lo que hay tras la puerta a través de la lectura en voz alta, no importa la edad del niño. Creo que nos falta naturalidad, confianza y paciencia, y que estamos siempre apresurando procesos, marcando objetivos y ofreciendo recompensas innecesarias para motivar actitudes cuya motivación solo puede ser interna.

Una casa con libros al alcance, unos padres lectores, historias en voz alta a la hora de dormir, variedad de temas y formatos (conocimientos, álbumes ilustrados, novelas, cuentos tradicionales, cómic…), abandonar la actitud pedante ante la cultura y ofrecer libertad para leer y ¡también! para no leer, son suficientes armas, a mi parecer.

Pensando todo esto, leer Como una novela, de Daniel Pennac, fue una liberación, una alegría. Os recomiendo encarecidamente su lectura.
También está disponible en catalán. En el blog Libros y literatura tenéis una completa reseña.

Esta es la lista de los derechos de los lectores, según Pennac. 

  1. El derecho a no leer
  2. El derecho a saltarnos las páginas
  3. El derecho a no terminar un libro
  4. El derecho a releer
  5. El derecho a leer cualquier cosa
  6. El derecho al bovarismo (leer para satisfacer nuestras sensaciones)
  7. El derecho a leer en cualquier sitio
  8. El derecho a hojear
  9. El derecho a leer en voz alta
  10. El derecho a callarnos
     

* Las ilustraciones son de Quentin Blake.

 

27 respuestas a ¿Animar a la lectura?

  1. 1
    Meritxell dice:

    A mi me encanta leer y me gustaria pasar esta pasión a mis hijos. De momento les encanta ojear cuentos y que les leamos en voz alta.
    Y muy a menudo los “pillo” a los dos en la misma cama x la mañana y la mayor hace como que lee para el pequeño tienen 4,5 y 2,5 años!

  2. 2
    Mireia dice:

    Creo que este post traduce a la perfección las inquietudes de los padres que somos lectores y que nos encantaría que nuestros hijos lo fueran.

    Uno de los mejores momentos del día es leer un cuento con mi peque en la cama, a ella le encanta, y creo que a mi aun más ;-)
    Lo elegimos juntas, yo lo voy leyendo, y ella también va explicando cosas que va viendo en las ilustraciones, o fragmentos que ya se sabe, y que se me adelanta para “leerlos” de memoria :-)

    Os dejo una foto que hice un dia….. muy relacionada con el tema…… espero que os guste ;-)
    http://www.flickr.com/photos/mireia/5811075727/in/photostream/lightbox/

  3. Que estupenda entrada. Yo de momento no tengo hijos, pero si que trabajo con niños y es una de las tareas más bonitas las de iniciar a la lectura.

    Hay mil juegos y mil formas de hacer que un niño se interese por la lectura (aunque siempre los hay a los que les gusta menos). La clave es hacer del momento de lectura algo divertido, que sean ellos los que elijan y sobre todo instarles a que lo que vayan leyendo se lo vayan imaginando todo en su cabecita.

    Desde luego cuando tenga niños, espero que sean unos grandes lectores, herencia en libros no les quedará poca jaja
    Es genial y las ilustraciones de Blake, un amor!

  4. 4
    ana dice:

    Estoy de acuerdo, yo soy un mediador de los libros de lectura de las bibliotecas públicas y aquí están por todas partes. leer en voz alta a los bebés, los niños de 3 años y así sucesivamente. tratar de conocer lo que le gusta de ellos y sus curiosidades. no tiene la obligación de leer, leer por placer y dejar que las historias crecen a un creciente deseo de leer.

    obrigado
    ana

  5. 5
    Luisina dice:

    Totalmente de acuerdo, hace años que trato se sostener esta visión :)
    Gracias Elena!

  6. Me ha gustado muchísimo este post. A mi me encanta leer y me gustaría muchísimo que nuestra hija Manuela encontrara el mismo placer que yo devorando un libro. Creo que de momento la estamos animando a la lectura de forma positiva y parece que vamos por buen camino pero también tengo que estar preparada para que ella elija sus propios hobbies y puede que el día de mañana, no sea una gran lectora. Creo que los padres debemos intentar levantar la curiosidad, las ganas de conocer… pero eso de formatear a los hijos a nuestro antojo siempre me ha rechinado un poco. ¡Pero al menos por nuestra parte, siempre intentaremos hacerle llegar el mensaje de lo divertido y enriquecedor que es un buen libro! Luego ella será la responsable de coger, de todo lo que le transmitimos, lo que ella quiera. ¿Qué se le va a hacer?

  7. 7
    magbru dice:

    Genial. Muchas gracias.

  8. 8
    Cósima dice:

    Estoy de acuerdo con todo el contenido del artículo. No solo de acuerdo, sino que además lo he puesto en práctica. Añadiría un consejo: compartir con los niños de forma conjunta sus primeros pinitos con las letras y nuestros ratos agradables de lectura.
    Mi hija tiene 12 años y devora los libros desde antes de aprender a leer. Ahí estaba yo, animándola, enseñándole como la señora “A” empezaba un nuevo párrafo, mostrándole el nombre escrito del protagonista tantas veces que ya lo identificaba ella solita. En definitiva, dedicándole tiempo y demostrando pasión por la historia que estábamos descubriendo. Hicimos un pacto especial: cuando ella aprendiera a leer, le tocaría leerme alguna página. Y así fue. Hay que tener algo más que paciencia para escuchar media página de un cuento letra por letra. Cuando ya tuvo soltura, hice un truco que me dio muy buen resultado. Fue durante unas vacaciones: si terminábamos de comer, antes de recoger la mesa, yo me levantaba, me tiraba en el sofá y empezaban mis 30’ de lectura. Además, le decía cosas como “es que a mi protagonista le ha pasado esto y no sé cómo está ….”. Ella empezó a copiar el gesto y cogía un libro. Poco a poco íbamos comentando lo que pasaba en nuestras respectivas novelas. Siempre me he interesado por sus libros (he llegado a adorar a Gerónimo Stilton).
    Nunca le he obligado a leer. Ha llegado a pasar épocas de hasta 8 meses en las que no leía ningún libro, y de repente volvía a entusiasmarse y a empezar a devorar otra vez los libros de una forma compulsiva (juro que, en esos momentos, mi presupuesto hace estragos).
    Hace muchísimos años que tiene el carnet de una biblioteca pública, y cuando la llevo, la bibliotecaria me guiña el ojo y se van solas a revolver estanterías. Intercambian opiniones sobre los libros que mas les han gustado, y a mí me deja totalmente alucinada. Este año, al ver mi iniciativa bloguera, me ha “copiado” el proyecto y se ha hecho (ELLA SOLITA) un blog de lectura. Obviamente ahora lo tiene un poco atrasado por los exámenes, y se le acumulan las críticas en papeles sueltos. Pero a mí me parece genial.
    Estoy de acuerdo que la lectura no puede ir ligada al concepto “obligación”, y también que es buenísimo que los niños se acostumbren al formato papel cuanto antes (cuento, comic, tbo, etc.) Yo creo que ellos tienden a imitar lo que hacemos nosotros. Y ahí es donde yo veo que si podemos influir, haciendo esas actividades con ellos.
    Os dejo el link de su blog.
    http://mumu-books.blogspot.com.es/

    • 9
      doloretes dice:

      Enhorabuena por esa labor de madre que tan buen resultado te ha dado. Te envidio como maestra de Primaria, responsable de la Biblioteca Escolar y madre. Yo soy una lectora de los pies a la cabeza, y me ha podido la impaciencia de querer ver a mis hijos leer lo que yo creía conveniente. Ahora ya mayores, por fin nos vemos los cuatro de casa con un libro en la mano.

    • 10
      Elena dice:

      Felicita a tu hija! Es un blog estupendo que supera a muchos hechos por adultos! Me he quedado boquiabierta.

  9. 11
    INES dice:

    Me ha gustado mucho el post, pero tambien el libro “como una novela”. Me lo recomendaron en una libreria infantil al ir a buscar unos cuentos para mis hijos y comentar que a mi, como voraz lectora que soy, y sabiendo lo que se disfruta con los libros, me encantaria que a mis hijos les pasara lo mismo.

    ¡Leer a Pennac fue como una liberacion!!

  10. 12
    Carmen Gloria Valdebenito Gómez dice:

    la lectura abre mundos de ensoñación y nos posibilita saber lo que a nuestro alrededor sucede,
    muy contenta de saber que hay pasión por la lectura y va con otro ritmo, el personal.
    Tenemos muchos libros en casa y nos apasiona leer, además es muy social porque también a nuestros hijos les trasmitimos lo que pensamos y se dialoga mucho más. es lo mejor

  11. 13
    Lara Perez dice:

    Genial ¡¡¡¡
    Como madre lectora, llevo años intentando inculcar el amor a los libros a mis hijos. Siempre he defendido que “el dinero gastado en libros nunca es dinero tirado”. Aunque desde que son bebes son socios de la biblioteca pública, he querido que se rodearan de esos libros “mágicos” que no siempre se encuentran en una biblioteca, muchos luego me los he encontrado recomendados por Kireei.
    Una de las pocas obligaciones a los que los he sometido, es a escucharme cada noche leyéndoles un cuento, siempre esperando que algún día de sus frutos esa semilla que llevo 9 años plantando. Y aunque les encanta dormirse escuchando mi voz, aun no han comenzado a leer por sí mismos.
    Y cuando estás a punto de tirar la toalla, de decir “no vale la pena, no hay nada que hacer” va y aparece este post maravilloso que me llena de esperanzas otra vez y me da fuerzas para seguir leyendo por las noches a mis hijos aunque me caiga de sueño y cansancio.
    ¡Gracias, y mil veces gracias por darme esperanzas otra vez¡

  12. Cuanta razón tenés Elena, gracias por tan lindo post. A tener paciencia y dejar a los chicos libres de elegir lo que quieren en el momento de vida que gusten. Besos!

  13. 15
    franoe dice:

    A mi me encanta leer y he tenido la suerte de que mis dos hijas de 15 y 9 años sientan la misma pasión que yo por los libros.No hay dia que se acuesten sin leer sea la hora que sea.Siempre tienen alguno en la cabecera de su cama.Si hay algo que no falta en mi casa son libros.
    Gracia por el post.

  14. 16
    Marta dice:

    Me encanta Pennac, es un genio!!! Mi favorito es Chagrin d’école (Mal de escuela) en donde narra de manera autobiográfica lo desastre que era en el colegio, cómo le consideraban todos los de su alrededor un “caso perdido” y cómo su vida cambió tanto que acabó siendo profesor… Es una historia conmovedora!

  15. 17
    Iván dice:

    ¡Hola!

    Un post muy bonito, todo el mundo debería seguir las recomendaciones de Pennac (los derechos de los lectores). Yo empecé leyendo cómics; después de eso, abandoné decenas de libros, y tengo un puñado de libros que leo cada año o dos. Y poco a poco, sin grandes obligaciones con la lectura, me fui apasionando, y me convertí en un apasionado por la lectura.

    Muchísimas gracias por citar mi blog, Librosyliteratura. Espero que disfrutaras con la reseña del libro de Daniel Pennac que recomiendas a tus lectores.

    Un abrazo
    Iván. Coordinador de Librosyliteratura.es

  16. 19
    Ana dice:

    genials els drets dels lectors!!! bonic post! moltes gràcies Elena

  17. 20
    doloretes dice:

    ¡¡¡¡GRACIA!!!!! Me ha encantado esta entrada. Soy la responsable de la Biblioiteca de mi cole, además de maestra y madre… siempre con la convicción de que la lectura nos hace libres. Te recomiendo el libro de Gonzalo Moure “Cama y cuento” donde nos da la pista a los padres de cómo no abandonar a los niños en el proceso de leer. Es un libro se supone para niños pero como lectura para padres es estupenda.
    Un abrazo, os sigo todos los días, me encantáis, pero hoy me habéis llegado al corazón.
    ¿Me dais permiso para utilizarlo en el blog de la Biblio?

  18. 22
    caterina dice:

    gran pennac! y gran elena y sus posts!

  19. 23
    Núria dice:

    No conocia a Pennac y me han gustado mucho sus “derechos de los lectores”, ¡Geniales!. Por otra parte, aunque los padres insistamos en que nuestros hijos lean, no hay nada mejor que el que los hijos veas a sus padres leer y con ello emocionarse, disfrutar, sufrir…. no hay nada como un buen ejemplo.
    Felicidades por el post.

  20. 24
    Elena dice:

    Gracias por vuestros comentarios. Me alegro de que os haya gustado, que compartáis la visión o que os haya hecho reflexionar. Vuestro punto de vista me resulta muy enriquecedor.
    Coincido con la idea de que el libro de Pennac es liberador, sí, esa es la palabra.
    Leí mal de escuela y me encantó también. Ahora estoy a mitad de “señores niños”, también recomendable, aunque este es novela, no ensayo.

  21. 25
    Carolina dice:

    Muy bueno el post. Me encanta Pennac, y la lista de derechos es genial. Pero voy a discrepar un poco. No hay que agobiarse con el tema de leerles a los niños. Yo nunca les he leido en voz alta. Les contaba cuentos de pequeños, pero nunca hemos establecido una rutina lectora. Nos ven leer mucho, a los padres, tíos, abuelos… Pero por ejemplo nunca les he leído por la noche, aunque hacemos muchas otras cosas juntos. Lo siento pero me da pereza. Tengo dos niños y los dos leen mucho. El mayor de 8 años devora. Se levanta pronto para leer por la mañana, y cuando vamos a la biblioteca se lee 10 libros en una semana. Y eso que parece que sólo le gusta el fútbol. Al pequeño le cuesta más pero parece que va por el mismo camino.
    Enfin, que no se agobie el que no les lea a sus hijos.
    Y felicidades otra vez por el BLOC que me encanta!

    • 26
      Elena dice:

      A mi sí me parece importante leerles en voz alta (normalmente la gente lo hace antes de dormir, pero puede ser en otros momentos), al menos al principio. Pero, por supuesto, y siguiendo con la coherencia de no machacar a los niños con imposiciones, si a un niño no le gusta, o no lo “necesita” porque ya lee solo y le basta con eso, o a los padres les es imposible o difícil (no se, se me ocurre de entrada un bebé muy demandante a esa hora y una madre sola para atenderlos a todos), pues tampoco nos vamos a poner cabezones. Lo que a mi me da pena es que haya niños que piden que se les lea en voz alta, que haya padres con tiempo y disponibilidad, y que corten de raíz esa posibilidad porque “el niño ya es grande”. A mi una maestra llegó a decirme que ya iba siendo hora (niño de 6 años) de que no le leyera yo, que tenía que acostumbrarse él. Eso me parece soberana tontería. Si a los dos nos gusta! Si el niño lo pide y lo disfruta! Pero, por supuesto, no es norma ni ley universal. Es solo un aspecto más del ambiente pro-lector que cada familia montará a su medida.
      Otra cosa que pienso es el problema de las escuelas, que tienen que lidiar con este tema partiendo de ambientes familiares muy diferentes… algunos, directamente hostiles con la lectura. Quizá esa presión les hace tomar estrategias que puede ser un intento desesperado para recuperar a esos niños que tienen un ambiente poco propicio en casa pero, a la vez, puede resultar una acción desmotivadora para los que ya “iban bien”. Complicada situación…

  22. 27
    Horacio Aguilar dice:

    Me encanta tu blog y espero que me ayude mucho. Cuando mis hijos estaban pequeños no hubo métodos ni sistemas que yo no hubiera probado. Recuerdo un aparato que con voz sintética decía palabras que luego había que escribir bien, so pena de perder puntos. El caso para comentar fueron cuentos para mi hija más pequeña, traídos de un viaje, que además de traer el texto venían con una cinta grabada. Se los obsequié a mi nena que no tenía edad para leer, para que escuchara el cuento. Poco después hubo conmoción en la casa porque la níña leía los textos. Después de celebrar, al tiempo pudimos descubrir que no leía sino que asociaba cada palabra de un mismo cuento con su expresión oral. La ayuda que le asigno a tu blog es que se lo envié a mi hijo mayor, ya un adulto, que no le gusta leer mas de un párrafo, para disculparme que no sabía hasta ahora que uno de los derechos del niño era no estar obligado, precisamente, a leer, derecho que yo le violé innumerables veces. Gracias, me ha respondido favorablemente sobre algunas lecturas de más de un párrafo que tenía pendiente.

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