Archivo del Autor: Cristina Camarena

El gato goloso

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Confieso que yo también tengo un gato goloso, y confieso que me pierde lo dulce, sobre todo el chocolate. Por eso me encanta navegar por blogs de postres como el de Mavele, una  "Ingeniero de profesión, muy indecisa y desmemoriada. Amante de la fotografía, la literatura, la buena comida y por su puesto, los gatos." 

Con un pequeño vistazo te das cuenta del buen gusto y cariño que le pone a sus delicias, y si lo sigues con más o menos asiduidad te enganchas a su "aroma", una mezcla de la calidez del hogar, de la merienda con chocolate caliente y bollos, y los pequeños lujos de una pastelería exquisita. Mirad que sensación…

 

Rollos de Jalea.

 

 Cuack attack.

 

 Macarons.

 

Torta Cebra.

 

Como veis, no solo las recetas son espectaculares, también la presentación y la fotografía. 

Mavele, además, publica otras fotos suyas que me han parecido deliciosas, como todo lo que hace.

 

 

 

 

 

 

Caterina Pérez complements

 

 

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Botones, telas, cintas, hilos, alfileres, dedales… estas son las estrellas que iluminan el universo de Caterina Pérez complements, una artesana que crea bolsos, broches, diademas, carteras, gorros, con un toque vintage muy cálido y elegante. He tenido el placer de hablar con ella sobre su proyecto, sus proceso de creación, sus expectativas y así ha transcurrido la charla…

 

 

¿Qué es Caterina Pérez complements?, ¿cómo es el proceso de creación?

Hago complementos. Bolsos, neceseres, broches, colgantes, gorros, pañuelos… Aprovecho retales que me dan, compro telas de las que me enamoro sin pensar en qué van a convertirse, uso botones antiguos, cintas que guardo… y con todo ello creo piezas de (obviamente) tiradas muy limitadas. En mi taller todo lo aprovecho. Tengo verdadera obsesión por no tirar ni un pedacito de tela de las que me gustan. De un buen trozo que me guste de tela, corto piezas para las bolsas, corto forros para los gorros, uso retalitos para hacer bolsillos aplicados a otros modelos de bolsa. Con los rinconcitos de tela hago broches, y si todavía me queda algún pedacito minúsculo, decoro los paquetes de los pedidos. Me gusta la sensación de ir creando un pequeño fondo de telas que voy utilizando y redescubriendo al cabo de 3 o 4 temporadas (quizás lo que me servía para broches, ¡ahora me sirve para forros de bolsas!)
Como solo dependo de mi ritmo y de la organización de mi día a día, me puedo permitir personalizar piezas con las necesidades de mis clientes, o de repente salirme de la colección de complementos y llevar a cabo otro tipo de pedidos que me apetecen (como unas banderolas de tela para un recién nacido, o unos bajos para una colcha espectacular…)

 

 

Tu pasión por crear viene de familia … ¿cómo ha influido tu gente en tu dedicación?

Creo que estoy haciendo lo que hago porqué desde pequeña, en mi entorno familiar, ya respiraba una pasión por hacer cosas con las manos. Mi abuelo era joyero, tenía tienda propia y su gran taller se convertía en el mejor escenario para mis fantasías, abarrotado de herramientas de todos los tamaños, maquinaria extraña, virutas metálicas por todos lados, y unos bancos de trabajo de madera oscura debajo de lámparas de hojalata abollada. Mi otro abuelo siempre ha tenido un taller de albañil en la parte trasera de su casa y, aunque de forma no profesional pero con una maquinaria de lujo, de allí siempre salen espectaculares piezas de madera: mesas, bancos, carpintería para ventanas, mueblecitos para mis muñecas de pequeña, un columpio para mis hijos, percheros… ¡Hasta me ayudó en una ocasión a construir una estructura para una escenografía de un espectáculo! Y a mi madre la recuerdo siempre con la máquina de coser, nos hacía nuestra ropa (como a muchas… ¡viva el Burda!), hasta juguetes, porqué la verdad es que siempre se le han dado bien las manualidades en general. Como dice ella, “aprendiz de todo, maestro de nada”. ¡Por no hablar de mis tíos!
Cuando me independicé, pedí que me regalaran una máquina de coser. Una Alfa, a la que nunca pensé que le iba a sacar tanto partido.

 

 

¿Qué recorrido formativo y vital te llevó a tener tu propio proyecto? 

Mi formación es más bien dispar. Yo estudié arte dramático en el Institut del Teatre. Cuando terminé la carrera, se me hacía muy cuesta arriba empezar una carrera profesional y pasé por una etapa de replantearme mi formación, y después de coquetear un tiempo con la danza, con el teatro visual y cursillear bastante, decidí acercarme al mundo del espectáculo desde otro ángulo: el diseño de vestuario. Empecé a estudiar patronaje y costura en Francesca Bonnemaison (Barcelona). La escuela te ofrece, a parte de asignaturas teóricas y relacionadas con el diseño de moda, un montón de asignaturas prácticas relacionadas con las labores (patchwork, punto de cruz, plancha, pintura sobre tela…) que enriquecen el recorrido que tu vas haciendo. Bueno, pues mientras cursaba estos estudios, me quedé embarazada de mis dos hijos, que se llevan muuuuuy poco tiempo. Y esto me hizo (como a la gran mayoría) cambiar mis prioridades. Busqué la forma de poder compaginar el ritmo de mis hijos con mi actividad creativa, de marcar yo el ritmo del trabajo, con el mínimo de presiones y el máximo de disponibilidad para ellos. Probé confeccionando algo de ropa para niños, pero me resultaba demasiado complicado: trabajar con muchas tallas, la distribución… así que pensé en apostar por los complementos, cosa que me permite un espacio de almacenaje más reducido, no ceñirme estrictamente a las temporada, una venta por Internet menos arriesgada… Me alquilé una habitación en unos bajos del barrio de Gràcia de Barcelona y allí instalé mi taller, luego vino el blog… ¡Y aquí estoy!

 

 

¿Cómo ha influido tu blog en la difusión de tu trabajo?

¡El blog me ha abierto un mundo! Antes de abrirlo, yo no tenía NINGÚN interés por las nuevas tecnologías, de hecho no sabía ni como hacer para pasar una foto de la cámara al ordenador, y el correo electrónico como mucho lo miraba una vez por semana. El blog lo abrí porqué me parecía una forma más económica y más dinámica que una web para tener un sitio virtual dónde exponer mi trabajo. Pero poco a poco me he ido dando cuenta del poder de difusión que tiene un instrumento así. De hecho, uno de mis próximos objetivos está en la venta a través de Internet. A parte de que tienes la posibilidad de conocer a un montón de gente interesante con las mismas afinidades que tú.


¿Qué estás preparando ahora mismo?, ¿en que dirección te gustaría desarrollar tus creaciones?

Ahora mismo estoy cursando una asignatura de creación de sombreros y tocados, pues, aunque ya casi no usamos sombrero, me parece una pieza que tiene una gran capacidad de seducción, y tengo muchas ganas de meter energía en ello, y de aprender secretos del oficio de sombrero. También estoy preparando una pequeña colección de "caprichos" para navidades. Es decir, broches, colgantes, diademas… Pero mi interés en futuras colecciones está puesta en crear gorros, sombreros, tocados… y bolsas (ya sea de mano o bolsos más grandes).

Hasta ahora no me había planteado hacer ferias (de nuevos creadores, de artesanos…), pero ahora me pica un poco el gusanillo. Ese feedback con la gente de la calle que no te conoce de nada hace un tiempo me asustaba, ahora empieza a apetecerme.

Me doy cuenta que cada vez me decanto más por trabajar con fibras naturales (algo así como elegir materiales nobles). Es decir, elijo algodón 100%, lanas puras, fibras vegetales… y este es un cambio que voy haciendo paulatinamente (pues ir renovando mi fondo de retales me va a llevar un tiempo), pero que me doy cuenta que no tiene vuelta atrás… es como si se me hubiera ido educado el paladar… También he empezado a probar con tintes, comprar algodón en crudo e intentar conseguir el color deseado. ¡Me encanta! Pero bueno, estoy trabajando en ello.


 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando conocí el blog de Caterina vi que detrás había mucha inquietud y buen gusto y ahora que la conozco un poco más veo que no me equivocaba. La pasión y buen hacer que pone Caterina en su pequeño lugar en el mundo saltan a la vista. Te deseamos mucha suerte, en todo lo que emprendas, seguro que sea lo que sea tendrá ese toque personal tuyo tan lleno de encanto.

 

Píntame el día

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El otro día publiqué una entrada en la que pensaba en voz alta acerca del flechazo que sentimos hacia la obra de ciertos artistas de manera instantánea. Cuando navegué por primera vez por el blog de Estíbaliz Hernández o, lo que es lo mismo, Píntame el día, sentí esa especie de conexión. Dice Esti que pinta, hace fotos y escribe, y que entra en su blog a descansar y respirar. Y yo entro en el suyo a inspirarme, a nutrirme, a soñar, a descansar y respirar también, con todas las joyas que ofrece. 

Pequeños textos como este:

 

 

La noche
espera al día
como
la tristeza
a la risa
como yo espero
a que llegue el sueño.

 

Sus bosques mágicos, con los personajes de sus sueños: pájaros, estrellas, árboles y plantas, raíces, animales, cuentos, tradición, folklore.
 

 

 

 

 

 

              Sus bellas piedras pintadas con tanta dedicación.

 

 

 

              Sus chapas, pequeños retales de su obra.

 

              Sus camisetas, diseñadas para Vitamina.

 

              Sus bellas fotos siempre cuentan una historia, un pedazo de vida.

 

 

 

 

Y textos como este:

La tonta de remate tenía el corazón más grande del mundo. Los latidos de su gran corazón se oían a distancia, a veces podías verlo moverse en su pecho e incluso la habían utilizado en alguna campaña de donación de órganos. Su novio en un principio se fijó en ese gran corazón, pero con el tiempo se acostumbró al volumen de los latidos, que rítmicamente le hacían dormir como un niño, y en él creció el hastío, la mediocridad… su relación se hizo mundana.
Llegó un día en que él quiso hacerla igual a las demás mujeres. “Si no tuvieras tan gran corazón quizá fueses más lista y más guapa; al fin y al cabo, ese corazón tuyo te consume mucha energía. Deberías pensar en serio en cambiarlo”.
A la tonta de remate que tenía el corazón más grande del mundo le salió una voz clara, transparente y serena. “Creo que ya sé lo que me sobra”.
 

Esti está preparando unos calendarios para el 2010, van directos a mi wishlist para las navidades.

 

Arte de reciclaje

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Si lo piensas bien, de cualquier objeto se puede sacar provecho para hacer otra cosa. Hay gente que no solo lo piensa bien sino que además lo hace. Mirad algunos ejemplos vistos en recyclart, una web que sirve como portafolio de ideas de reciclaje.

 

Robot hecho con latas y chapas.

 

Joyas hechas con papel.

 

Macetas andantes.

 

Cabecero de cama hecho con lomos de libros.

 

Este porta CDs hecho con cassettes me ha hecho sonreir por la ironía. En un futuro no muy lejano pasará el CD a simple contenedor y así sucesivamente…

 

Los palets son los reyes del reciclaje para elementos de almacenaje y mobiliario.

 

Chandelier de papel

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Siempre me sorprende lo imaginativa y apañada que es la gente para crear un elemento decorativo para la casa por cuatro duros. Es el caso de Tanna (que nombre más bonito) de suiteliving, quien al levantarse una mañana y ver lo desangelado que tenía el dormitorio decidió hacer algo al respecto. Este bonito chandelier (lámpara de araña) lo creó con unos aros que encontró en un rastrillo, hilo dental (sí, habéis oido bien) y adhesivos redondos que iba pengando uno sobre el otro, dejando el hilo en el centro. ¿No os parece fantástica la idea?

 

 

 

En el blog de Lena Corwin he visto estos otros, más coloridos y elaborados. No aparece el tutorial, sólo la foto. Preciosos, ¿verdad? Qué toque más festivo aportan.

 

 

 

 

 

Una funda para el Kindle

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Siempre he pensado que leer libros en formato electrónico le quita parte del encanto a la maravilla que supone sentarse con un libro entre las manos. Lo mismo pensaba Allison, de one pearl button. Como ella mismo dice, se echa de menos pasar las páginas, el olor de los libros, las portadas… así es que cuando su novio le pidió que le hiciera una funda para su kindle ideó la manera de convertirlo en un objeto más cálido, más acorde con su rico interior. Y mirad que preciosa funda le cosió, con ese aire casero y hecho a mano que un libro merece. Otro proyecto "hecho con cariño". Está claro que los nuevos gadgets electrónicos nos proporcionan posibilidades antes inimaginables, pero si podemos añadirles un toque personal y afectivo, mejor que mejor.