La mesa de los recuerdos

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Los humanos somos propensos a acumular objetos materiales y si no que se lo digan a mi madre que no tira ni los bolis usados. Llenamos nuestras casas de recuerdos, detalles, pequeñeces y tonterías para el ojo ajeno pero joyas para nosotros. Exponer estos recuerdos siempre ha sido para mi misión imposible, la mayoría de mis tesoros ha acabado estropeándose por no cuidar su almacenaje, aparte de lo que ha quedado atrás en mis continuos traslados, donde siempre he hecho “limpieza”.

Por eso me ha gustado tanto este proyecto visto en sunset para convertir una mesa pequeña del estilo de la Lack de Ikea en una bonita mesa de exposición de recuerdos tapada con un marco con la suficiente profundidad como para albergar los objetos. Aquí han usado el marco Ribba también de Ikea.    
 
Mirad las fotos del proceso, el marco ha de ser un pelin más pequeño que la mesa, la exposición se monta sobre el tablero del cuadro y a continuación se tapa con el cristal (en el proyecto que vemos han cambiado el cristal por plástico) y, finalmente, se sujeta a la mesa con velcro de doble cara.
Un rincón único para el salón.
 

 

 

 

 

Un apartamento en el Soho

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Aunque en nuestras ciudades los pisos medios suelen ser minúsculos, podemos sacar algunas buenas ideas de este espacioso apartamento de Nueva York, de casi 300 metros cuadrados. La decoración se caracteriza por el uso del blanco en paredes, techos y muchos de los muebles, de manera que destacan los objetos únicos de color o de maderas oscuras, los libros, las telas… El aire del apartamento puede cambiar completamente sólo con variar algunos puntos claves de la decoración. Además, el blanco aumenta la luminosidad que entra por los grandes ventanales y ayuda a unificar los diferentes espacios.

Este es el espacio común, una gran sala de estar con diferentes ambientes y comedor, al que se abre también la cocina. Destacan las columnas de hierro y las vigas de madera.

 

 

Contrasta este ambiente sobrio y sereno, solo animado por los colores de un gran cuadro…

 

… con este otro rincón, dominado por la butaca naranja y ese lienzo colgado a una altura poco habitual. Aquí los juguetes y libros infantiles conviven en el espacio común de la familia; ya hemos hablado en otras ocasiones de lo importante que nos parece que todos los miembros de la familia tengan sus rincones en todos los espacios de la casa, y que las cosas de los niños no estén confinadas en sus habitaciones, como si estropearan la decoración del resto de los espacios.

 

 

Este ese el espacio dedicado a comedor. Llama la atención la araña, y también nos hemos fijado en el espejo del fondo. Igual que ya habíamos visto en otra ocasión, ayuda a multiplicar la luz de la araña, ya que el comedor está situado en la parte más alejada de los ventanales. Nos encanta la enorme librería que llena toda la pared, y que incluso sigue en la parte de pared que no se ve en la fotografía.

 

 

Al fondo, en la fotografía anterior, veíamos la cocina. Esta es la gran barra, un envidiable espacio de trabajo en el que toda la familia puede colaborar sin estorbarse en la preparación de la comida.

 

 

Ahora vamos a pasar a los espacios propios de los niños. En primer lugar, la inevitable playroom, que, como ya hemos visto, no es un lugar en el que están confinados los juguetes. Tener que jugar solamente aquí sería muy limitado, disponiendo de esos enormes espacios en toda la casa. En cambio, resulta práctica para – literalmente – lanzar el caos dentro, si ha adquirido proporciones excesivas. Nos gusta mucho el mural del árbol y el pajarito de la pared.

 

 

Estas son las habitaciones de los niños. La primera es la del bebé, y lo que más nos ha llamado la atención es el móvil estilo Calder que cuelga sobre la cuna. También resaltaríamos el diseño de las cortinas: no todo tiene que ser descaradamente infantil en una habitación para un niño. Además, es una tela que ya se había usado en la habitación de juegos. Es la primera muestra de un recurso que usa mucho esta familia en los espacios infantiles: ligarlos unos con otros repitiendo algunos patrones.

 

 

Esta otra es la habitación de la niña, en la que destacan los cuadros expuestos, de formas geométricas sencillas, siguiendo la línea ya marcada en la decoración de la habitación de juegos y en algunos detalles de la habitación de su hermano (como la alfombra).

 

 

 

En ambas habitaciones, los muebles son nuevos, de diseño y muy caros. Contrasta esta forma de decorar las habitaciones infantiles con la del resto de la casa, en la que se han reciclado antiguas butacas y se han mezclado muebles de diferentes estilos, de una forma mucho más personal. Estas habitaciones infantiles parecen sacadas de un catálogo muy chic. Creemos que un poco de calidez no les vendría mal.

Por suerte, al llegar al baño infantil, experimentamos cierto alivio: ¡nos estaba pareciendo que todo estaba demasiado ordenado! Otra vez vemos que ser repite el estampado, esta vez en la cortina del baño (variando el color respecto a las cortinas de la habitación de la niña).

 

 

Y, finalmente, la habitación de matrimonio, con la característica disposición de la cama delante de las ventanas. Siempre me ha fascinado esta manera – poco habitual en España – de situar la cama en la habitación. Por eso, la primera vez que tuve mi propia casa coloqué la cama exactamente así.

 

 


 

Cómo evitar el look de casa de catálogo

 

Hace algunas semanas vimos en Apartment Therapy un artículo que en que se daban recomendaciones para evitar el "look" de catálogo en casa. Nos hizo mucha gracia que usaran esta foto del catálogo de Ikea porque no nos supondría un trauma que nuestras casas tuvieran ese aspecto o uno parecido. De hecho, somos fans de Ikea y nos encantan sus catálogos, realmente mucho más cálidos y con aspecto de hogares más reales que los catálogos a los que estamos acostumbrados por aquí.

 

 

Vamos a haceros un resumen de lo que cuenta el artículo en cuestión, para quien no domine el inglés, junto con algunas observaciones nuestras (porque, hemos de reconocerlo, los norteamericanos no tienen las mismas dificultades para encontrar ciertos tipos de muebles, o para no encontrarlos, que nosotros).

- Comprar de segunda mano: recurriendo a mercadillos (por no decir anticuarios, que quizá se salen del presupuesto de muchas personas) podemos encontrar piezas únicas y con historia, que le van a dar un aire más personal a nuestro hogar.

- Personalizar los muebles, "hackearlos", pintarlos, añadir toques personales, hacerse uno mismo los elementos textiles (cojines, cortinas, fundas para las sillas…).

- Aprovechar los viajes para buscar cosas que no se encuentran en tu país o en tu ciudad de origen. Además de conseguir bonitos muebles, objetos de arte o piezas especiales, te traes a casa un recuerdo, y consigues que tu casa hable de ti.

- Comprar en tiendas pequeñas y no solo en grandes cadenas de muebles, buscar objetos de diseñadores independientes, artesanos locales…

- Utilizar muebles de herencia, aunque haya que restaurarlos o rascarse un poco la cabeza pensando cómo integrarlos con el resto de muebles. Además, es un ahorro.

Algunas cosas a evitar:

- Ir a una tienda y comprar la totalidad de los muebles allí (incluidos los objetos decorativos, como lámparas, cuadros y jarrones).

Tener todo coordinado (mismo tipo de maderas, mismos textiles, muebles de la misma colección, etc).

- Seguir la moda que dictan en las ferias del mueble al pie de la letra por encima de nuestros gustos personales. Así solo se consigue que al entrar en una casa decorada hace 5 años, todo el mundo piense: "Mira, es la moda de hace 5 años".

- Y, sobre todo, una casa es para vivir, no para enseñarla a las visitas. Pensemos dónde vamos a guardar nuestras cosas, qué acostumbramos a hacer cada día y de qué manera la disposición de los muebles nos lo puede facilitar, cómo nos gusta pasar el tiempo libre en casa, de qué manera nos sentimos más cómodos todos los miembros de la familia…  

 

Reutilizar jerséis

con la lana estropeada

A partir de ahora vamos a mirar la ropa que no nos sirve de otra manera, porque he aquí otra forma de aprovecharla. Esta vez se trata de ropa de lana. Martha Stewart nos propone reutilizar esos jerséis que se han estropeado por lavarlos con agua caliente y se han quedado pequeñitos.  Aunque esto sucede por accidente, se puede forzar el proceso lavando en la lavadora con agua muy caliente y luego secando en la secadora, si tenemos, con aire caliente. Cuando el tejido se encoge crea una especie de fieltro suave y esponjoso que se puede cortar sin deshilacharse.

 

A partir de entonces ya podemos coser unas manoplas, muñecos… lo que queramos, como si fuera tela o fieltro, pero con un aire muy diferente. Veamos más ejemplos:

 

 

cesto para labores

 

 

                                     cojines                                         fundas variadas


   

                              manta patchwork                                     manoplas

 

animalitos

 

 

Papeles pintados a mano

Malin Björklund es una diseñadora que utiliza patrones vegetales en diversos materiales: telas, papel de arroz, papel pintado (para empapelar paredes), todo hecho a mano. La repetición de los modelos y las transiciones permiten que estas obras artesanales puedan ser producidas a gran escala, también. La clave está en la repetición.

Aquí tenéis algunas imágenes, en las que podréis apreciar la delicadeza de sus diseños y, al final, una aplicación práctica en una vivienda real.

 

Biombo de papel de arroz

 

Diferentes diseños.

 

Estudio.

 

Papel de arroz.

Papel de arroz.

Pared empapelada en una casa privada.

 

Minimalismo

En contraste con otras casas que hemos mostrado en otras ocasiones – llenas de muebles, telas, objetos decorativos… – esta vez os enseñamos una casa completamente minimalista. No hay en ella ningún objeto que no tenga una utilidad clara y específica. Claro, sí que hay algunos elementos decorativos, pero tan solitarios que destacan aunque en otra casa probablemente pasarían desapercibidos.

En este pasillo, una sencilla exposición de fotos tomadas con Polaroid:

 

 

El comedor, con la pared decorada con un espejo, para incrementar la luminosidad proveniente de la ventana. El mismo propósito que se persigue al pintar las paredes de blanco: luminosidad y claridad.

 

La habitación infantil solo tiene la cama y una pequeña balda para juguetes. Se aprovecha el alféizar de la ventana. Y los libros, expuestos en el suelo. A mi no me hace mucha gracia tener los libros en el suelo, la verdad, preferiría verlos en una estantería. Pero la ventaja evidente es que así están mucho más al alcance del niño y además, lucen mucho más.

 

Finalmente, la sala de juegos. Un espacio diáfano, con todo al alcance del niño, excepto el alfabeto decorativo.