Guirnalda de flores

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He aquí una bonita idea para crear una guirnalda para un evento especial, quizás relacionado con flores o simplemente por bonito. Ruemag muestra la fiesta DIY en la que se creó.

 

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“¡Otra vez las batallitas del abuelo!”

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Ilustración de Elena Hormiga para Kireei 6

Yo tenía solamente veinte años y él no era mi auténtico abuelo. Era un abuelo postizo, un abuelo político. Sin embargo, durante la década que todavía vivió desde que yo lo conocí, llegué a quererlo como si fuera mi propio abuelo. Más que a mis propios abuelos de los que apenas sé nada.
El abuelo siempre estaba explicando historias. Que si en mis tiempos, que si los jóvenes de ahora no sabéis, que si “tiempos vendrán, hijo mío”. Esta última frase era especialmente graciosa, porque era la única que le oí nunca pronunciar en castellano. Después que la soltara, con el dedo admonitorio en alto, los nietos se escacharraban de risa y él se enfurecía terriblemente. Y es que no soportaba nuestra incosciencia, ignorantes al hecho de que uno podía vivir felizmente y, de repente, hundirse todo a su alrededor. Él, que pasó su juventud en una guerra fraticida y su vida adulta tragándose el orgullo con miedo.
Lo recuerdo sentado en su butaca, con sus ojos pequeñitos y su gran nariz, sus manos temblorosas pasándo páginas del periódico, sus comentarios futboleros y sus omnipresentes recuerdos. “La primera vez que estuve en Barcelona fue para ver la exposición del 28, estuve en casa de unos parientes”. “Yo, en la guerra, nunca maté a nadie”. “Cuando se acabó la guerra nos subieron a un tren, nos íbamos a Francia. Pero yo no podía irme, salté del tren y me fui caminando a casa. Estuve escondido mucho tiempo”. Sus historias nunca tenían fin.
Ahora me arrepiento de no haber escuchado con más atención, de no haber anotado sus anécdotas, de no haberlo grabado. Hace más de diez años que no está y toda la sabiduría y la experiencia que atesoraba se perdieron. Algo ha dejado tras de sí, pero todo lo que aquellos ojos vieron, lo que aquel corazón sintió, el mundo que ya no existe, su testimonio de casi un siglo… ¿qué ha sido de todo ello?
Yo, que ya he vivido lo suficiente como para ser atacada por la nostalgia pero que todavía veo un futuro abierto, desearía volver a aquellas tardes y demostrarle que sus recuerdos eran valiosos y que a través de él nos volvimos más sabios.
Algún dia espero ver las caras impacientes de unos nietos llenos de futuro, girando los ojos en blanco y exclamando “¡otra vez la misma historia, abuela!”. Pero no me apenará, sonreiré por dentro. La semilla estará plantada.

Elena Ferro

 

Muebles pintados

¿Os atrevéis a pintar un mueble?

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Petit and small

 

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Sanna & Sania

 

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Paper & Stitch

 

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Freunde von freunden

El bote de nocilla, en Batiscafo

Esta entrada se publicó el 3 de junio de 2014

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Acabamos nuestra presentación de Batiscafo en el mar con El bote de nocilla, uno de los siete cuentos que están incluidos en el libro, una historia divertida y gamberra escrita por Noelia Terrer e ilustrada por Subi. Os recordamos que aún podéis disfrutar del descuento del 30% por la compra anticipada en la web de Batiscafo. En un par de semanas estará fuera de imprenta y se venderá, además de online en algunas tiendas y librerías, las mismas en las que podéis encontrar Kireei magazine.

Elena Ferro nos reseña el bote de nocilla:

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Los ingredientes de este cuento son:

Un bote de Nocilla • Un trozo de pan
Un cuchillo de punta redonda • Carlitos
La abuela de Carlitos

¿Quien no ha untado tanto el pan que al intentar comerse el bocadillo la nocilla rebosa por todas partes? Este acto de golosería de Carlitos tendrá consecuencias catastróficas: calles cubiertas de nocilla por culpa de una inofensiva merienda. ¡Pero, esperad, quizá no sea tan catastrófico como parecía!
Una historia ideada por Noelia Terrer, algo absurda y muy divertida. Las ilustraciones de Subi, con su estilo tradicional pero absolutamente reconocible, añade un punto entrañable a la vez que humorístico. Un cuento tan redondo como la punta del cuchillo que la abuela de Carlitos le deja usar para prepararse la merienda él solito.

 

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Algunas casas bellas

Tres casas más, y ya son casi trescientas desde que empezó esta sección…

 

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Tiny Houses Swoon

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Planete Deco

 

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Home Adore

Cucharas forradas de tela

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He aquí una idea muy curiosa, para sorprender con un regalo a un cocinitas. El tutorial es de Alice&Lois.

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