Tarta vegana de chocolate sin gluten ni azúcares procesados, por Entre Harinas

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Hoy he invitado a Sonia Layola de Entre Harinas a compartir con vosotros su receta de Tarta vegana de chocolate sin gluten y sin azúcares procesados. Cuando la vi en su Instagram me interesó mucho. Me interesa mucho las posibilidades de la repostaría vegana. No renunciar al placer de una tarta de chocolate pero comerla de manera más sana.

Aquí la tenéis, y fijaos qué espectacular es, las fotos me encantan y la tarta tiene pintaza. La voy a hacer seguro. Gracias, Sonia, por la receta y por tu proyecto maravilloso. 

Podéis seguir a Entre Harinas en su Facebook y en su Instagram.

 

Ingredientes:

140g de harina de teff
100 g de harina de arroz
110 g de fécula de patata
50g de cacao en polvo sin azúcar o harina de algarroba
1 cucharadita de levadura
1 cucharadita de bicarbonato
2 plátanos bien chafados (también compota de manzana)
250ml de zumo de naranja
125ml de aceite de girasol
85g de jarabe de agave
70g de azúcar de coco
2 latas de leche de coco muy frias

Consejos:

Las harinas se pueden sustituir por cualquier harina sin gluten. Yo en esta receta por ejemplo sustituí la fécula de patata por harina de coco, para acentuar el sabor. Pero cuidado el resultado puede variar en textura y no tienen el mismo nivel de hidratación. La harina de arroz por ejemplo requiere un poquito más de líquido en la receta (unos 10g).

El aceite puede ser cualquiera, pero el de oliva tiene un sabor más marcado. Es mejor utilizar aceites bajos en sabor.

La leche de coco es para montar y necesita un mínimo de 60% de pulpa de coco y agua. Sino no monta. Aunque no me gusta hacer publicidad, yo utilizo Aroy-D

Elaboración:

Precalentamos el horno a 180º y engrasamos 3 moldes de 15cm de diámetro con spray antiadherente o aceite. También puede ser en un solo molde de hasta 25cm.

En un bol mezclamos los ingredientes secos: las harinas, el cacao, la levadura y el bicarbonato.

En la batidora mezclamos el resto de ingredientes y añadimos en tres veces la mezcla de harinas hasta que quede una textura homogénea.

Vertemos rápidamente en el molde y horneamos sin esperar ya que al llevar bicarbonato con un contenido de PH más alto el levado puede fallar al liberarse el CO2 más rápido.

Horneamos unos 30 minutos y dejamos enfriar en el molde sobre una rejilla. Cuando estén fríos desmoldamos.

Montamos la leche de coco. Para ello sólo utilizamos la nata del coco que queda en la parte superior de la lata y no el agua. Añadimos un par de cucharadas de jarabe de agave y montamos como si fuera una nata. Sólo que no batimos tanto. Se trata de romper la textura y conseguir una textura de nata. Si queda líquido no es desaniméis, es que la calidad no era suficientemente buena. Es muy importante que esté muy fría y que tenga al menos un 60% de pulpa de coco y de agua (no agua de coco).

Montamos la tarta juntando las capas y cubriendo entre ellas con la nata de coco. Decoramos a nuestro gusto. A mi, me gustan rústicas.

 

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Cómo hacer queso artesano, por Dime que es viernes

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Hoy os comparto este guest post con Patricia de Dime que es viernes para hacer queso artesanal en casa, me ha parecido muy interesante y muy bien explicado foto a foto. Podéis conocer a Dime que es viernes mejor en su web. Al final del post tenéis las instrucciones para hacer este queso, quien sabe, igual con ayuda de los más pequeños si les motiva la actividad.

 

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Qué necesitamos:

Ingredientes:
– Leche recién ordeñada de oveja
– Fermento lácteo
– Cuajo

Utensilios:
– Termómetro de uso alimentario, hasta 100ºC.
– Tela porosa para colar fino.
– Una cazuela grande.
– Un colador de cocina grande.
– Moldes para el queso
– Una prensa o elementos pesados para colocar sobre los moldes.

Todos los ingredientes y elementos necesarios se pueden adquirir en tiendas especializadas o en internet. 

Para hacer buen queso lo más importante es obtener leche recién ordeñada de oveja.
Una leche tan fresca ayudará a conseguir un queso artesano exquisito para consumo propio. También hay que tener en cuenta las medidas higiénicas tanto en el ordeño como en la manipulación para asegurar un estado idóneo de todos los ingredientes.

Para conseguir un queso de entre 1 y 2 kilos de peso neto, necesitaremos unos 10 litros de leche fresca. 

1. Pasteurización

Para pasteurizar la leche la tenemos que cocer hasta que alcance 65 grados centígrados, pero sin que llegue a hervir. Lo controlaremos gracias al termómetro alimentario.
Es importante para evitar bacterias o prevenir cualquier tipo de enfermedad ligada a la leche fresca recién ordeñada. En muchas recetas tradicionales la leche no se pasteuriza, pero yo lo recomiendo por seguridad al hacerlo en casa. Tendremos una garantía plena en quesos con un curado inferior a 60 días.

- Poner una cazuela grande con la leche a calentar a fuego medio, controlándola con ayuda del termómetro hasta que llegue a 70ºC.
- Cuando alcance esa temperatura, la mantenemos durante 15 minutos y después la retiramos del fuego.
- Dejar enfriar la leche hasta alcanzar los 40ºC.

2. Fermentar la leche
Esta fase se realiza con ayuda del fermento, para ayudar a que la leche cuaje y también para complementar el sabor final del queso cuando está maduro. Técnicamente los fermentos lácteos son bacterias que se utilizan en el proceso de elaboración del queso para que se produzca la transformación del azúcar de la leche (lactosa) en ácido láctico, es decir, la fermentación láctica de la leche.

- Con la leche a 40ºC, añadir 200 gramos de fermento por cada 10 litros.
- Remover suavemente para mezclar todo bien y dejar reposar una media hora. La temperatura irá bajando unos 10 grados progresivamente.

3. Cuajar la leche
Para realizar la coagulación de la leche necesitamos el cuajo, que puede ser natural o químico. El cuajo natural puede ser de cabrito, ternera o vegetal como el de cardo, pero tienen la desventaja de añadir un poco de sabor al queso.
Por tanto, para realizarlo por primera vez podéis utilizar líquido o en polvo químico.
La cantidad de cuajo necesaria varía según el producto utilizado por lo que hay que conocer la fuerza que tiene y en el caso de producto químico nos lo va a indicar en el paquete y debemos seguir las instrucciones.

- Agregar el cuajo, según las instrucciones del paquete, a la leche que tenemos reservada, aproximadamente a 30ºC. Dejar reposar al menos media hora hasta que se cuaje.
- Cuando está cuajado veremos que se separa la cuajada del suero de leche.

4. Cortar la cuajada y filtrar el suero

- Para comprobar que la leche se ha cuajado se toca la superficie y si está rígida ya se puede cortar.
- Con ayuda de un cuchillo largo o una lira cortamos la masa en forma de cruz varias veces y llegando hasta el fondo de la cazuela. Hacemos pequeños cubitos de masa.
- Removemos un poco para que se despegue todo totalmente y con las manos desmigamos la masa.
- Dejamos reposar unos minutos.

5. Colocar el queso en los moldes

Preparamos los moldes para queso que vamos a utilizar.
Ponemos una fuente grande o cubo pequeño, con una tela fina porosa de colador por encima.
Con ayuda de un colador grande, vamos cogiendo la cuajada, dejándola escurrir un poco y colocándola sobre la tela escurriéndolo bien. Apretar la tela todo lo que podamos para sacar gran parte del suero.

De ahí pasamos toda la cuajada a un molde de kilo hasta que lo llenemos. Vamos presionando suavemente con las manos, para ir eliminando el aire y dejando que escurra todo el suero sobrante.

Mi ciudad imaginada en casa de Heva, con palomitas sin microondas al curry

mi ciudad imaginada Heva

 

Mi compañera Heva hizo la bonita sesión de fotos de Mi ciudad imaginada y recientemente también ha publicado un post de presentación del libro en su blog de cocina, Tarjeta de embarque. Para esta ocasión lo ha acompañado con unas palomitas cocinadas al estilo tradicional pero con un toque de curry que les da un toque inusual. Seguid este enlace para ver cómo se hacen las palomitas con cacerola y con grano ecológico, para huir de las palomitas de paquete al microondas que contienen grasas poco saludables.

Gracias, Heva, por acompañar Mi ciudad imaginada de un tentempié que le va como anillo al dedo y con estas fotos preciosas.

Si queréis comprar MI ciudad imaginada – La meva ciutat imaginada, podéis hacerlo aquí.

 

Pagina color 2 otra vertical baja palomitas sin microondas

Lola Mayenco para Suculenta. Tostadas de calabaza con cebolla caramelizada, queso de cabra y menta

Tostada de calabaza_Lola Mayenco

 

Hoy tenemos una nueva anfitriona de Suculenta. Se trata de Lola Mayenco, autora del libro “Algo que celebrar”, de Ediciones Urano, un bello libro sobre las celebraciones alrededor del mundo, una guía sencilla para enriquecer la vida con bellas tradiciones. Y de tradiciones va la receta de hoy, concretamente de la tradición de “Todos los santos”. Una tostada con calabaza, queso de cabra, cebolla caramelizada y menta, que yo personalmente voy a hacer ya este fin de semana. Me parece muy sencilla, y cómo no, muy suculenta. Si la hacéis compartidla en redes con el hashtag #cocinasuculenta.

Podéis conocer mejor el trabajo de Lola en su web y seguirla en su Facebook.

Y ya sin más preambulo, os dejo con Lola Mayenco. Gracias, Lola, por esta deliciosa receta y este bello texto y presentación.

Receta de Todos los santos. Tostada de calabaza, con cebolla caramelizada, queso de cabra y menta.

La creencia de que el alma de las personas es inmortal y se marcha a otro sitio después de la desintegración del cuerpo hace que existan muchos rituales colectivos cuyo objetivo es construir puentes para que los fallecidos puedan volver de visita al mundo de los vivos. Lo más habitual es que estas celebraciones tengan lugar entre manifestaciones de añoranza y tristeza; al fin y al cabo, es normal que echemos de menos a quienes ya no vemos. Sin embargo, también existen ceremonias que dejan de lado el sentimiento de pérdida y se centran en la alegría del reencuentro.
Por eso me gusta tanto el Día de Muertos, una festividad que se organiza en México para honrar la memoria de los fallecidos, y en la que los altares, las plegarias, las velas y el incienso tienen tanta relevancia como la comida, la bebida, la música y los chistes subidos de tono. Y lo mismo me pasa con la fiesta de Halloween, una celebración muy popular en el Reino Unido, Irlanda, Canadá y Estados Unidos: me encanta que decoren las casas con elementos terroríficos, iluminen con velas las calabazas talladas y se disfracen de brujas, fantasmas, monstruos, momias y demás personajes repulsivos antes de salir a la calle a pedir caramelos y asustar en broma a sus vecinos.
Si nos dejamos inspirar por el énfasis que ponen estas celebraciones en que disfrutemos de cada instante como si fuera el último, la festividad de Todos los Santos se enriquece muchísimo. ¡Y quién sabe! Con el tiempo, tal vez acabemos por aceptar que cuánto vivimos es menos importante que cómo lo hacemos…

 

Tostada de calabaza_ingredientes_Lola Mayenco

LA RECETA

Comer es uno de los grandes regalos de estar vivos, de modo que, en nuestra casa, la celebración del recuerdo de los muertos está especialmente vinculada a los placeres gastronómicos. Por eso, en cuanto cae la noche, nos reunimos en la cocina, encendemos unas velas, ponemos música suave y preparamos entre todos una cena muy sencilla. A esa hora los niños suelen tener hambre, así que intento tener preparado un tentempié que les permita sobrellevar mejor la espera. Este año, unas tostadas de calabaza con cebolla caramelizada, queso de cabra y menta.

TOSTADAS DE CALABAZA CON CEBOLLA CARAMELIZADA, QUESO DE CABRA Y MENTA

Ingredientes para 8 como aperitivo
1 calabaza de 1 kg más o menos
150 ml de aceite de oliva virgen extra
Sal
1 cucharadita de pimentón picante
1 cebolla, pelada y cortada en finas láminas
75 ml de vinagre de Módena
60 gr de miel
8 rodajas de pan rústico, cortadas gruesas
250 gr de queso de cabra tipo rulo
Sal de escamas tipo Maldon
3 cucharadas de menta fresca finamente picada

Tiempo de preparación: 15 minutos – Tiempo de elaboración: 60 minutos

Empezamos asando la calabaza. Para ello, cortamos la calabaza por la mitad y a lo largo, retiramos las semillas dejando los hilos y la colocamos con la parte cortada hacia arriba en una bandeja protegida con papel de hornear. La barnizamos con 3 cucharadas de aceite de oliva, sal y pimentón, y la ponemos en el horno precalentado a 220ºC. Horneamos la calabaza hasta que esté tierna, unos 45 minutos dependiendo de su grosor: lo importante es que al introducir la punta de un cuchillo no ofrezca resistencia. Si está tierna, sacamos la bandeja del horno, dejamos que la calabaza se enfríe un poquito para no quemarnos y vaciamos la pulpa con una cuchara. Hacemos un puré con ayuda de un tenedor (para que no sea muy fino) y lo dejamos reposar sobre un colador para que escurra el agua.
Mientras la calabaza se asa, calentamos el resto de aceite de oliva en una sartén bien caliente. Añadimos las cebollas y una cucharadita de sal, bajamos el fuego y las dejamos rehogar hasta que estén ligeramente doradas, unos 10 minutos. Añadimos el vinagre y la miel, tapamos la sartén y cocinamos otros 10 minutos para conseguir que las cebollas adopten la textura de una mermelada.
Probamos la calabaza, y ajustamos de sal y pimentón al gusto.*
Tostamos el pan para que quede bien doradito.
Montamos las tostadas untándolas con el queso de cabra, añadiendo unas cucharaditas de puré de calabaza y, sobre éste, un poco de cebolla caramelizada.
Colocamos las tostadas en una bandeja de servir. Como toque final, espolvoreamos con sal de escamas y menta picada.
¡A disfrutar!

* Lo ideal es preparar el puré de calabaza y la cebolla caramelizada con antelación, ya que los sabores se asientan y profundizan tras un día de reposo en la nevera. Eso sí: dejemos que se entibien en la encimera durante un par de horas antes de montar las tostadas.

Tostada de calabaza_plato vacío_Lola Mayenco

 

 Suculenta logo

                                              Ilustración de Lady Desidia

 

 

Suculenta. Pastel salado de queso Västerbotten, por María Solares y Marta Vargas

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La semana pasada retomamos Suculenta, nuestra sección de cocina, con una receta de sopa de verduras de Heva, y hoy tenemos una estupenda receta de las anfitrionas Marta Vargas y María Solares, que nos traen desde Suecia este suculento pastel de queso Västerbotten. Marta y María viven en Suecia desde hace un tiempo, os invito a visitar sus webs y sus portafolios siguiendo sus enlaces, son pura delicia, como esta receta que ellas mismas nos explican. Nosotras la haremos y la mostraremos en redes sociales con el hashtag #cocina suculenta. Gracias María y Marta por tan estupenda receta y tan bonitas fotografías.

 

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El verano sueco es sinónimo de reuniones al aire libre y el pastel de queso Västerbotten, por su sabor y simplicidad, es un clásico que no suele faltar.
Es difícil encontrar queso Västerbotten fuera de Suecia. Pero dado que es el protagonista de esta receta, recomiendo adquirirlo online o sustituirlo por un queso semi-curado o curado muy aromático e intenso en sabor.
A continuación, podéis encontrar una versión de la receta básica que combina muy bien con una ensalada ligera y fresca de hojas verdes. Pero si os apetece darle un toque diferente podéis añadir chantarelas o espárragos trigueros al pastel.
Receta adaptada de www.vasterbottensost.com
Masa
• 125 g mantequilla fría
• 3 dl harina de trigo
• 1 cucharada de agua fría
Relleno
• 150 g de queso Västerbotten rallado
• 3 huevos
• 2 dl nata para cocinar
• 1 pizca de pimienta negra
• Sal
Precalentamos el horno a 225ºC.
Con la punta de los dedos mezclamos la mantequilla y la harina durante dos minutos aproximadamente, hasta conseguir que la mezcla se convierta en migas irregulares. Debemos trabajar de forma rápida, sino la mantequilla se calentará y será más difícil conseguir la textura deseada. Por eso también es importante usar sólo las yemas de los dedos, puesto que son más frías que las palmas. Una vez lista, añadimos una cucharada de agua fría que nos ayudará a ligar los ingredientes y formar la masa. Hacemos una bola y la aplastamos en forma de disco. Con la ayuda de las manos vamos estirando la masa directamente en un molde de 24 centímetros –aproximadamente- hasta cubrirlo por completo. Pinchamos la base con un tenedor en repetidas ocasiones y la metemos al horno durante diez minutos.
Una vez lista, batimos los huevos, con la nata, el queso y salpimentamos al gusto. Rellenamos la masa con esta mezcla y la metemos al horno durante 20 minutos o hasta que coja un tono dorado.
Sacamos el pastel del horno y lo dejamos enfriar antes de desmoldar.

 

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Sopa de verduras y pasta, de Heva de Tarjeta de embarque para Suculenta

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Para estrenar esta temporada de Suculenta le sugerí a mi compañera Heva, de Tarjeta de embarque algo que llevo queriendo hacer hace tiempo, una sopa de verduras para hacer fideos u otro tipo de pasta, y salir así de la sopa de caldo de carne que es lo más común. A los niños les encantan los fideos de sopa, o estrellitas, o caracolas, y ahora de cara al otoño e invierno apetecen mucho. Además, al hacer la sopa con verduras a dados, se los podemos ofrecer también a los peques. Muchos no querrán tropezones, y no pasa nada, pero está bien ponerlo en la mesa y ofrecerlo, y ver qué pasa, sin juzgar la comida ni forzar. Si no entran a comerse los tropezones, podemos convertir la verdura en una crema, para otro momento, para la cena, o para el día siguiente. Con un plato tenemos tres platos: unas verduras, una sopa con pasta, y una crema de verduras. Práctico y sano… y sabroso. En este caso, Heva ha usado orzo, que es pasta de cebada, pero lo podéis hacer a vuestro gusto. Como siempre, la receta de Heva, y sus fotografías son unas delicias, y nunca mejor dicho.

Os dejo con la receta de Heva, y con las sensacionales fotos. Se me hace la boca agua y no tardaré en hacerla yo también. Nos vemos en las redes sociales, con nuestras sopas de verduras con pasta y el hashtag #cocina suculenta. 

 

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Fondo, sopa y crema de verduras

Fondo de verduras

2 zanahorias

2 puerros

1 cebolla tierna

1 rama de apio

1 nabo

Un atadito de aromáticas, yo he utilizado perejil y cebollino

3 litros de agua

Elaboración:

Limpiamos las verduras y las cortamos en porciones grandes, para que no se desmoronen al cocer. Ponemos el agua en una cacerola grande y llevamos a ebullición, una vez rompa a hervir incorporamos las verduras, bajamos el fuego al mínimo y dejamos que cueza todo junto, sin tapar, durante una hora (mínimo). Cuando esté listo el caldo retiramos las verduras a un bol.

Puedes utilizarlo para las recetas que te sugerimos a continuación aunque también puede venirte bien para muchas otras recetas, por ejemplo para un arroz caldoso con setas.

Sopa de verduras

Fondo de verduras. La cantidad variará según los comensales, para cuatro utilizaríamos todo el fondo que hemos hecho.

Un puñado de pasta por comensal, yo he utilizado orzo, un tipo de pasta con forma de granos de arroz, pero puedes poner fideos, caracolas, lo que más te guste.

Una cucharadita de pasta de miso

Una zanahoria, ½ calabacín, sal y pimienta.

Elaboración:

Picamos la zanahoria y el calabacín en tacos pequeños, irán en la cuchara junto a la sopa. Ponemos el fondo de verdura en la cacerola, cuando hierva incorporamos la pasta que hayamos escogido y los cuadraditos de zanahoria. Salpimentamos, con cuidado sin vamos a usar la pasta de miso, también aporta sal. Mientras se cuece la pasta y la zanahoria (15 minutos) vamos salteando el calabacín en una sartén con una cucharadita de aceite hasta que esté dorado.

Cuando esté cocida la pasta apagamos el fuego, sacamos un cazo de caldo caliente a un bol pequeño, incorporamos en él la cucharadita de pasta de miso (no debe cocer), la disolvemos bien en el caldo que hemos sacado y lo volvemos a incorporar a la cacerola. Removemos, añadimos el calabacín y servimos bien calentita.

Crema de verduras

Ponemos las verduras que hemos retirado después de hacer el fondo en el vaso de la batidora, yo he retirado la rama de apio para que no esconda al resto de ingredientes, su sabor es muy intenso.

Incorporamos un cazo del caldo de sopa que hemos preparado en la receta anterior o bien un vaso del fondo de verduras, con un pellizco de pimienta y ½ cucharadita de pasta miso, probamos de sal y ajustamos si hace falta. Ponemos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y trituramos hasta que quede bien fina.

 

 

 

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