Jim´s pancakes

 

Jim’s pancakes ya han dado la vuelta al mundo en la blog-esfera pero no quería quedarme sin enseñároslos, los vi hace tiempo pero se me habían quedado rezagados. Increíble lo que este papá de una niña de 3 años puede llegar a idear y realizar con un simple crêpe o tortita. Además de los que veis, también tiene artefactos tales como una grua, o una noria. Cuenta Jim que su padre ya le preparaba pancakes con formas divertidas. ¡Qué buena herencia!

 

 

 

 

 

 

 

Cucharas de fiesta

 

Otra genial idea para una fiesta de cumpleaños, y no puede ser más sencilla. La he visto en delicious, delicious, delicious, aunque es original de un libro de cocina japonés. A vuestros hijos les va a encantar participar en la realización de estas cucharas rellenas de chocolate y golosinas. Y más aún comerlas después junto a sus amigos. Solo hay que fundir el chocolate, verterlo en cada cuchara y añadir los complementos.

 

 

 

 

 

 

Tartaletas de pescado

 

Seguro que os pasa como a mi, le dais vueltas a como cocinar el pescado para los niños, ¿verdad? Pues aquí tenéis una idea que se me ocurrió el otro día y sirve para cualquier pescado: unos pastelillos o cazuelitas de pescado con patata y un sofrito de ajo y puerros; así también le incorporáis una verdurita (o varias si queréis) al invento.

 

 

Una vez preparada la masa van gratinados con queso, con lo que conseguiréis darle un toque distinto a un plato de pescado y podéis llevaros a los niños a la cocina a que rallen el queso y rellenen los recipientes antes de meterlo en el horno. Cuando esten listos, dejadlos enfriar un poco y los desmoldáis. Aquí tenéis uno al revés para que veáis cómo queda por abajo, aunque también se pueden comer directamente en el pequeño recipiente. Lo bueno de sacarlos en plato es que los podéis acompañar de una salsita de tomate o una mayonesa o una ensaladita.

 

 

Ingredientes para cuatro raciones:

2 patatas medianas

1 puerro

1 diente de ajo

100 grs de pescado (en mi caso un lomito de merluza)

1 huevo

Queso rallado

 

Proceso:

Se pica el puerro y el ajo y se sofríe en una sartén con poco aceite a fuego lento (el puerro se quema enseguida, cuidado). Se cuecen las patatas aparte en agua y el pescado lo podéis hacer al vapor o con un pelín de aceite en la sartén. Se machacan las patatas y se agregan al sofrito, lo mismo con la patata. Al final se le agrega el huevo y se mezcla todo bien. Retiramos del fuego y ya tenemos la masa hecha para rellenar las cazuelitas y meter en el horno con un poco de queso rallado en cada una.

 

 

 

Galletas de avena y plátano

 

Aquí tenéis otras galletas tan fáciles de hacer como las que os recomendé aquí. Las galletas de avena son una buena idea para variar un poco de cereal y no repetirnos siempre con el trigo. Hay excelentes alternativas para una dieta más variada y divertida, como la avena, el centeno, la polenta (maíz) que pueden usarse también en repostería.

Estas galletas son ideales para hacerlas con los niños. La miel es el pegamento que une todos los ingredientes. Si no os gusta el sabor de la miel podéis usar melaza de arroz o cualquier otro sustituto similar.

 

 

 

 

Ingredientes para 6 galletas:

1 plátano pequeño

2 cucharadas de mantequilla

1 cucharada de miel o melaza

6 cucharadas de avena fina 

 

Proceso:

Se derrite en un cazo la mantequilla y la miel a fuego lento y se retira del fuego. Se agrega el plátano a trocitos y la avena y se remueve obteniendo una masa pegajosa y consistente, si la veis muy líquida poned más avena. Es una buena idea ir agregando la avena a poquitos hasta alcanzar la textura deseada.

Forrar una bandeja con papel para horno y colocar la masa con una cuchara a montoncitos separados el uno del otro. Situad la bandeja bastante arriba para que se doren con el grill. Estarán listas en 5 minutos a 190 grados, vigilad para que no se quemen.

 

 

Helado con sirope de arándanos

 

No suelo comprar frutos del bosque como rutina, aunque me gustan mucho. El otro día en el súper quedaba una cajita de arándanos desangelada y me lancé. No son baratos pero un día es un día. Quería preparar un sirope con ellos, aunque al natural son más sanos, un día es un día. Solo me faltaba decidir la base, sobre qué ingrediente pondría esta sabrosa salsa. ¡Helado!, queda claro que ¡un día es un día!

 

 

Este álbum ilustrado lo compré hace poco, después de leer la preciosa reseña que escribió Meisi sobre Carl y Karin Larsson aquí. Estas frutas del bosque más propias de los paises del Norte son muy afines a este bello libro.

 

 

La salsa se hace en una sartén donde se coloca el zumo de un par de limones, un par de cucharadas de azúcar y las frutas. Se deja durante unos 5 minutos a fuego lento hasta que toma cuerpo. Está deliciosa y la podéis usar para darle un toque extra a cualquier postre.

Poner fruta fresca en el helado es una buena idea, hacer postres de este tipo con vuestros hijos también. Incluso puede representar una parte del desayuno o almuerzo del fin de semana, cuando hay más tiempo para recrearse y jugar un poco todos juntos en la cocina.

 

 

  

Castillos de ensaladilla y El león feliz

 

Esta entrada es un 2×1: una receta y un libro. La receta es fruto de una improvisación, pues en realidad quería hacer ensaladilla rusa pero no tenía patatas así es que lo sustituí por arroz. La mayonesa es tofunesa (mayonesa de tofu), tenía ganas de probarla y no está nada mal, el sabor no es tan intenso como el de la mayonesa pero es mucho más ligera. La receta es eso, una ensaladilla, con zanahoria y judías verdes hechas al vapor, atún, huevo y arroz hervido.

El montaje del plato con los tres castillos o montañitas lo hice llenando tres vasos de distinto tamaño y volcándolos en el plato (untad los vasos con un poco de aceite; si no, no se despegará el castillo). 

 

  

La segunda parte está dedicada a El León feliz, un precioso libro que vi reseñado en Babyccino kids y compré en Amazon UK. Escrito por Louise Fatio e ilustrado por Roger Duvoisin, es la historia de un león feliz que es amigo de todos mientras está en el zoo encerrado pero que espanta a toda la población un día que escapa a recorrer inocentemente la ciudad. El pobre no entiende por qué la gente que antes le saludaba ahora huye despavorida. Tiene más de cincuenta años, como veis las ilustraciones son ahora ya vintage, me encantan.  

 

 

 

 

 

 

A mi hijo Biel le ha gustado mucho y la receta simboliza la ciudad por donde se pasea el león. Lo pasamos bien cocinándola, sabiendo que van a ser los edificios o castillos de un cuento, nos entretenemos haciendo las fotografías y, al final, cuando cenamos, vuelve a ser motivo de diversión.