Sopa de maíz

 

¿Habéis hecho alguna vez una sopa con leche? Yo, hasta ahora, tampoco.

Me he atrevido con una de las más sencillas, la de maíz. En inglés se llama corn chowder, por si queréis ver los ingredientes que en realidad lleva la original, típica en el sur de Estados Unidos. Esta es una adaptación bastante libre. Si a vuestros hijos les gusta el maíz, esta sopa les resultará apetecible. Es una opción ideal para comer el maíz de otra manera y para que los más pequeños coman sopa. Ya sabemos que este manjar (me encanta la sopa) puede ser algo aburrida (por decirlo de alguna manera) para ellos. Ya lo decía Mafalda…

 

 

Esta sopa es para mi una novedad y este bonito plato también. Es de Mariscal y lo tenía mi madre guardado y aún no me lo había enseñado. Se que de estos circularon muchos hace un tiempo y probablemente es de publicidad de algún banco o similar pero me ha gustado.

 

 

Ingredientes para 4 personas:

3 botes pequeño

s de maíz dulce

1 litro de leche

2 zanahorias

3 lonchas de jamón serrano

1 cebolla grande

Sal y pimienta negra

 

 

Proceso:

Se sofríe la cebolla en aceite de oliva o en mantequilla (como prefiráis), junto con la zanahoria cortada a rodajitas. Se agrega el jamón a daditos y se sofríe ligeramente. A continuación se agrega la leche y el maíz y se deja hervir a fuego lento para que no se pegue la leche en el fondo de la cazuela durante media hora aproximadamente o hasta que la zanahoria esté hecha.

 

Nota: el chowder también se puede cocinar con caldo (de verduras, ave o carne) y nata líquida. 

 

 

Gingerbread houses

Gingerbread es un dulce hecho con gengibre y azúcar y es la base para las navideñas gingerbread houses, casitas hechas con esta galleta y una variedad de coberturas y golosinas. Se basan en el cuento de Hansel y Grettel, seguro que habéis visto por la red, las hay espectaculares, casi como castillos. Pero yo he querido buscar alguna diferente y por suerte me he topado con las de neviepiecakes, mirad que preciosidad y que arte. Estas yo no me las podría comer.

Natasha, su autora, llama a este encanto de casa, eco-chic gingerbread house. Está cubierta con fondant y pintada con colorantes alimentarios. Fijaos en los detalles: molinillo de viento en el tejado, nido de pájaro en la fachada, la cola de un gatito entrando por la puerta (me he quedado sin habla con ese detalle), la bicicleta, la mesa y silla, el buzón para las cartas… Yo quiero una casa así, ¡pero para vivir!

 

 

 

La siguiente también es suya y es una casita para pájaros, más modesta en estructura que la anterior pero ¿no os parece maravillosa? Las dos las realizó Natasha para una exhibición de gingerbread houses en Brighton. ¡Menuda artista!

 

 

 

Y, para acabar, una idea para principiantes, por si os apetece hacer algo de este estilo y no sabéis por dónde empezar. Estas las he visto en craftstylish y se hacen con galletas, nata, y algunas golosinas, seguid el enlace para ver el tutorial completo. 

 

 

 

 

Un muñeco de nieve dulce y otro salado

Cuando se trata de comida creativa y divertida no hay nadie como Martha (Stewart, me refiero). Buceando en su sinfín de recetas he encontrado estos dos muñecos de nieve, uno dulce y otro salado, y he pensado mostrároslo para animaros a hacer algo simpático, con los niños, uno de estos días de fiesta tan caseros, familiares y mágicos. Tan mágicos como estos entrañables muñecos, típicos de estos días, aunque en mi zona, la verdad es que nieve, poca.

Este es el dulce, está hecho con bolas de helado, cubiertas de coco rallado. Al loro con el gorro, ¿sabéis que es? Una nube (marshmallow en inglés)… ¡asada! 

 

 

El siguiente es salado, las bolas son queso fresco y se untan con queso rallado. La bufanda es apio, los ojos y botones son trozos de aceituna negra, la nariz es una puntita de zanahoria, y el gorro, pan. Se sirve con galletitas saladas para untar.

 

 

Ensaladas para niños

Los niños tienen que comer de TODO. Esta frase que oímos tantas veces puede tener dos interpretaciones. La primera sería que los niños deberían comer equilibrado, como los adultos, es decir, hidratos de carbono, proteína, vitaminas, minerales… La segunda, que suele ser la que siembra angustia tanto en padres como en hijos, sería que deben comer todas las frutas, todas las verduras, todas las carnes… y, la verdad, serían los únicos, porque ni siquiera a los adultos nos gusta todo de todo.

A lo que voy. Cuando un niño come habitualmente un par de tipos de fruta, un par de tipos de verdura, un poco de carne, un poco de pescado, arroz, pasta y alguna cosa más ya tiene una alimentación equilibrada y suficiente. Con el tiempo y con la sensación de que sentarse ante el plato va a ser una experiencia como mínimo tranquila, por no decir agradable, ellos mismos querrán ir probando e incorporando más variedad. Se que hay niños con poco apetito, yo misma lo fuí, pero no se gana nada metiendo más presión.

 

       

 

Todos sabemos cuan importante es comer ensalada, pero ¿qué os parece comer vuestra ensalada preferida un par de veces a la semana? Esa es mi idea, en vez de repetir machaconamente a los niños "come ensalada" , digamos "vamos a preparar tu especialidad". Pueden incluso ponerle un nombre original a su creación culinaria.

La ensalada favorita de mi hijo llevaría maíz, queso tierno, pasas, uvas, y zanahoria y brócoli cocidos, con un aliño de yogur y aceite. ¿Qué llevaría la ensalada ideal de los vuestros?

 

Las uvas no llegaron a la foto final…

 

Cocina con Ana

 

 

 

 

Si os gusta nuestra sección "cocinando con niños" os gustará Cocina con Ana, un blog donde una madre de tres niños y gerente de su propia empresa agrícola comparte su cocina creativa para niños y, no sólo eso, hay recetas de todo tipo. Lo que más me gusta de la web de Ana, aparte de las estupendas propuestas culinarias es su "voz". Después de cada visita a su blog me da la sensación de que he pasado un rato en su cocina charlando tranquilamente, pasando un buen rato entre fogones, intercambiando confidencias gastronómicas. Así de naturales y familiares percibo sus textos… y así de divertidos y deliciosos son sus platos. ¡Mirad!

 

 

 

 

 

 

 

 

Panellets de zanahoria y coco

 

 

El postre típico de estas fechas en Cataluña son los panellets. Leía el otro día en los diarios que estaba previsto que las pastelerías vendieran no se cuantas toneladas, y eso que no son precisamente baratos… La alternativa es hacerlos en casa. No es demasiado difícil aunque sí algo laborioso. En libros de cocina o en la red se pueden encontrar montones de recetas. La que os traigo hoy es extremadamente sencilla de hacer, muy barata y mucho más ligera que los panellets tradicionales. Excepto la parte de hervir, un niño de cuatro años puede hacerla él solo. De hecho, yo descubrí esta receta cuando tenía unos ocho años: salía en el libro de catalán del colegio y quise hacerla en casa yo solita.

Estos son los ingredientes:

250 gramos de zanahoria.

100 gramos de coco rallado.

100 gramos de azúcar.

Preparación:

Se hierve la zanahoria hasta que esté blandita. Luego, con un tenedor se machaca bien y se retira el agua que sobre. A continuación se mezcla con el coco y el azúcar. Con las manos se hacen bolitas o pirámides. Se puede dejar como está o rebozar con más coco, fideos de chocolate…

Se guardan en la nevera unas horas para que se endurezcan y… ¡a disfrutar! A nosotros ya se nos han acabado. Tendremos que hacer más…