Arslan Ahmedov

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“Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso”. Jorge Luís Borges

Fotografias de Arslan Ahmed

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Reencontrarse con la ciudad

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Fotografías de Jose Bravo

 

Paramos el coche delante de la puerta de casa, bajamos las maletas, subimos por turnos en el ascensor: ¡parece que vengamos de una mudanza! Todavía llevamos arena de la playa en las sandalias, horizontes abiertos en los ojos, recuerdos de largas horas de dolce far niente, el sabor y olor de las cenas al aire libre… Metemos la llave en la cerradura y ahí está nuestra casa, el hogar abandonado. Estamos de nuevo en la ciudad. ¿Cómo nos sentimos? ¿Contentos de estar en casa o agobiados por el fin de las vacaciones? ¿Angustiados por la vuelta a las rutinas o aliviados por el mismo motivo? ¿Aborreciendo ya la ciudad con sus humos y sus prisas, o contentos de tener más tiendas y cines a mano?
La mayoría de nosotros vive en un entorno urbano, ya que se considera como tal cualquier pueblo de más de 2.000 habitantes. Sin embargo, vivir a 500 metros de campos de cultivo no es igual que vivir en un décimo piso con vistas a un interminable montón de cemento con ventanas. El contraste que presento es deliberado porque para mucha gente la ciudad es lo opuesto a la naturaleza y es, por lo tanto, el paradigma de todo lo malo que tiene la civilización. Y aunque tan fruto de la civilización es lo rural como lo urbano, la mala fama se la llevan las ciudades. Pese a su oferta lúdica, cultural y laboral, la ciudad se asocia también a alienación, soledad, baja calidad de vida, ruido, prisa, contaminación, segregación y exclusión social. Por eso los fines de semana, puentes y vacaciones, las vías de salida de las ciudades se colapsan de urbanitas huyendo hacia espacios más abiertos.
Quizá para ti la ciudad sea un escenario querido, un verdadero hogar. Pero si es para ti un mal necesario que te imponen las circunstancias, te invito a mirarla con otros ojos: la ciudad es el crisol de las principales transformaciones que han configurado nuestro mundo, la ciudad es punto de encuentro de lo diverso, lugar de intercambio, escenario en el que nace el concepto de ciudadano. Si escarbamos un poco, descubriremos que la ciudad no es una fría corteza sobre el suelo jalonada de edificios, sino que alberga mucha historia en cada piedra. Incluso las ciudades dormitorio prefabricadas de anteayer tienen mucho que contar. Son historias de vida, de comercio, de industria, de reinvidicaciones vecinales, de luchas, de sueños, de guerras, de esperanza… las que dan sentido a las ciudades y explican cómo son. Es también esa consciencia la que nos llevará a saber qué queremos que sean mañana.
Por eso, cuando volviendo de vacaciones – quizá en entornos rurales, quizá en otras ciudades que idealizamos como turistas fugaces – nos veamos nuevamente las caras con nuestro pedacito de ciudad, abramos los ojos a lo invisible. Una nueva ciudad se abrirá ante nosotros.

 

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Izabella Urbaniak

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¿Qué tienen de mágicas las fotos de Izabella Urbaniak? Todo, ¿verdad? La mirada de esta fotógrafa, madre, que no interviene, que deja que las escenas fluyan naturalmente, su talento y sensibilidad en en las capturas, los espacios naturales, abiertos y también íntimos. Y sobre todo, esa infancia libre que es puro goce, que no requiere más que dejar ser y estar. Simple… bella.

No os perdáis el resto del portafolio de esta fantástica fotógrafa polaca.

 

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Marat Safin

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“Como las palabras, las apariencias pueden leerse también y, de entre las apariencias, el rostro humano constituye uno de los textos más largos”. John Berger

Fotografías de Marat Safin

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Rebecca Cairns

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Quiero que los literatos suban de nuevo a los árboles y renombren cada noche las constelaciones del abecedario

Quiero que los poetas dejen de llamarse poetas y comiencen a llamarse sueños y que los sueños comiencen a llamarse estrellas o luciérnagas o arroyos o triciclos

Quiero que la juventud sea una postura frente al mundo y no una postura frente a los años

Quiero que la poesía se confunda con la narrativa y la narrativa con un tratado científico y este con un nuevo sistema planetario

Quiero que mi clase social sea la vida

David Meza. Fragmento de “A las siguientes generaciones” (manifiesto) En El sueño de Visnú. El Gaviero ediciones, 2012. Podéis leerlo entero aquí.

Fotografías de Rebecca Cairns

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Claudia Fernandes

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“Un tapiz consta de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir uno solo; mi enredo proviene de que una historia está hecha de muchas historias. Y no todas puedo contarlas”.

Felicidad clandestina, Clarice Lispector.

Fotografías de Claudia Fernandes, entrevista en Frankie.

 

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