La caja de los inventos

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Este es el nombre que le da mi amigo Vicent a una caja donde va dejando todos los componentes, piezas, cachivaches, etc, que dejan de tener un uso inmediato pero que pueden servir para otros menesteres en un futuro. Esta caja es un cofre de tesoros para Bernat, su hijo, de 8 años, el lugar donde manipular todos estos elementos e imaginar y proponer artilugios que, junto a su padre, van componiendo. Perfecta manera de reciclar y tener materiales al alacance de la mano para crear todo tipo de ingenios mecánicos. Mirad todo lo que idearon y realizaron este verano:

 

Un juego para enlazar ciudades con su posición en el mapa. Al acertar se enciende la luz, una estupenda manera de conocer cómo funciona un circuito eléctrico.

 

 

              Un reloj hecho con una cajita de cartón, y un mecanismo que ya no tenía uso.

 

Las gafas con luces. Un interruptor en la parte posterior enciende estas gafas para ver en la oscuridad, un invento totalmente diseñado por Bernat, como podéis ver en su boceto.

 

 

 

Y, para acabar, un artilugio con el que pasamos un rato divertidísimo, sobre todo mi hijo, que aún se acuerda de este ingenioso bichito. Este no es un invento propio, pero tiempo al tiempo, no me extrañaría nada ver pronto algo similar diseñado y construido por padre e hijo.

 

 

Y vosotros, ¿tenéis algun inventor en casa?

 

Poladroid

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¿Os apetece darle apariencia de Polaroid, la mítica cámara de fotos instantánea, a vuestras fotos?

Ahora es muy sencillo, no necesitáis el Photoshop, hay un aplicación gratuita llamada Poladroid que permite tranformar vuestra imagen y conseguir ese look retro e indie tan propio de Polaroid. Existe, cómo no, un grupo en flickr llamado Be Poladroid! donde se ven imágenes como estas:

 

            CC de pellesten.                                            CC de Orin Zebest.                    

 

 

                              CC de ayalesh.                                              CC de iammacgirl.                                                        

Viajar con niños

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Cuando viajamos con niños, una de las principales preocupaciones es cómo evitar que se aburran y lo pasen mal. Tanto en coche como en avión, siempre que los niños deban permanecer largos ratos sentados y quietos, conviene llevar algo que pueda distraerlos.

Algunos niños no necesitan nada y se conforman con mirar por la ventana. A otros les gusta cantar, jugar al veo veo o charlar de cualquier cosa. A veces, una película soluciona el problema. Pero hay muchas más opciones.

En el caso de mis hijos y los de mis amigas, los juegos de cartas (como el Katuvu de Djeco, un juego de observación para encontrar en el camino las imágenes de las cartas) o los libros de pegatinas (como los de La Zoo, de los que ya hablamos aquí) resultan opciones ganadoras. 

 

 

 

 

 

 

En otras ocasiones, una mesita de viaje irá la mar de bien para poder hacer encima un puzzle o pintar. Hay varios modelos a la venta, pero preferimos enseñaros uno de fabricación casera que hemos visto en el blog Mer Mag. ¿No os parece una idea fantástica?

 

 

Para acabar, me gustaría que vierais lo que propone la estupenda web de tomlitoo (llena de actividades para los niños). La explicación está en francés, pero básicamente propone una serie de juegos para los niños de este estilo:

- Imprimir el itinerario e invitar a los niños a dibujar las casas, animales… que vean durante el trayecto.

- Imprimir coches para colorear y pintarlos según los que vayan apareciendo por el camino (descartando grises, negros y blancos).

- Invitar a los niños a dibujar el paisaje que se atraviesa durante el viaje.

- Para niños que ya saben leer: imprimir etiquetas con los nombres de los pueblos y ciudades que se van a cruzar e irlas pegando en el orden en el que aparecen.

 

 

 

Dibujar con líneas

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He encontrado estos proyectos de dibujo en deep space sparkle art lessons y me han resultado familiares, aunque al principio no he sabido por qué.

Patty Palmer es profesora de plástica en dos escuelas de primaria en California y propone este simpático proyecto para familiarizar a los niños con las formas y los estampados. Como ella cuenta, es una actividad lo suficientemente libre para que cada niño la desarrolle a su aire pero intenta que no se convierta en una maraña de líneas sin ton ni son, sino que se vaya completando a trocitos utilizando un patrón en cada uno, a modo de collage.

Ahora ya se porqué he sentido esa sensación de dejà vu. Estos círculos, asteríscos, espirales, triángulos garabateados… han llenado las esquinas de la mayoría de mis cuadernos de estudiante.  Mi habilidad en el dibujo no daba para realizar grandes hazañas, y esto me ha servido siempre para mover el lápiz de manera entretenida, como imagino le pasa a mucha gente. Me gustaría probar a hacer uno de estos, lo encuentro muy divertido.

Las dos primeras imágenes son sus propias creaciones, las otras dos son de los niños.

 

 

 

 

 

Cojines de letras

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¿Os acordáis de Helena de Suecia? Estoy convencida de que si visteis su casa ya no la podréis olvidar fácilmente. Hace poco, repasando sus álbumes de flickr, encontré esta idea tan bonita. Y más bonita es aun con esas telas. Con un poco de idea uno mismo puede sacar el patrón y adaptarla a la letra que queramos. Ella dice que lo encontró aquí.

 

 

 

Utensilios a la vista en la cocina

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Cuando organicé mi primera cocina, mi principal obsesión era no tener utensilios a la vista, ni nada que pudiera llenarse de polvo o grasa. Todo debía ir en su armario perfectamente guardardo. Con el tiempo (y la incorporación del lavavajillas, todo hay que decirlo) he ido variando mi concepción del orden en la cocina. Disponer de superficies de trabajo amplias y despejadas pero, a la vez, tenerlo todo al alcance de la mano, ha cobrado importancia a la vez que el acto de cocinar dejaba de ser una pesada obligación para convertirse en un momento de relajante trabajo manual, de creación, de transformación de la materia e incluso de ritual.

 

 

Esta cocina que os muestro no es para nada mi estilo, pero me ha encantado el toque de color, calidez y cotidianeidad que le dan las tazas, manoplas y utensilios. Hay más imágenes de esta cocina y de toda la casa en la galería de Sara Lov.