Poladroid

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¿Os apetece darle apariencia de Polaroid, la mítica cámara de fotos instantánea, a vuestras fotos?

Ahora es muy sencillo, no necesitáis el Photoshop, hay un aplicación gratuita llamada Poladroid que permite tranformar vuestra imagen y conseguir ese look retro e indie tan propio de Polaroid. Existe, cómo no, un grupo en flickr llamado Be Poladroid! donde se ven imágenes como estas:

 

            CC de pellesten.                                            CC de Orin Zebest.                    

 

 

                              CC de ayalesh.                                              CC de iammacgirl.                                                        

Viajar con niños

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Cuando viajamos con niños, una de las principales preocupaciones es cómo evitar que se aburran y lo pasen mal. Tanto en coche como en avión, siempre que los niños deban permanecer largos ratos sentados y quietos, conviene llevar algo que pueda distraerlos.

Algunos niños no necesitan nada y se conforman con mirar por la ventana. A otros les gusta cantar, jugar al veo veo o charlar de cualquier cosa. A veces, una película soluciona el problema. Pero hay muchas más opciones.

En el caso de mis hijos y los de mis amigas, los juegos de cartas (como el Katuvu de Djeco, un juego de observación para encontrar en el camino las imágenes de las cartas) o los libros de pegatinas (como los de La Zoo, de los que ya hablamos aquí) resultan opciones ganadoras. 

 

 

 

 

 

 

En otras ocasiones, una mesita de viaje irá la mar de bien para poder hacer encima un puzzle o pintar. Hay varios modelos a la venta, pero preferimos enseñaros uno de fabricación casera que hemos visto en el blog Mer Mag. ¿No os parece una idea fantástica?

 

 

Para acabar, me gustaría que vierais lo que propone la estupenda web de tomlitoo (llena de actividades para los niños). La explicación está en francés, pero básicamente propone una serie de juegos para los niños de este estilo:

- Imprimir el itinerario e invitar a los niños a dibujar las casas, animales… que vean durante el trayecto.

- Imprimir coches para colorear y pintarlos según los que vayan apareciendo por el camino (descartando grises, negros y blancos).

- Invitar a los niños a dibujar el paisaje que se atraviesa durante el viaje.

- Para niños que ya saben leer: imprimir etiquetas con los nombres de los pueblos y ciudades que se van a cruzar e irlas pegando en el orden en el que aparecen.

 

 

 

Dibujar con líneas

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He encontrado estos proyectos de dibujo en deep space sparkle art lessons y me han resultado familiares, aunque al principio no he sabido por qué.

Patty Palmer es profesora de plástica en dos escuelas de primaria en California y propone este simpático proyecto para familiarizar a los niños con las formas y los estampados. Como ella cuenta, es una actividad lo suficientemente libre para que cada niño la desarrolle a su aire pero intenta que no se convierta en una maraña de líneas sin ton ni son, sino que se vaya completando a trocitos utilizando un patrón en cada uno, a modo de collage.

Ahora ya se porqué he sentido esa sensación de dejà vu. Estos círculos, asteríscos, espirales, triángulos garabateados… han llenado las esquinas de la mayoría de mis cuadernos de estudiante.  Mi habilidad en el dibujo no daba para realizar grandes hazañas, y esto me ha servido siempre para mover el lápiz de manera entretenida, como imagino le pasa a mucha gente. Me gustaría probar a hacer uno de estos, lo encuentro muy divertido.

Las dos primeras imágenes son sus propias creaciones, las otras dos son de los niños.

 

 

 

 

 

Cojines de letras

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¿Os acordáis de Helena de Suecia? Estoy convencida de que si visteis su casa ya no la podréis olvidar fácilmente. Hace poco, repasando sus álbumes de flickr, encontré esta idea tan bonita. Y más bonita es aun con esas telas. Con un poco de idea uno mismo puede sacar el patrón y adaptarla a la letra que queramos. Ella dice que lo encontró aquí.

 

 

 

Utensilios a la vista en la cocina

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Cuando organicé mi primera cocina, mi principal obsesión era no tener utensilios a la vista, ni nada que pudiera llenarse de polvo o grasa. Todo debía ir en su armario perfectamente guardardo. Con el tiempo (y la incorporación del lavavajillas, todo hay que decirlo) he ido variando mi concepción del orden en la cocina. Disponer de superficies de trabajo amplias y despejadas pero, a la vez, tenerlo todo al alcance de la mano, ha cobrado importancia a la vez que el acto de cocinar dejaba de ser una pesada obligación para convertirse en un momento de relajante trabajo manual, de creación, de transformación de la materia e incluso de ritual.

 

 

Esta cocina que os muestro no es para nada mi estilo, pero me ha encantado el toque de color, calidez y cotidianeidad que le dan las tazas, manoplas y utensilios. Hay más imágenes de esta cocina y de toda la casa en la galería de Sara Lov.

 

Sal y azúcar

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En The Conscious Kitchen, un blog sobre cocina vegana y consumo ético, hemos encontrado las recetas para hacer sal y azúcar aromáticos. Almacenados en recipientes bonitos, son una manera de darle un poco más de vida a nuestra cocina y, sobre todo, a nuestros platos. Hemos pedido permiso a la autora para reproducir aquí sus recetas, pero nos hemos dado cuenta de que sería un trabajo en gran parte inútil puesto que muchos de los ingredientes que utiliza son muy difíciles o casi imposibles de encontrar en España (como, por ejemplo, los limones Meyer). Es seguro que podéis inventar versiones propias utilizando ingredientes locales. Lo único que hace falta tener en cuenta es que los ingredientes que se utilicen deben ser secos, y si guardan cierto grado de humedad, deben secarse (usando el horno).

 

Sales aromatizadas.

 

 

 

A modo de ejemplo, para que os inspiréis, estas son algunas de las mezclas propuestas:

Con sal de Hawai:

Media taza de sal.

La ralladura de una lima.

2 cucharaditas de ají amarillo en polvo.

1/8 de cucharadita de pimienta de cayena.

Esta mezcla requiere ser horneada a 150 grados durante 20 minutos o hasta que se seque la ralladura.

 

Con flor de sal:

Media taza de sal. 

La ralladura de un limón de Meyer y medio. (Sustituir por ralladura de naranja, o de naranja con limón).

Esta mezcla requiere ser horneada a 150 grados durante 20 minutos o hasta que se seque la ralladura.

 

Con sal rosa del Himalaya:

Media taza de sal.

2 cucharadas de cacao.

2 de anís estrellado.

1 vaina de vainilla usada (vacía) y seca.

Triturad todos los ingredientes (por ejemplo, con un molinillo de café) hasta que quede fino. 

 

Azúcares aromatizados.

 

 

 

 

El azúcar debe guardarse en recipientes herméticos y se ha de ir con mucho cuidado con la humedad, porque lo apelmaza. Algunos de los ingredientes que se pueden usar, a parte del propio azúcar, son: cacao en polvo, frutas desecadas, anís, pimienta, nuez moscada, canela, cardamomo, jengibre, romero, pétalos de rosa desecados…

 ¿Os imagináis aderezando un entrecot, un pescado a la parrilla, una ensalada o una pizza casera con estas sales? Y, ¿qué me decís de un tazón de yogur con fruta y azúcar aromatizado? Postres, bombones, cremas, tostadas con mantequilla… todo un mundo de posibilidades para contentar el gusto, el olfato, la vista e incluso el tacto y el oído (algunas mezclas son muy crujientes).