Hombre tigre, campaña de sueños ilustrados en Verkami

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Hace un tiempo descubrimos los sueños ilustrados de elmonstruodecoloresnotieneboca y os hablamos de ellos aquí, además de incluir uno en Kireei magazine 5. 

Nos llega noticia de la campaña puesta en marcha a través de Verkami para el lanzamiento de un tríptico, Hombre tigre, una serie de sueños ilustrados recogidos en Oliva, Valencia. Niños que cuentan sus sueños y pesadillas y artistas que las ilustran, para producir un objeto de arte. Seguid el enlace para apoyar esta campaña.

 

 

La escuela deseada, la escuela soñada

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En Kireei magazine solemos publicar artículos que tocan el tema de la escuela de diversas maneras. Nuestro equipo está formado por docentes y madres y padres, es un tema que conocemos de primera mano y que nos interesa muchísimo. Estamos convencidos de que el mundo solo puede ir a mejor si los primeros años de la vida de los niños mejora, sobre todo a nivel emocional.

En Kireei 5 publicamos un artículo al que le tengo mucho cariño tanto por el maravilloso texto de Borir Mir, profesor en L’institut escola Les vinyes, como por las fantásticas ilustraciones de Coaner, colaboradora nuestra también en Batiscafo. La idea era reflexionar sobre la escuela deseada, la escuela soñada. Las ilustraciones están concebidas como láminas o pósters que puedan ser usados por quien lo desee. Si tenéis un centro o escuela y os apetece tenerlas sobre vuestras paredes nos podéis escribir al mail de Kireei y os enviaremos los archivos en alta resolución para que os los podáis imprimir.

Os dejo ahora con el artículo…vale mucho la pena leerlo, contiene lo que a nuestro entender son las claves para una nueva escuela, totalmente necesaria, hoy más que nunca. Si os apetece, compartidlo.

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La escuela deseada
Instrucciones para soñar despierto

Todos hemos ido a la escuela. Fuimos felices o desgraciados en ella pero sea como sea nos marcó para siempre. Para un adulto su escuela es, ante todo, una vivencia y una remembranza. Una invención, en realidad, porque la vida no es lo que uno vivió sino lo que uno recuerda y la memoria, decía John Dewey, es una experiencia sustituta.
Por ello el deseo de una escuela mejor siempre está rodeado de la nostalgia del recuerdo y de la esperanza futura en una mejor educación. Porque ¿quién no ha deseado una escuela mejor que la suya? Para sus hijos, para sus nietos, o para trabajar en ella. Todos aspiramos a una escuela excelente aunque discrepemos sobre cómo debe ser esa escuela ideal. Hay muchas expectativas, muchas exigencias y muchas esperanzas depositadas en esa escuela soñada.
Sin embargo los sueños adolecen de dos grandes debilidades: no son decisiones y no son acciones. Para transformar verdaderamente la escuela hay que soñar despierto, hay que liberarse de la nostalgia y también de la esperanza vana. Aquel que quiera renovar la escuela debe convertir su sueño en propósitos y sus propósitos en acciones. A mi entender esa es la contribución realista y poderosa que puede regenerar realmente la escuela, tanto como ciudadanos, como padres o como docentes.

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Del sueño al propósito

Si tuviera que elegir un propósito específico, un reto importante para hacer tangible el deseo de una escuela mejor, propondría la personalización de los aprendizajes: un aprendizaje para cada necesidad y un lugar para cada persona. En otras palabras, formularía que el gran reto de la educación actual es diversificar sin excluir.
Personalizar sin excluir no significa individualizar sino todo lo contrario pues el proyecto último es ofrecer a cada uno el mejor lugar entre nosotros. Un buen lugar en el seno de la familia, de la comunidad, de la sociedad y, en consecuencia, un buen lugar en la escuela. Y este lugar no puede ser un espacio excluyente sino un lugar común que se habita en pie de igualdad y dignidad.

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Personalizar los aprendizajes

Personalizar la educación desde el papel del docente puede adoptar infinitas formas pero quizás sea útil destacar algunas de ellas. Propongo tres ámbitos para esta diversificación: el de los contenidos, el de los procesos y el de los resultados.
Diversificar los contenidos significa, simplemente, que no todo el mundo aprende lo mismo. A diferente contenido, diferente grado de complejidad, diferente contextualización, diferente acompañamiento… Es tan simple como aprender a leer leyendo libros diferentes, a interpretar tocando canciones diferentes, a redactar escribiendo textos sobre temas diversos. Se trata de abordar el currículo de forma selectiva estableciendo prioridades según las necesidades personales.
A diferentes procesos, diferentes caminos: trabajo individual, en pareja, en pequeño grupo… A partir de múltiples ejemplos, presentados abierta y libremente, o explorando una idea o un concepto para hacerlo tangible. Ir de lo general a lo específico, de lo concreto a lo abstracto, de lo conocido a lo ignorado, de la hipótesis personal al conocimiento científico. Permitir la autorregulación y la toma de decisiones sobre cómo aprender.
A los niños les gusta trabajar en grupo, socializarse; propongámosles retos a todos y ayudemos a construir equipos donde solamente hay grupos. Diversificar los procesos puede ser combinar amistades, promover asociaciones dispares o afrontar la complejidad desde lo heterogéneo y no desde lo uniforme. Y puede ser, también, respetar la soledad (algo muy difícil en la escuela actual) pues los niños también gozan con el ensimismamiento, con la reflexión silenciosa, en retiro. Dejemos tiempos y espacios de libertad para que cada persona explore, reflexione o juegue; en la escuela, en casa… en cualquier escenario.
Y, finalmente, diversificar los resultados esperados: los productos, las realizaciones, los proyectos… todo lo que nos permite visibilizar el aprendizaje, pues sin producción el aprendizaje es algo mental, esquivo e invisible. ¡No convirtamos un convencional ejercicio escrito en la forma principal de evaluar lo aprendido! Aceptemos la creatividad en los productos, la versatilidad y la diferencia. Busquemos una evaluación que sirva para demostrar lo aprendido, no para sancionar lo que se ignora.

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Diversificar el aula

Diversificar el aula es la consecuencia ineludible de personalizar los aprendizajes. Un aula diversificada no es un aula tradicional, no cuenta con que todo el mundo esté haciendo lo mismo de la misma manera, trabaja de manera totalmente diferente. El aula es entonces un espacio compartido en el que se crean las condiciones para que el aprendizaje sea posible – aprendizaje que es personal en convivencia y en colaboración con otros.
En un aula diversificada hay movimiento, interacciones, multiplicidad de tareas… hay cierto desorden, hay conflictos, hay ruido sin duda. Requiere aceptar la incertidumbre, ceder parte del control y del mando. Diversificar el aula exige conceder poder para empoderar a los alumnos. Dar libertad de acción aun a riesgo de perder oportunidades, tiempo o recursos. No es posible dar “una lección” a cada alumno en este contexto. Hay que asumir un papel de sosegado acompañamiento, de diligencia adulta, de disponibilidad afectiva. La docencia se basa en la serenidad, no en la paciencia como creen algunos.

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Celebrar la singularidad

Si el aprendizaje es personal la singularidad del alumno gana relevancia, un alumno que es aceptado tal y como es y alentado a ser mejor. Aceptar no significa conformarse, en realidad quiere decir partir del aprendiz , de cada persona única y extraordinaria. Aquí la personalización debe comprender, por lo menos, tres fuentes de singularidad: las diferentes capacidades de cada uno, los diferentes deseos y motivaciones y, finalmente, las diferentes estrategias de aprendizaje que todos tenemos.
Desarrollar en cada uno su potencial es una aspiración permanente de toda buena escuela. No todos tenemos las mismas aptitudes, ni las mismas capacidades; aceptar esa diferencia nos obliga a no renunciar a que TODOS aprendan. Nada de “niveles” pues hay tantos “niveles” como alumnos en clase. Nos obliga a proponer una enseñanza que estimule a cada uno a ir más allá de lo que le resulta fácil y cómodo, no un justo medio que empobrezca a todos. Significa exigir a cada uno el esfuerzo indispensable para llevar a cabo un objetivo asequible que enriquezca sus conocimientos, sus competencias y sus valores.
Tampoco tenemos todos los mismos intereses, afinidades o pasiones. Ignorar la existencia del deseo no lo hace desaparecer sino que hace que el aburrimiento y el desinterés campen a sus anchas, alejando el trabajo comprometido y el esfuerzo de las aulas, así que hay que gestionarlo y estimularlo. Y lo que verdaderamente nos motiva es la autonomía para actuar, la evidencia del progreso o la finalidad con que hacemos las cosas. Hay que dar motivos para la motivación, articular todo este escenario de afectos e intereses con tacto pedagógico y firmeza a la vez. Aceptar sus deseos y sus intereses para, sin duda alguna, llevarlos más allá.
En tercer lugar hay que considerar el perfil singular de aprendizaje de cada persona. Afortunadamente en los últimos años han aflorado múltiples perspectivas para afrontar este tema: la pedagogía de la gestión mental, las inteligencias múltiples, las contribuciones de la neurociencia… Entender los diferentes modos de pensar, de comprender, de imaginar, nos ofrece herramientas muy poderosas para mejorar el aprendizaje.

Soñar despierto

Uno desearía encontrar el propósito justo, la medida oportuna, el camino correcto que nos llevara a esa escuela soñada… pero no existe tal itinerario pues la educación es demasiado compleja, demasiado orgánica para dejarse atrapar en un sueño. Así que no nos queda otro camino que el trabajo permanente en propósitos, medidas, decisiones provisionales e insuficientes. Un caminar que es también búsqueda. Nos queda soñar despiertos y actuar en una escuela siempre provisional pero algo mejor, algo diferente, a la del curso anterior, a la de hace unos años, a la de nuestra infancia.

 

El blog de Batiscafo

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Rocío Mejías es la maquetadora de Kireei magazine y también ahora de Batiscafo y nos envía foto de las primeras pruebas de imprenta. Estuvimos en su casa viendo esta gran lámina en la que podéis ver una pàgina de cada uno de los 7 cuentos que incluye el libro. Fue muy emocionante… 

Hoy os queremos hablar del blog de Batiscafo. Allí hemos publicado todas las entradas que hemos publicado también aquí pero a partir de ahora comenzaremos a publicar otro tipo de entradas también. Esta es la presentación que hicimos allí de esta nueva aventura, os invitamos a seguirnos, podéis estar actualizados a través del blog, vuestros readers, y también a través de Facebook y Twitter.

En este blog buscamos explorar una serie de aspectos relacionados con los cuentos infantiles y el fomento de la lectura. Creemos que aunque las nuevas tecnologías nos proporcionan muchas ventajas y mejoras a la vida cotidiana, como por ejemplo la oportunidad de escribir este blog, sin embargo, también pueden funcionar como impedimento a la práctica de la lectura entre los niños, si sólo acaparan su atención otras actividades como juegos, música, dibujos animados, etcétera.

Nos parece que los cuentos constituyen una herramienta indispensable para el desarrollo de la imaginación, y que la imaginación es fundamental para el desarrollo de la empatía entre las personas. También creemos en el valor del libro como artefacto físico y en la experiencia de leerlo conjuntamente con alguien (sea una madre, un abuelo, una tía, un amigo).

Por ello aquí buscaremos apoyar a la lectura. Exploraremos el mundo de los cuentos, y de la lectura entre los niños. Comentaremos maneras de fomentar la lectura (tanto en casa como en otros lugares), comentaremos cuentos (clásicos y nuestros), hablaremos con escritores, padres, profesores y otros expertos en la materia, anunciaremos y visitaremos eventos , ferias, y cursos, y reflexionaremos sobre el proceso de lectura y de la creación de un cuento, y de la pedagogía de la alfabetización. También hablaremos de la gente que estamos en Batiscafo, y de lo que hacemos. Te invitamos a compartir este viaje!

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Cotó roig. Tejidos con alma. Campaña en Verkami

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He aquí una iniciativa muy interesante que vale la pena apoyar, Cotó roig, impulsada por Àngels Perramon, especialista en agroecología y Rosa Escalé de Aixovar, de quienes os hablamos en Kireei magazine 4, un proyecto de recuperación del sector textil local y de calidad. Esta es la presentación del proyecto Cotó roig puesto en marcha a través de una campaña de micromecenazgo en Verkami.

¿Os habéis preguntado de dónde procede el algodón con el que se fabrican vuestras camisetas, sábanas o toallas? Parte de ese algodón se cultiva en campos del sur de España y luego recorre miles de kilómetros para ser hilado y tejido en países en vías de desarrollo, para volver, finalmente ya confeccionado, a nuestros escaparates.

¿Absurdo, verdad?

A nosotras también nos lo parece, por eso con el proyecto Cotó Roig nos proponemos:

  • Romper esa cadena y demostrar que no es necesario un recorrido tan largo y costoso para obtener prendas de algodón de buena calidad, amables con nuestra piel y a un precio asequible, porque han sido cultivadas, hiladas, tejidas y confeccionadas en nuestro entorno, respetando el medio ambiente y creando enconomía real y sostenible.
  • Queremos facilitar, además, el acceso a tejidos de algodón de cultivo integrado a diseñadores y artesanos e impulsar su cultivo en los campos andaluces , promoviendo su venta y manufactura dentro del mercado español.

  • Pretendemos también dar visibilidad a todos los eslabones de la creación de una prenda de algodón, por eso queremos que en nuestras etiquetas aparezca, no sólo el nombre de nuestra marca, sino el de todos aquellos que han participado en hacerla posible: quién la ha cultivado, quién la hilado, tejido y acabado, y quién la ha diseñado y confeccionado: la trazabilidad . Porque cada una de estas personas aporta un valor a la prenda y queremos evidenciarlo. Por eso nos gusta decir que vamos a crear tejidos con rostro y alma.

 

 

Para obtener más información sobre la campaña y cómo colaborar seguid este enlace.

 

Anúnciate en Kireei magazine 6

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Abrimos el plazo para contratar espacios de publicidad en Kireei magazine 6. Como sabéis nuestra revista dispone de un mínimo de espacios para la promoción de empresas del sector, si queréis visibilidad de vuestro proyecto escribid a cris@kireei.com y os enviaremos las tarifas, hay espacios desde 80 euros. 

Kireei magazine 6 saldrá a la venta en septiembre.

 

La capsa de colors en Kireei 5

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Uno de los reportajes que más me gustó y emocionó en Kireei magazine 5 es el dedicado a La capsa de colors, el proyecto de Gemma López, un espacio para la creatividad ubicado en la C/ Pare Laínez, 15, en Barcelona, con texto de Elena Ferro y fotografías de Montse Marmol.

Gemma, Montse y Elena consiguieron plasmar en palabras e imágenes lo que para Kireei es central en nuestra visión de la creatividad, y que incluso va más allá, ocupando aspectos de la vida. Está claro que creatividad y vida se trenzan de tal manera que se hace imposible desligarlos.

Los que tenéis la revista ya lo habéis leído pero me apetece mucho que los que no lo leáis también, por eso lo publico entero en este post, junto con fotos publicadas y algunas inéditas. Siempre se nos quedan algunas imágenes fuera, por falta de espacio y esta es una buena oportunidad para darles un espacio.

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La expresión artística, tanto dentro del sistema educativo como fuera de él, se ha convertido demasiado a menudo en una mera copia de modelos, en la enseñanza de técnicas y en la búsqueda de un ideal estético para contentar a los demás. Pero hay profesionales, tanto dentro como fuera de las escuelas, que apuestan cada vez más por devolver la expresión artística a su verdadero significado y potencial: el que pone el acento en la capacidad creadora que todos tenemos. Así, podemos encontrar talleres de expresión artística en los que se huye de modelos y se apuesta por el juego libre. Este es el espíritu que anima proyectos como el de Gemma López, La Capsa de Colors.

 

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La génesis de la aventura.

Gemma nació en Barcelona hace 40 años siendo la última de cuatro hermanos en una familia de artistas. Una madre pintora, apasionada por viajar, y un padre escultor, dedicado a la joyería, llenaron la infancia de sus hijos de fines de semana en la naturaleza y de domingos de museos. “De una manera sencilla y natural, creo que siempre he estado rodeada de cosas relacionadas con el arte y no muy alejadas del contacto con la naturaleza”, explica Gemma.

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Estudió Bellas Artes, especializándose en escultura de hierro, y aprendió el uso de colores con esmaltes al fuego en la Escola Massana. Al acabar la carrera decidió seguir formándose en Gestión Cultural y también se sintió atraída por la idea de montar un taller para niños. Pero aunque tuvo la oportunidad de hacerlo en el mismo local en el que finalmente se ubicaría La Capsa de Colors, no se sintió preparada para el reto. En su lugar empezó a trabajar como profesora: “Fue así como aprendí lo que es ser educador y descubrí la maravillosa tarea que hacen muchos docentes en un sistema que no valora lo suficiente la educación artística. Guardo muy buen recuerdo de esa etapa.”

Al cabo de un tiempo Gemma volvió a sentir la necesidad de estudiar y retomó un viejo interés que no había seguido en su momento: la Arteterapia. “Formarme como arteterapeuta me ha servido sobre todo a nivel personal. Me quedo con la idea del potencial que tiene el proceso creativo en sí. Ha sido una experiencia muy enriquecedora que, además, me ha permitido conocer de cerca la etapa vital de la vejez”.
A pesar de seguir trabajando como profesora y, desde su formación como arteterapeuta, colaborar con centros de la tercera edad, Gemma cada vez tenía más presente el deseo de abrir su propio espacio. “Recuerdo perfectamente el día que pensé y sentí… ¡ahora es el momento! ¡Acabo este curso y empiezo la aventura!”.

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¡No quiero una típica academia de arte!

La Capsa de Colors es el resultado de toda esta experiencia previa. Podría decirse que es la materialización de las ideas e inquietudes que ha ido recogiendo Gemma a lo largo de la vida. El mismo nombre (“caja de colores”) surge de la experiencia personal, en la que las dudas, los miedos e inseguridades se plasman en colores y se convierten en recursos. “Una caja de colores es un mundo lleno de recursos que puedes utilizar según lo que necesites. Además, todo el mundo tiene o ha tenido alguna vez una caja de colores”.

El primer paso en la creación de La Capsa de Colors fue decidir qué quería que fuera. Gemma tenía claro que no quería una típica academia de arte pero la definición de lo que sí quería no ha sido fácil y ha ido evolucionando con el tiempo. “Por eso aposté por un espacio de creatividad, que es un concepto abierto y flexible. Lo que me interesaba era ofrecer un espacio donde niños y adultos pudieran venir a crear y a jugar en una estructura nada rígida, donde no importara el resultado estético sino el proceso. Quería un lugar en el que se pudiera hacer sin prejuicios, lo que uno quisiera, dentro de un contexto preparado”.
Después del qué venía el cómo y aquí entró en juego todo el proceso legal y administrativo, un proceso pesado y jalonado de dudas e inseguridades. “Yo diría que la palabra clave es persistencia, creer firmemente en lo que quieres hacer y nunca perder la ilusión por muchos tropiezos que encuentres porque siempre son aprendizajes para mejorar”.

La Capsa lleva dos años en marcha, ofreciendo extraescolares, talleres y actividades en familia, y lo más difícil ha sido darse a conocer. Gemma reconoce que internet le ha facilitado las cosas, pero en su caso más que de vender un producto se trataba de convencer de una experiencia por lo que el boca-oreja ha sido fundamental.

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Centrarse en el proceso y no en el resultado.

La creatividad es la palabra clave de este proyecto. Es algo que Gemma tiene muy presente y que me describe con detalle cuando le pregunto sobre ello: “La creatividad es un aspecto elemental del ser humano que hay que reencontrar, potenciar y desarrollar durante todas las etapas de la vida. Es un elemento imprescindible para el desarrollo personal, la identidad, la confianza y la autoestima. Los niños (y los adultos) son creativos por naturaleza. Pero parece que la sociedad y la educación quieran crear personas uniformes, con un pensamiento unificador relacionado con «ser productivo» en vez de «ser único». Entiendo la creatividad como un aspecto global de la persona. No tiene nada que ver con el arte, con hacer «cosas bonitas» que gusten a otros… Tiene que ver con SER. Y no hay que manipular esta capacidad de las personas sino que hay que asistirlas y acompañarlas para que esto sea posible.”

Reconoce, sin embargo, que su idea no es cerrada y que está en constante proceso de aprendizaje. De hecho dice estar desaprendiendo muchas ideas y prejuicios que tenía establecidos al principio. Relacionada con su formación en Arteterapia, Gemma ya tenía la idea de abrir un espacio en el que expresarse de manera creativa sin ser juzgado y en el que lo importante fueran los procesos y no los resultados. La expresión de sentimientos y emociones, la autoestima… todo esto estaba ya presente. Sin embargo Gemma no quiere darle demasiada importancia a la vertiente terapéutica. “Pienso que hay un abuso del concepto terapéutico. ¡Todo es terapéutico! Y esto trae muchas confusiones. Que haya tanta demanda y oferta de terapias de todo tipo es señal de que algo no funciona bien en la sociedad. A parte de poner un remedio hay que pensar de dónde viene, ir hacia atrás y ver qué nos hace estar mal, y buscar lo que nos beneficia a nivel personal y, por lo tanto, colectivo. ¡Tenemos que reencontrar nuestra responsabilidad como personas con capacidades propias! Después de conocer la educación creadora estoy en proceso de reflexión sobre todo esto.” Y es que para Gemma un punto de inflexión importantísimo ha sido conocer la dinámica del taller de Arno Stern a través de Miguel Castro y Vega Martín, que ofrecen una formación en “Educación creadora” en su taller Diraya en Bilbao. “De repente sentí que aquel era mi camino y se tambalearon todos los esquemas que hasta el momento tenía relacionados con el rol de profesora y sobre cómo entender la educación artística. Se trata – es una frase de Vega – de no «robar» la capacidad creadora a las personas.”

Poco a poco La Capsa ha ido adoptando una dinámica similar a la de la educación viva, que respeta las necesidades de los niños; en este caso limitada al espacio de un taller de artes plásticas.

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Del rol de profesor al rol de acompañante.

El espíritu de La Capsa, centrado en la iniciativa personal y la libertad para escoger, no es contradictorio con la organización. “Planificar un taller es sencillo para mí. Vengo del mundo de la educación y, entre otras cosas, lo que siempre se pide es tenerlo todo planificado.” Pero cuando mencionamos la planificación no estamos hablando en absoluto de rigidez. “Siempre se me ocurren muchas ideas, cualquier pretexto es bueno para desarrollar la actividad creativa. ¡Se trata de imaginar y jugar!”

Aunque al principio Gemma intentó elaborar una lista de posibles talleres nunca acababa, y su creciente interés por opciones educativas alternativas la ayudó a ir desaprendiendo el rol de profesora “yo sé – yo explico” en favor del rol de acompañante, cambiando el discurso a “vosotros podéis, sabéis y tenéis las capacidades, y estoy aquí para ayudar pero no os diré lo que tenéis que hacer”.

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En La Capsa Gemma organiza dos o tres espacios preparados para diferentes actividades: un espacio pictórico, uno de manipulación o construcción, a veces un espacio de juego… y son los niños y los jóvenes los que deciden qué hacer y cómo hacerlo, dentro de unos límites establecidos.
De todos los materiales que Gemma ofrece a los niños el de mayor éxito es aquel con el cual pueden desarrollar toda su imaginación. “Por ejemplo, el cartón. ¡Ha triunfado! Los niños necesitan cosas sencillas con las que puedan construir su mundo. Y creo que estas cosas son precisamente las que no cuestan dinero.”
Durante el curso ella sola atiende a los grupos extraescolares, con un máximo de doce asistentes, pero durante el casal de verano monitores de ocio en prácticas hacen de ayudantes y practican el rol de acompañantes atendiendo los diferentes espacios. “Primero sorprende este rol pero después adquiere sentido. Lo que hacemos es confiar plenamente en la capacidad de los niños y dejarlos ser creativos. Aquí tampoco juzgamos, todo es válido porque surge de uno mismo. Los niños lo entienden enseguida. ¡A los adultos les cuesta un poco más!”

Insistiendo en ese punto, Gemma se maravilla de la gran capacidad que tienen los niños en contraste con los adultos para entender esa manera de funcionar: “Me encanta la rapidez con la que se integran perfectamente en el funcionamiento del espacio. No preguntan qué hacer. ¡Hacen! Cada uno a su ritmo, son respetados y se muestran respetuosos con todo lo que aquí sucede.”

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Los sueños son posibles.

Para Gemma, una de las conclusiones más importantes a la que ha llegado después de todo este proceso ha sido la idea de que “las cosas son posibles”.
Es decir, que si tienes un sueño debes luchar y darlo todo para hacerlo realidad. Gemma opina que cada uno debe ser el único responsable de su vida y que saber asumir los errores del mismo modo que los éxitos es parte del aprendizaje.
“Hay mucho miedo, mucha inseguridad, muchas excusas y el entorno no favorece el pensamiento creativo. Sin embargo poco a poco las prioridades pueden cambiar: uno se hace consciente de sus necesidades y se responsabiliza de la vida que quiere llevar.”

 

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