Adviento 23 de diciembre

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Adviento 19 de diciembre

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2016, el año de la claridad

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Kim Hyerim

 

Hace poco abrí un documento de word y escribí en el este título: “plan estratégico 2017-2027″. Qué grandilocuente ¿verdad? Nunca había hecho nada igual, ni siquiera me había hecho nunca documentos con planes estratégicos anuales. Bueno, un poco sí, siempre he planeado cosas para no andar sin dirección, pero solo ahora a punto de cumplir 47 años siento que se me han despejado muchas dudas y puedo planear a largo plazo con claridad.

Si tengo que definir el año que está a punto de acabar lo definiría como el año de la claridad. Y de la tranquilidad porque ver las cosas más claras me hace sentirme más tranquila.

Este va a ser el último post largo del año, un texto en el que miro hacia el pasado y veo cómo estoy en el presente. En el primero del 2017 miraré al futuro y os contaré algunos trazos de lo que he empezado a escribir en ese documento estratégico, por lo que respecta a Kireei, esta aventura que comenzó hace 8 años y que nunca imaginé hasta dónde me llevaría.

Han sido ocho años complicadísimos, quien tiene una empresa propia sabe lo difícil que es mantenerla a flote e impulsarla hacia adelante, pero han sido unos años fantásticos también, de sueños cumplidos. Aunque de renuncias, también.

Volvamos a la claridad. Sé que suena algo odioso cuando oyes a la gente decir que tiene las cosas claras, sobre todo cuando atraviesas momentos sombríos, pero el hecho es que nunca había tenido tan claro hacia dónde quiero ir, cómo lo quiero hacer y porqué. Este año ha sido clave en eso. He tenido muchos momentos de epifanías personales.

Imagino que han ido cayendo las frutas cuando han estado maduras. Y no siempre ha sido así. He pasado muchos años con las frutas verdes en el árbol, esperando ver por dónde iba a caer alguna que me diera claves.

Echando la vista atrás veo que lo que me ha llevado a la claridad ha sido el seguir nadando, como diría Dory, la pez compañera de Nemo. A pesar de no saber en muchos momentos hacia donde nadar, siempre he mantenido vivo el entusiasmo “Doryniano”, el sigue nadando.

Los que habéis hecho mi curso Un trabajo a tu medida sabéis cuánto insisto en la idea del entusiasmo, al que algunos llaman deseo, otros sed, otros llamada, otros pasión…Yo también lo llamo amor, pero me corto un poco y no lo uso mucho porque este concepto tan bonito está desgastado de tanto usarlo superficialmente y ya no se sabe percibir en toda su profundidad.

Y con esto acabo sugeriendoos este trinomio entusiasmo-claridad-tranquilidad, por si os sirve. Para que lo hagáis vuestro a vuestra manera, con vuestras circunstancias vitales y a vuestro ritmo.

El año que viene os cuento todo lo que se está cociendo. Qué paséis unas felices fiestas, nos seguimos viendo aquí y en redes cada día, no habrá día sin post porque Kireei siempre publica, y en nochevieja, como siempre habrá un post al que le dedico especial atención para cerrar el año de manera distinta cada año, aún con entusiasmo…y que me dure.

 

 

Adviento 18 de diciembre

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Ilustración de Mateja Kovac