Oriol Jolonch

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Oriol Jolonch (Barcelona, 1973) crea estas escenas oníricas a partir de fotografía y arte digital. Las llama realidades inventadas, una búsqueda del cruce de caminos entre realidad y ficción. Me han parecido sorprendentes y bellas.

 

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El instagram de Madame Chacha

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Hay Instagrams que son pura delicia, como el de Madame Chacha. Podéis seguirla en @madame_chacha. También en su bonita web.

 

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Libros en cualquier parte

Ema Mamisu

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Otra ceramista más, Ema Mamisu, de Praga, podéis ver todas sus bonitas piezas en esta web.

 

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Bonito look

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Kimonos de Khemeia

 

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Salir de nuestra pequeñez

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Ilustración de Daniela Henríquez

 

Desde que nacemos hasta la adolescencia pasamos la vida construyendo una identidad, un ego, es importante ser uno mismo, nos da seguridad, nos aporta los cimientos de nuestra manera de estar en el mundo, nos aporta nuestro yo. Pero también es importante librarse de ese ego en la madurez, despojarse poco a poco de esquemas cerrados, de inflexibilidades, de mirada unidireccional, salir de nuestro ombligo. 

Nuestro mundo, nuestra pequeñez nos limita, pasar todas nuestras vivencias por nuestro filtro nos lleva a mirar la corta distancia solamente, no ampliar la visión para poder ver el cuadro entero ¿Cuántas veces pasamos por un disgusto descomunal para al cabo de unos días relativizarlo todo? Ese disgusto lo vivimos siempre desde el ego, desde el ombligo. Las cosas que nos ofenden, los juicios de los demás a los que nos enfrentamos todos los días, la gente que nos decepciona, el miedo a decepcionar nosotros, y tantas cosas que no notamos que van directas a un punto que podríamos llamar nuestro punto sensible, el punto que te hace saltar. Y cada uno saltamos de diversas maneras, a veces con un gran enfado, a veces escondiéndonos y aislándonos, pero siempre como reacción a algo que nos duele.

¿Se puede entonces vivir sin que te afecte lo que te pasa? Pues no, los golpes de la vida nos duelen a todos pero una cosa es el dolor natural de las cosas inevitables y otra el sufrimiento evitable. Muchos de los malos momentos los vivimos desde nuestra pequeñez porque ciertamente es difícil despojarse del ego.

Salir de tu pequeñez es otro superpoder que vale la pena, salir del “yoismo”. Desde que me he dado cuenta de esto he ido adelgazando mi ego, al menos siendo más consciente de que muchas reacciones mías vienen de ahí y me siento más libre. Sorprendentemente salir de mi pequeñez al final en lo que me ha ayudado es a ser más yo misma, porque vivo sin la mochila que supone un enorme ego, y eso te da ligereza, libertad, te devuelve a tu esencia y a disfrutar de lo que vale la pena, estar más presente.

Cuando sueltas mochila y vas más ligero por el mundo no solo te evitas frustraciones innecesarias, sino que además disfrutas más de los demás, sonríes más, aportas también mucho más, sobre todo a los nuestros, que son con los que mas malestares se generan a lo largo de nuestra vida. En definitiva estás más tranquilo, más en paz contigo mismo. Paradójicamente salir de tu pequeñez al final lo que hace es engrandecerte.