Natalie Franke

Descubrí a Natalie Franke en flickr por casualidad, alguna de sus fotos era favorita de alguien que yo ya conocía, no recuerdo de quien. A menudo, los mejores descubrimientos se hacen de manera inesperada y nadie se para a pensar cómo se llegó hasta allí. Y cuando finalmente uno se pregunta por qué combinación de casualidades se descubrió algo interesante… la explicación se esfumó, ya no está… nunca lo sabremos.

Después de perderme por su galería durante un buen rato, descubrí que Natalie es una fotógrafa profesional especializada en bodas y retratos que trabaja en el area de Philadelphia, Baltimore y Washington DC. Su fotolog profesional es una muestra detallada de su trabajo pero, como me suele suceder, las fotos que más me gustan son las más atípicas…

 

 

 

 

Sin embargo, donde definitivamente disfruto más es mirando las fotos que hace por placer, de pequeños detalles, gestos, minúsculos fragmentos de un escenario mayor captados con mayor libertad técnica y estilística.

 

 

 

 

 

 


Preciosas imágenes que alegran el día a día y nos ayudan a ser conscientes de toda la belleza que nos rodea. Gracias, Natalie, por compartirlas con nosotros.

 

Dwell

 

 

Dwell es una conocida revista de arquitectura, interiorismo y decoración, hecha desde San Francisco y a la que podemos suscribirnos desde cualquier parte del mundo. Pero Dwell no es una de esas minoritarias y especializadas revistas de arquitectura en la que los entendidos disfrutan admirando fríos y enormes espacios vacios en armónicas composiciones geométricas según las últimas tendencias internacionales. Tampoco es una revista de interiorismo para millonarios dispuestos a invertir fortunas en un solo mueble. Ni una revista de decoración en la que todo parece perfecto, cuidadosamente estudiado e insoportablemente artificial.

Su "Manifiesto del frutero" (Fruit Bowl Manifesto) es muy claro al respecto. Señalando con ironía cómo en muchas revistas de arquitectura o interiorismo podemos encontrar un inmaculado bol de manzanas verdes en un baño, o uno de granadas en una habitación, resalta la falta de naturalidad de este tipo de puestas en escena. Aseguran que si en una de sus casas aparece un frutero, es porque a los dueños les gusta la fruta. Dicen en su manifiesto: "Pensamos que es posible vivir en una casa o un apartamento planificados por un audaz arquitecto moderno, tener muebles y productos especialmente bien diseñados, y aún así, ser un ser humano normal. Creemos que el buen diseño es una parte integrante de la vida real. Y la vida real ha brillado por su ausencia en la mayoría de revistas de diseño y arquitectura. (…) queremos demostrar de que la casa moderna es una casa confortable. Que los mejores arquitectos del momento son capaces de crear entornos que sean a la vez actuales y acogedores."

 

Estas son algunas de las imágenes que podemos encontrar allí:

 

 

 

 

 

 

 

 

Carl y Karin Larsson

 

 

Carl Larsson nació a mitad del siglo XIX en Estocolmo, en el seno de un familia muy pobre, pero ya en la escuela, a los 13 años, le recomendaron que ingresara en una escuela de arte pues su talento ya despuntaba. Acabó siendo ilustrador y pintor. Un momento clave de su vida fue el giro que esta dió al casarse con Karin Bergöö, también artista.

 

    

                                                                                      Vista de su casa en Atticmag.

 

Ya establecidos en Sundborn, en la villa llamada Lilla Hyttnäs, la pareja creó un personal estilo de decoración. Fueron considerados diseñadores de interiores adelantados a su tiempo: colores cálidos, interiores llenos de luz, muebles artesanos y prácticos. Karin diseñaba textiles para la casa, así como la ropa de sus hijos; creaba muebles, bordaba… Me ha gustado leer cómo estando influido ambos gráficamente por el movimiento Arts and Crafts, los diseños de ella (que quedan reflejados en muchos de los dibujos) tendían a ser más geométricos, abstractos o "pre-modernos". Realmente, dos talentos altamente creativos.

Animado por su mujer, Carl se dedico a dibujar y a pintar escenas de su propia casa, sus hijos, interiores hogareños; en definitiva, lo cotidiano. Quizás Carl quiso destacar el lado amable de la vida después de su infancia llena de penurias. Reunió estas escenas familiares en álbumes que publicó con gran éxito de ventas en Europa. Tanto sus hijos como su famosa casa, que se puede visitar, son todavía modelo y motivo de inspiración.

Y ahora, al pensar en ello, además de imaginar que debía ser una familia totalmente excepcional, me doy cuenta de que sus escenas cotidianas son el equivalente de esas fotografías casuales tan emotivas que llenan los blogs que leemos. Incluso llegaron a publicar libros con estas estampas, algo que tambien ocurre hoy en día (Por ejemplo, Soulemama, A year of Mornings….). Karin diseñaba y cosía, Carl retrataba. Eran un apareja modernísima, realmente adelantada a su tiempo, en aquellos momentos en que los interiores victorianos eran lo más común. 

A continuación, una pequeña muestra de su obra, extraída de Scandinavian Treasures, donde se pueden encargar copias de las imágenes. Es un verdadero tesoro, el lugar de Internet en el que se encuentra más obra de Carl Larsson:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Visitad también estas páginas: Carl Larsson y Carl Larsson Garden.

 

 

Anthropologie

Entrar en la tienda que Anthropologie ha abierto en Londres recientemente, con más 3.000 metros cuadrados, debe requerir tener al menos dos o tres horas libres para admirar todo lo que tienen, como si de un museo se tratara. Esta marca de referencia americana lleva casi 20 años poniendo en venta ropa, calzado, bisutería y accesorios para el hogar con un plus de calidad, toque artesanal y originalidad. En un mercado tan global y uniforme ya es casi imposible encontrar artículos únicos para vestir o decorar pero, desde luego, Anthro (así la llaman coloquialmente) ha conseguido reunir colecciones que se acercan a ese ideal.

 

    

 

      

 

          

 

        

 

 

Alexandra Grablewski

Hay fotografías tan llenas de color y frescura que parece que van a saltar de la pantalla, o que las puedes tocar y oler. Es el caso de Alexandra Grablewski, una fotografa neoyorkina con una extensa y admirable carrera en publicidad y publicaciones, con trabajos para multitud de marcas, libros de cocina y crafts, revistas, catálogos, etc. Aquí tenéis una pequeña selección bastante aleatoria… imposible elegir las más bonitas.