Algunas casas bellas

El verdadero mérito de esta sección es no haber repetido ninguna en las casi 800 casas que llevo desde que empecé la sección. Aunque alguna igual sí que hemos repetido, soy humana.

 

CASAS BELLAS

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Desire to Inspire

 

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Lili in Wonderland

Brass and Bold

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De Brass & Bold hablamos en Kireei 9 y lo hicimos así, y con estas preciosas fotos. Si queréis conocer mejor esta preciosa marca de joyas creada por Elsa Gómez lo podéis hacer en su web y en su Instagram.

Brass and Bold es el proyecto de Elsa Gómez, diseñadora de joyas y fotógrafa nacida en Bilbao pero residente en Londres desde hace 13 años con su pareja e hijo. Empezó su andadura hace un año ofreciendo sus joyas en la boutique de una amiga en el este de Londres, donde las vendía sueltas según las hacía. Ahora mismo, con tienda online y stands en diversos markets, Elsa produce sus joyas centrándose en la sencillez y honestidad de los materiales con los que trabaja: latón, hormigón, plata y ónix. Lo más importante para ella es crear joyas que puedan ser asequibles sin perder la calidad y el diseño.
También se puede encontrar B&B en diferentes puntos de venta en el Reino Unido, desde el Norte de Irlanda hasta The Royal Academy of Arts en el centro de Londres.

 

 

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El pozo de Natalia Ginzburg (y de las mujeres)

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Artículo publicado en Kireei 9. Texto de Jenn Díaz e ilustración de Iratxe López de Munáin.

 

Natalia Ginzburg tiene una mirada particular. Ahonda en las emociones y las situaciones más cotidianas con una sabiduría insólita, de una lucidez impecable. El mundo de las mujeres — lo que les ocurre a las mujeres por serlo — es un tema complejo, lleno de matices, de fácil interpretación libre, del todo subjetivo y muy conflictivo. Por eso es tan difícil abordarlo con maestría. Por eso de cada texto nacerán nuevos textos y nuevas reflexiones. Y por eso hay tanta polémica, siempre, cuando se habla de ello. Las primeras defensoras y detractoras somos nosotras, que nos aliamos a favor o en contra de las palabras de una de las nuestras. El texto de Natalia Ginzburg que lleva por título A propósito de las mujeres es difícil, contradictorio y muy, muy rico.

Por una parte, Ginzburg se retracta de un artículo que escribió después de la Liberación. No porque dijera en él ninguna mentira, sino que le parece demasiado obvio, ilusionista, por el momento en que se escribió. Dice de las mujeres las cosas más vagas y más generales: que no son peores que los hombres, que si las dejan pueden hacer grandes cosas… Eso ya se sabe, aunque en determinados momentos sea más que necesario recordarlo porque el mundo parece olvidarse de nosotras por más que no pueda prescindir de nuestra aportación. Se da cuenta de que ha hablado de las mujeres como se habla de vaguedades, y quiere profundizar. Entonces encuentra algo que, según ella, nos aúna: el pozo en el que caemos. Las más libres, las más fuertes, las débiles, las tristes, las decididas, las madres, las solteras… no importa: hay un pozo al que nos precipitamos, una melancolía inusual, una tristeza que nos hace caer y caer. El texto está lleno de ambivalencias y, sin embargo, me parece enteramente feminista pese a que en determinados momentos pueda parecer que su discurso nos esté empequeñeciendo hasta la nada.

Entonces me pregunto ¿por qué me parece un texto lleno de rebeldía y de liberación? Y es porque reconocer ciertos aspectos —el pozo, la banalidad, lo superficial, la culpabilidad o el sentimiento de inferioridad que nos han inculcado— no nos hace menos feministas sino que refuerza nuestro mensaje. Es cierto que lo que Natalia Ginzburg llama el pozo de las mujeres no es más que una melancolía que podría ampliarse hasta dar con los hombres o, al menos, con cualquier persona sensible. Ella habla de las mujeres solamente porque le parece que los hombres son más libres y más sanos. El texto, es cierto, tiene momentos ambiguos si se lee con la sospecha de que nos está atacando a nosotras, al sexo que nos han dicho que es el débil. En cambio, mi lectura es muy distinta. ¿Y qué si ese pozo existe y vamos cayendo todas, más o menos, y nos quedamos en él mucho o poco tiempo? ¿Nos hace eso menos mujeres y más injustas? ¿O nos demuestra que pese al pozo, lo logramos?

No podemos olvidar el contexto en el que Natalia Ginzburg escribe el artículo. No podemos olvidarlo, pero también creo que algo de ese pozo ha quedado en la generación de hoy en día y que el texto no está tan pasado de moda. Las mujeres tenemos ese pozo bien a mano y podemos caer o no. Podemos asomarnos solamente, pero la historia nos dice que ese pozo nos ha acompañado durante años y reconocerlo no nos debilita. Reconocer el pozo, familiarizarnos con él, nos hará valientes y libres. No es genéticamente femenino, pero pocas mujeres han podido escapar de él: lo construyeron para nosotras. Habrá que aprender a bordearlo.

 

Moksye

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Moksye es Montse Castellano, ilustradora española afincada en Dublín. Hace poco he conocido su trabajo y me ha encantado, ilustración muy orgánica en cuanto al estilo y con una bonita paleta de colores, centrada más que nada a trabajos editoriales, carteles, libros, patterns y tarjetas. Recientemente Montse ha ilustrado el cartel del Dublin Flea Market, imagen que podéis ver abajo. Podéis ver todo su portafolio en su web

 

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Algunas casas bellas

Empezamos un fin de semana muy intenso, con tres presentaciones de libro. Pero lo empiezo con el relax que supone un paseo por casas bellas.

 

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My Scandinavian Home

 

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Fashion+Designer's+Quirky+Colorful+Home

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La revolución de uno mismo

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Mi editorial para Kireei 9 publicado en diciembre 2017

 

Cada uno puede hacer una pequeña revolución dentro de sí mismo saliendo de la cáscara del egoísmo y haciéndose responsable de todo y de todos”. Gianni Rodari

Tengo un amigo que siempre dice: “Si TODOS hacemos un POCO, unos POCOS no tendrán que hacerlo TODO”. ¿Os imagináis que todos hiciéramos un poco más de lo que hacemos? Cuánto podría cambiar el mundo con esa pequeña contribución de tanta gente.
No podemos justificarnos continuamente con la consabida excusa de “yo soy solo una gota en el océano y por mucho que haga nada va a cambiar”. Si el mundo ha cambiado a lo largo de los siglos ha sido por muchos revolucionarios de sí mismos que se plantaron ante la sinrazón y las injusticias, ante el despropósito de unos pocos.
Porque si lo pensamos bien, hay más gente que quiere cambiar el mundo que gente que quiere mantener el statu quo para no soltar su poder. Su fuerza viene dada por nuestra debilidad y esta, a su vez, viene dada porque nos creemos débiles. Se trata de cambiar nuestras actitud y nuestras rutinas, y para cambiarlo necesitamos elegir.
Yo elijo valentía en vez de miedo. Elijo esperanza en vez de cinismo. Profundidad en vez de superficialidad. Elijo slow en vez de fast, leer en vez de hacer scroll, seguir a gente inspiradora y talentosa que abre nuevos caminos y paradigmas en vez de hacer lo de siempre, seguir a los de siempre y conformarme con lo de siempre. Elijo cuidarme en vez de descuidarme. Elijo tejer redes en vez de meterme en una burbuja, justicia en vez de sinrazón. Elijo feminismo en vez de indiferencia, sostenibilidad en vez de híper-consumismo, escuelas innovadoras en vez de viejos métodos caducos.
Elijo amor, gratitud y alegría como modo de vida. Elijo revolución, por pequeña que sea, como modo de avanzar.
Espero que disfrutéis de este nuevo número de Kireei dedicado al mundo que queremos. Un mundo más justo, sostenible, feminista y libre.