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Siempre me sorprende lo que la gente es capaz de hacer y la manera como surgen las ideas más insospechadas. Vía Adme.

Así se hizo Batiscafo

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En Kireei 6 publicamos un artículo en el que hablamos de cómo nació Batiscafo. Fue bonito así, unir nuestros dos proyectos bajo una única publicación y también poder explicar los detalles de como nace una publicación de cuentos ilustrados. Este es el artículo completo, para los que no lo habéis leído.

 

Cristina Camarena y Nick Kearney se conocieron hace diecisiete años en una entrevista de trabajo. Nick era el entrevistador y Cristina la entrevistada. Ella consiguió el puesto de trabajo aquel mismo día y empezó una relación laboral que con el tiempo se fue convirtiendo en amistad, especialmente por sus intereses compartidos: la literatura, la poesía y los cuentos infantiles.

Ambos, con el tiempo, se movieron a otros pastos pero siguieron en contacto, compartiendo su poesía y luego los cuentos que escribían, para amigos y familia. Una vez, a leer “El ratón del desván”, Cristina insistió a Nick que tenía que publicarlo. Nick se resistía, no veía la manera, pero ella es persistente por naturaleza. Hablando, hablando encontraron la forma de publicarlo intentando que no fuera otro cuento perdido entre estantes en las librerías. Así nació Batiscafo.

 

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Así lo vivió Cristina:

La idea nació al comentarle a Nick que Kireei magazine era una revista que, aunque pensada para adultos, también gustaba mucho a los niños porque tenía ilustraciones que les llamaban la atención. Hablando de eso mencioné – ¡por enésima vez! – que me encantaría publicar algo para niños, quizá una revista. ¡Incluso había pensado un nombre provisional para ella! Compartíamos la idea de un proyecto de cuentos que ayudase a fomentar la lectura y especialmente la co-lectura, que asocia la lectura con buenos momentos en familia, y vimos que tal vez para ello un libro grande y atractivo sería incluso mejor que una revista.

A partir de ahí nos tomamos una sobremesa larga dando vueltas al tema transcendente del nombre. En un descanso, cuando nos encontrábamos perdidos ante tantas opciones, nos pusimos a hablar de música. Surgió el grupo Antònia Font y su preciosa canción Batiscafo Katiuscas. Entonces lo tuvimos claro: ese sería el nombre de nuestra publicación. Más tarde nos fuimos dando cuenta de cómo encajaba con la estructura del libro y el cuento que lo organiza. Fue algo mágico, como suele pasar.

A partir de ahí fuimos tomando otras decisiones que dieron forma al proyecto. La primera fue que Batiscafo sería un libro con varios cuentos ilustrados. Uno de los principales motivos fue el hecho de que ese formato es el que nos gustaría personalmente que existiera; es decir, quisimos crear el libro que nos hubiera gustado encontrarnos en las librerías. Lo mismo me había pasado anteriormente con Kireei magazine y también con Kireei web: eran cosas que yo buscaba para mí.
De niña leía mucho una colección de libros de cuentos que tenían unos tíos míos en su casa y que era exactamente eso, colecciones de cuentos, y aquello me gustaba. Acababa un cuento y llegaba otro, y otro, y otro. También nos pareció importante que prácticamente por el precio de un libro con un solo cuento el lector tuviera muchos más.

 

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Por otra parte, queríamos dar peso a la parte visual ya que la ilustración también cuenta el cuento, también es un lenguaje con sus propios códigos. Imaginábamos un libro atractivo por su aspecto, un objeto bello, que la gente hojeara a gusto. Y de hecho, así ha sido: hay una escuela infantil en el suroeste de Inglaterra, a la que ha llegado una copia de Batiscafo en el Mar, donde los niños de tres años, que aún no leen siquiera en inglés, piden a diario “leer” el libro.

Al inicio teníamos tres cuentos. El cuento que inició todo el proceso, “El Ratón del Desván”, ya lo había escrito Nick. Otro era de mi compañera en Kireei, Elena Ferro, “Obtuso pertinaz”. “El Número 7 de la calle Sebastopol” era mi aportación. El trabajo editorial supuso dar mucha atención a la elección de los cuentos y especialmente, trabajar para tener una variedad interesante de historias. Empezamos a leer los muchos cuentos que nos mandaron los escritores con los que contactamos y escogimos tres más: “La casa de al Lado” de Susanna Isern, “Miranda y el Viento” de Estíbaliz Hernández de Miguel y “El Bote de Nocilla” de Noelia Terrer.

El último cuento en formar parte del libro fue el que le da estructura, creando un marco para los otros cuentos: “Katiusca, la batiscafo”, escrito también por Nick. En este hilo conductor de todo el libro nuestra pequeña Batiscafo, exploradora de los fondos marinos, se encuentra pequeños tesoros en grutas y cuevas que no son otra cosa que los otros cuentos.

 

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Respecto a los ilustradores, pensamos que al niño hay que ofrecerle la máxima calidad. La ilustraciones tenían que ser bellas y coloridas para despertar el interés del niño y motivarle a querer conocer la historia detrás de ellas. Pero además, nuestra idea era que cada cuento lo ilustrara un artista diferente para ofrecer una riqueza variada de estilos artísticos y, al mismo tiempo, queríamos cierta armonía en el conjunto. Esta fue una de las tareas más difíciles per también enriquecedoras, junto con la elección de las historias. Finalmente contactamos con Natascha Rosenberg, Mariona Cabassa, Subi, Laura Miyashiro, Adolfo Serra y la propia Estíbaliz Hernández de Miguel.

El proceso personal para nosotros, como autores, al ver nuestras palabras tomar forma en sus ilustraciones fue muy interesante, con conversaciones muy estimulantes. Es indescriptible la emoción que sentimos al ver los primeros bocetos. De repente aquellos personajes reflejados en la escritura ya tenían una forma física. Fue maravilloso recibir los cuentos acabados, con todo el colorido, las texturas, la imaginación, la vida de los personajes. Con sus dificultades y sus ajustes también, todo sea dicho.

Otra figura clave en Batiscafo es la de Coaner, la ilustradora y diseñadora del Batiscafo, del libro, de la imagen corporativa, y del cuento conductor. Gran parte de la magia del libro es de Coaner. Además de ser una estupenda ilustradora, trabajar con ella en la gestación de la imagen global del libro fue increiblemente fácil y agradable.

El resultado – y quizá no seamos lo suficientemente objetivos – ¡nos parece fantástico! Nunca pensé, aquel día en el que nació el proyecto, que finalmente iba a ser algo tan bonito. Batiscafo ha superado todas mis expectativas.

El resto de la historia de cómo se hizo Batiscafo pertenece a la logística de poner un producto en venta. Hicimos una web para poner en preventa el libro, un par de meses antes de la publicación en papel. En la web ofrecimos uno de los cuentos para descargar gratis, “El Ratón del Desván”. Era una manera de decir: aquí está una muestra de lo que os encontraréis en el libro, es vuestra, la podéis descargar, imprimir, leer con vuestros niños, etc.

Más tarde, con el libro ya publicado, empezamos a venderlo a través de la misma web y en puntos de venta seleccionados. Trabajamos principalmente con distribución directa, de nosotros a las tiendas. Queremos tener un trato cercano con el librero, que es una pieza clave en el mundo del libro, y vamos a estar buscando relaciones más estrechas en el futuro, apoyando a la venta y a las librerías pequeñas especialmente.

 

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A la vez nació el blog de Batiscafo, donde empezamos a publicar entradas de dos tipos: las relacionadas con las novedades del propio libro Batiscafo pero también entradas sobre el mundo de la literatura infantil y juvenil, sobre la promoción de la lectura, la alfabetización y la co-lectura, entre otros temas. En Batiscafo queremos publicar buenos libros para niños pero también queremos compartir todo lo que rodea el mundo de la lectura y ofrecer un valor añadido. Por eso estamos trabajando ahora mismo en un proyecto de apoyo que contaremos pronto en el blog. Sobre todo nos gustaría que Batiscafo fuera un viaje de descubrimiento y aventura para todos los implicados.

 

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Nidos de pájaros

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Encontramos en Art bar blog esta manualidad tan divertida. Unos nidos de pájaros hechos con tiras de papel, ideales para los huevos de pascua.

 

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Libros para soñar, nuevo punto de venta de Kireei y Batiscafo en Vigo

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Estrenamos un nuevo punto de venta de Kireei y Batiscafo en Vigo. Libros para soñar, en calle Triunfo, 1, de la editorial Kalandraka, editorial que conocemos bien y nos encanta. Estamos muy contentos de tener nuestras publicaciones en esta preciosa librería. Podéis seguir sus actualizaciones en su Facebook.

 

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Mount royal mint

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Esta entrada la publicamos hace dos años pero la hemos refrescado con novedades, como estos adorables narwhales que veis o el mamut de aquí abajo. A través del blog de Lelelerele handmade conocimos los animalitos en fieltro de Mount royal mint. Y aquí los tenéis. Podéis ver la tribu entera aquí.

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Katiusca, la Batiscafo

Este post se publicó el 15 de mayo de 2014

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Seguimos presentando Batiscafo, nuestro nuevo proyecto, un libro de cuentos ilustrados que muchos habéis reservado ya con la compra anticipada en la tienda online y que saldrá de imprenta a principios de junio. Os hemos hablado ya de tres de los cuentos del libro, El ratón del desván y El número 7 de la calle Sebastopol y La casa de al lado. Hoy es el turno de Katiusca, la Batiscafo, escrito por Nick Kearney e ilustrado por Coaner, un cuento que relata el viaje de descubrimiento por el fondo del mar de nuestra Batiscafo ayudada por el calamar Humboldt. 

 

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Elena Ferro nos lo reseña de esta manera:

Batiscafo no se llamaría batiscafo si no fuera por Katiusca. ¿Y quien es Katiusca? Una batiscafo que en este primer número descubre que la libertad da algo de miedo pero también permite conocer cosas nuevas y vivir fantásticas aventuras. Katiusca, con la ayuda de Humboldt, el calamar abondona el aburrimiento para descubrir con nosotros un mar lleno de cuentos. De esta manera el texto, de Nick Kearney, sirve de presentación y de enlace entre los diferentes cuentos de Batiscafo, pero es a su vez un cuento en si mismo. Las ilustraciones, de Coaner, tan ricas, densas y llenas de color, son el marco perfecto para el trabajo del resto de ilustraciones. En ningún momento se confunden los estilos ni pisa las paletas de color. Me parece un milagro que Coaner haya conseguido unas transiciones tan fluidas y respetuosas entre los cuentos. Y todo esto sin renunciar a ilustrar la propia historia de Katiusca con todo el mimo y cuidado que merece. Personalmente solo puedo definir como espectacular el trabajo que ha hecho Coaner con la imagen global de Batiscafo y con este cuento que funciona como hilo conductor.

He disfrutado tanto siguiendo a Katiusca que llegar al final me ha dado algo de pena. La buena noticia es que el final de este número de Batiscafo no es el final de la historia de Katiusca. Nuevas aventuras nos esperan… 

 

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