Beatrix Potter

 

 

 

He de reconocerlo: tengo debilidad por los conejitos de Beatrix Potter. Nada más nacer mi primer hijo fui a comprarle su tacita y plato decorados con el adorable Peter Rabbit. ¡Han resistido admirablemente y todavía los tenemos! Por eso me ha gustado encontrarme con esta nueva colección de platos y utensilios de mesa, y me ha encantado la cestita para recoger los huevos de Pascua, todo visto en Pottery Barn Kids.
La editorial Debate ha publicado en castellano sus Cuentos completos. ¡Muy recomendables!

 

 

Aprender a abotonarse

Nos ha parecido muy ingeniosa esta idea de Mayamade. Además de darle vida a la falda, es un entretenimiento para su propietaria y, lo mejor de todo, la decoración puede variar. Después de los corazones, pueden abotonarse estrellas, círculos… que se pueden combinar con el resto de la ropa.
 

La Zoo

 

La Zoo es un grupo de diseñadores gráficos japoneses que se dedican a elaborar libros de actividades infantiles, muy alejados de los clásicos y ñoños libros de colorear. En los libros de la Zoo no hay lugar para el cuidado en no salirse de la línea o la copia fiel de un ejemplo aburrido. Por el contrario, la imaginación y la libertad total del niño para ir más allá de la actividad propuesta es algo que los autores potencian.
Mis hijos los adoran todos: los de pintar, los de recortar y hacer collage y los de pegatinas.
En España los edita Coco Books en castellano y catalán, y se pueden encontrar en cualquier librería.


 

    

 

 

Una habitación rosa

 

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Yo, de pequeña, no era muy amante del rosa. Pero si me hubieran enseñado esta habitación sin duda habría pensado: ¡Menuda suerte la de Elsie!

 
 
 
 


 

Siempre falta un calcetín

El fenómeno del calcetín perdido es común en todas las casas, ¿verdad? Siempre me pregunto adonde irán a parar todos esos calcetines que nunca encontramos, es algo digno de Expediente X.

Y hablando de fenómenos paranormales, hemos visto en bodenusa a estos tres dignos candidatos a película de extraterrestres. Mirad que sencillo es convertir un calcetín desparejado en estos simpáticos muñecos.
1. Dale la vuelta al calcetín y colócalo con el talón mirando hacia arriba.
2. Cose una W en la parte central del pie y corta el sobrante. Al darle la vuelta al calcetín esta W se convertirá en los pies del muñeco. No tires el trozo que te ha sobrado.
3. Rellena el calcetín y cose la parte de arriba, cortando la parte de la goma. En estos momentos tendrás la parte básica del muñeco, a partir de aquí solo queda añadirle los detalles a tu gusto. Con el sobrante de los pies se pueden coser brazos, y con la goma también sobrante orejas.
Podéis ver gráficos del proceso aquí.
 

Pañales de tela

 

 

 

 

Los pañales de tela son una opción cada vez más extendida. Son bonitos, son ecológicos y son buenos para la piel del bebé. Yo los usé con mi segundo hijo y aunque me imaginaba un trabajo agotador con la colada, una vez adquieres la rutina no supone nada inasumible, incluso teniendo un bebé al que cuidar.

Mis preferidos eran los Fuzzi Bunz, pañales rellenables, lo que quiere decir que se componen de dos piezas: el pañal en si, y el relleno (Fuzzi Bunz los trae de algodón orgánico, pero yo usaba también unos de cáñamo más absorbentes). He visitado la web y he visto que si ya eran bonitos cuando yo los usaba, ahora tienen diseños todavía mejores.

 

Por la noche usaba Popolini, supergorditos y suaves. Se pueden usar con cobertores de plástico, de forro polar o de lana.
 
 
 
Si ahora tuviera que usar de nuevo pañales de tela me gustaría probar los Blueberry nappies, ¡sus diseños me parecen tan bonitos! En verano ni siquiera hace falta poner pantalones o faldas a los bebés.
 

 

Hay otras soluciones mixtas, en que se combinan cobertores lavables con rellenos desechables biodegradables. Pero, evidentemente, no es sostenible traer toneladas de rellenos desechables de países lejanos para tirarlos. Así que, de momento, nos podemos limitar a ver con envidia pañales como estos gdiapers.
 
 
Lo que es seguro es que no fue por el ahorro por lo que me decidí a usar pañales de tela. Con los pañales tan bonitos que hay, es difícil resistirse a comprar más de la cuenta.