Un niño al piano

 

 

Acabamos de recibir esta maravilla de la tienda online jugarijugar, una replica de piano en miniatura. La foto no le hace justicia, aun es mas bonito al natural. Cuando lo vi no pude resistirme, es el juguete musical perfecto, alejado de los pianos que producen la mayoría de marcas comerciales, instrumentos de plástico con fanfarrias programadas infumables. No hace falta decir que a Biel le entusiasmó desde el mismo instante en que abrió la caja. Lo mejor fue que lo primero que hizo al sacarlo fue sentarse encima: ¡fallo técnico!

Cuadros de reciclaje

 

 
En casa teníamos una funda nórdica para cuna que no nos servía para nada y ya hace días que andaba dándole vueltas, a ver qué nuevo uso podríamos darle. Revolviendo en el armario de los niños encontré unos marcos de colores que había comprado en Ikea por muy poco dinero y que tenía para enmarcar dibujos. Ahí se me encendió la bombilla: ¿por qué no usarlos para enmarcar los bichos de la funda nórdica? Los niños escogieron sus insectos preferidos y me ayudaron a recortarlos y encajarlos en los marcos. Fue muy fácil, baratísimo y el resultado no está nada mal.
Todavía me queda una buena cantidad de tela que no he usado para los cuadros. Me pregunto qué nuevo uso podría darle…

 

Huevos de Pascua

 

 

Este fin de semana hemos decorado unos huevos de Pascua. El año pasado usamos témperas escolares y pegatinas de formas geométricas, este año queríamos probar algo diferente. Los hemos hecho de dos tipos: teñidos con colorante alimentario y con la técnica del collage.

Para teñir los huevos hemos seguido la receta que nos ha pasado una amiga: 125 ml de agua, 20 gotas de colorante, una cucharada sopera de vinagre y cinco minutos de inmersión en frío. Primero vaciamos los huevos, y esto no resultó buena idea porque los huevos vacíos… ¡flotan! (La próxima vez los teñiremos antes de vaciarlos o los rellenaremos de chocolate). Tuvimos que mantenerlos sumergidos con ayuda de una cuchara o irles dando vueltas para que tomaran color uniformemente. Mis hijos se cansaron del sistema y decidieron pintarlos directamente con pincel, haciendo la mezcla de colorante sin diluir en un vaso. También probamos la técnica de teñir un huevo con un tono claro por inmersión y luego dejar caer gotas de tinte sin diluir sobre él.
Para los huevos collage usamos papel de seda y papel Decopatch con motivos de peces (no teníamos pollitos ni conejos, que hubiera sido lo suyo). Pegamos los trocitos de papel con cola blanca diluida en un poco de agua. Para poder acabarlos en un tiempo razonable usamos un secador de pelo, para secarlos más rápido. Una vez completamente seco el papel, aplicamos un barniz fijador Manley y de este modo el papel ha quedado brillante, liso y protegido. Aquí os dejo el reportaje fotográfico del improvisado taller:

 

Aquí tenéis algunos enlaces a sitios donde os dan más ideas para decorar los huevos de Pascua, bastante más sofisticadas que las que os he propuesto:

Huevos de tela de Retro Mama.
Huevos decorados con plantillas, de Lollychops.
Huevos “elegantes” de Martha Stewart.
Huevos ornamentados, también de Martha Stewart.
Adorables huevos-pollito, de Martha Stewart (esta mujer es una mina).
Huevos decorados ¡con cereales de desayuno! De Craft.
 

¡Ah del castillo!

Las camas elevadas proporcionan un espacio adicional de juego o almacenaje que no viene nada mal cuando la habitación no anda sobrada de metros. Pero, además, abren todo un mundo de posibilidades para el juego infantil. Este tipo de camas y sus accesorios suelen ser bastante caros pero… ¿nos atrevemos a montar nuestro propio castillo por poco dinero?
Algunas ideas: esta cama de ikea , unos metros de tela y algo de imaginación pueden dar resultados sorprendentes.
Y, después del castillo, ¿nos animamos con un barco pirata, un palacio, un observatorio espacial o una pecera? Si quieres compartir tus proyectos, envíanos tus fotos.


 

Where The Wild Things Are

 

Este álbum ilustrado, obra de Maurice Sendak, y publicado en España con el título de Donde viven los monstruos (si no lo conoceis, leed la reseña que le hace El perro en la luna), es uno de mis libros preferidos. Cuando me enteré de que estaban haciendo la película tuve sentimientos contradictorios: por un lado, alegría; por el otro, miedo de que estropearan esta bonita historia.
Pero he visto el trailer y ahora la espero con muchísima ilusión, creo que promete, ¿no os parece?
 

  Si os apetece podéis comprar el libro aquí.

Para no caerse
de la cama

 

 

Cuando mi hijo de dos años quiso tener su propia habitación no me atraía la idea de poner una cama convencional: él se movía mucho, se levantaba en sueños y temía que se cayera. Ni siquiera una baranda parecía efectiva. Así que dimos con la solución perfecta: una cama en el suelo. Por experiencia propia – con dos años le entusiasmaba su nueva habitación pero no la idea de quedarse a dormir él solo – puedo dar fe de que era muy cómoda. Tomando la precaución de airear el colchón a diario y mantener el suelo siempre muy limpio es una solución práctica y divertida. A todos los niños que nos visitaban les encantaba la idea: por fin una cama en la que saltar sin peligro y a la que incluso los bebés podían subir sin ayuda. Es buena idea cubrirla con una colcha durante el día para que no se ensucie la ropa de cama porque el uso que se le da a una cama así suele ser intensivo. No conservo fotos de aquella habitación, pero este es un ejemplo muy similar.