Pequeños Platones. Nueva colección de filosofía para hijos y padres

El otro día os ofrecimos una selección de títulos para San Jordi. Aquí van dos más que nos han parecido muy interesantes, de Errata Naturae, la serie Pequeños Platones, libros de filosofía para niños.

¡Abran paso, abran paso! ¡Despejen el Ágora, que llega Diógenes, el filósofo-perro! ¡Diógenes os morderá la espinilla y levantará su pata sobre vuestras riquezas! ¡Dejará vuestras ínfulas hechas fosfatina y no os permitirá seguir diciendo tonterías ni creyendo en banalidades! Nadie puede detener a Diógenes, el propio Alejandro Magno tuvo que apartarse ante sus verdades, que resuenan como ladridos. Y ahora llega el turno del gran combate filosófico en el Ágora de Atenas: Diógenes, el filósofo-perro se enfrentará al sabio Platón… 

¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me está permitido esperar? El severo profesor Kant vive en la pequeña ciudad de Königsberg tratando de dar respuesta a estas y a otras muchas preguntas. Todos los días se levanta muy temprano, desayuna moderadamente y da su paseo habitual para llegar hasta la universidad: ¡atravesando todos y cada uno de los siete puentes de la ciudad una única vez, gracias a un recorrido que sólo él conoce! Sin embargo, la jornada de hoy será distinta, el Profesor Kant ha recibido una carta perfumada…

 

Cursos de encuadernación y de serigrafía en Escola Traç, Barcelona

Escola Traç de Barcelona es también uno de los puntos de venta de Kireei magazine. Aquí tenéis dos monográficos que allí se celebran próximamente y que pueden ser de vuestro interés. Seguid el enlace para obtener más información.

Monográfico de encuadernación

 

Monográfico de serigrafía

El señor Rondón y el malentendido en el zoo

El Sr. Rondón y el malentendido en el zoo
Kevin Waldron
Flamboyant
(También en catalán) 

Normalmente, cuando tengo que hablar de un libro, miro primero qué se ha dicho de él, qué cuenta la editorial, quien es el autor y/o el ilustrador, qué obras había hecho antes… Esta vez no he mirado nada. Ha llegado el libro a mis manos, me lo he leído de pe a pa, he obsevado los detalles de las ilustraciones y me he sentado aquí, a compartir mis sensaciones con quien quiera conocerlas.

Lo primero que hay que decir es que se trata de un libro singular y reconocible entre el resto. Quizá en una librería de Boston o Londres pasaría más desapercibido, no lo se. Pero aquí es manifiestamente diferente, no se corresponde al estilo de ilustración en boga en nuestro país, sea en la vertiente más exquisita o en la más tradicional, ni tampoco se parece a las ilustraciones que importan nuestras editoriales al comprar los derechos de los maravillosos libros franceses o alemanes, ni es el mismo estilo que el de los nuevos autores asiáticos, por ejemplo. Se que es una apreciación subjetiva, sesgada y particular, que cada ilustrador es un mundo y que cada editorial siente afinidad por un estilo, pero a mi los ilustradores de los distintos rincones del mundo se me dan un aire. Y el aire del señor Rondón me resulta muy anglosajón.

El trabajo de Kevin Waldron me sugiere un hilo invisible que, desde el presente, se anuda allá por los años 70 del XX, se dirige raudo a los inicios de ese siglo y, saltando, pasea por los libros de rimas infantiles del XIX. Es curioso que sea Flamboyant, la misma editorial que se presentó con esos pequeños grandes tesoros de la ilustración anglosajona del siglo XIX, rescatados de un fondo bibliotecario histórico, la que nos descubra ahora a Kevin Waldron.

El malentendido al que hace referencia el título se origina cuando salta un botón. Los pensamientos y reflexiones en voz alta del señor Rondón hacen que los animales se den por aludidos, malinterpretando sus palabras. Un simple botón consigue así que cambie el estado de ánimo de todo el zoo. Tomarnos lo que nos pasa de forma pesimista u optimista marca la diferencia y nuestro estado de ánimo, positivo o negativo, puede influir a su vez en nuestro entorno. La intervención del hijo del señor Rondón dará un giro a la situación y nos conducirá a un final inesperado. Es destacable el uso de la tipografía que se hace en este álbum ilustrado, la expresividad de los personajes y los detalles que pueblan las escenas, aparentemente sobrias.

Resulta impagable el trabajo que hacen estas pequeñas editoriales que, pese a su frágil posicionamiento en el mercado, entre gigantes editoriales, no se conforman con la apuesta segura, con lo obvio, con lo rendible, sinó que buscan la calidad, la apuesta arriesgada, la emoción del descubrimiento. Es un salto al vacío, dificultado por el momento de crisis económica y no siempre correspondido por el gran público, que a menudo gusta de seguir lo familiar, lo conocido. Pero son, irónicamente, estas pequeñas editoriales las que con su esfuerzo arrastran al resto del sector hacia aguas nuevas y más frescas.

El señor Rondón y el malentendido en el zoo es un libro digno de figurar en las mejores bibliotecas infantiles. Comprar este u otros álbumes ilustrados es la única manera efectiva de asegurarnos de que seguiremos teniendo estas maravillas en las librerías y de que las personas que hay detrás de estas pequeñas editoriales puedan seguir regalándonos los frutos de su pasión por la literatura y la ilustración. Pongamos nuestro granito de arena para que haya múltiples miradas y sensibilidades, y que sobrevivan a esta crisis los que hacen cosas buenas y bonitas, no solamente los que saben vender cartón.

 

Bonita ropita