Quinoa con champiñones

La quinoa es un cereal originario de sudamérica con excelentes propiedades y suave sabor. Es uno de los cereales más ricos en proteínas y hierro, estupendo para los niños. Además, estas proteínas son de alto valor biológico ya que contienen todos los aminoacidos esenciales. Por otra parte no contiene gluten convirtiéndose así en uno de los cereales que primero pueden probar los bebés.

En realidad no es un cereal, pero se suele encontrar englobado en esta categoría porque tiene la versatilidad en cocina que tienen todos los demás cereales. En Quechua significa "cereal madre".

Aquí os muestro como lo cociné recientemente. Sencillo, sencillo. Primero herví la quinoa (dos partes de agua por una de quinoa, lavarla antes de echarla al agua hirviendo y cocer a fuego lento hasta que se consuma toda el agua). Aparte hice un sofrito de cebolla tierna, zanahorias, champiñón laminado y agregé al final unas pasas.

Para presentarlo metí en una taza el sofrito primero y luego la quinoa, lo aplasté un pelín y le di la vuelta en un plato. Voilà!, una linda montañita de quinoa con tropezones en la cima. A mi hijo le gustó todo, incluso el champiñón que aún no lo había probado. Las pasas desaparecieron al instante, fue lo primero a lo que se lanzó a pescar con las manos.

 

Taco a mi manera

 

Este es un plato ideal para una comida informal y, ¡aviso! no pretendo hacerlo pasar por una auténtica receta mexicana. Es una versión libre que en casa nos encanta, niños incluidos (que se dedican a montar los tacos ¡incluso con relleno de pan!).

Yo lo preparo de la siguiente manera:

1. Hago un guacamole (aquí teneis una receta que publicamos hace unas semanas), aunque en este caso yo no le pongo tomate porque luego lo mezclamos con el pico de gallo. Lo hago únicamente con aguacate, zumo de lima (si no tenéis, vale limón, pero no le da el mismo sabor), sal, ajo y cilantro picado.

2. Preparo mi versión del "pico de gallo": uno o varios tomates de ensalada maduros, cortados a cuadraditos, cebolla tierna picada, zumo de lima (si no tenéis, os digo lo mismo que con el guacamole), cilantro picado y sal (nada de aceite). En la receta que tengo indica que se añada jalapeño, pero yo no le pongo. Si a alguien le gusta muy picante…

3. Preparo el pollo: fileteo unas pechugas de pollo, y luego las corto en tiras finas. Sal, pimienta, y a freír en la sartén con aceite de oliva.

4. Mientras tanto, caliento las tortillas en el microondas (también se pueden pasar por la sartén si no tenéis micro). A mi me gustan más las de maíz, pero también se puede hacer con las de trigo.

Y ya está. Fácil, ¿no? Luego, cada uno se sirve la cantidad de pollo, guacamole y pico de gallo que desee, lo enrolla y ¡a comer! Éxito asegurado.

 

Imagen Creative Commons de Special*Dark

 

Esgarraet

Si os gustan los pimientos os encantará el esgarraet y si no os entusiasman, como a mi, este es un plato que sí comeréis a gusto. El secreto es el toque que le dan las migas de bacalao . Es tan sencillo como asar unos cuantos pimientos rojos grandes, quitarles la piel cuando se hayan templado y cortarlos a tiras. A continuación añadir bacalao seco a tiras (hay gente que lo prefiere desalado), la cantidad a vuestro gusto pero yo diría que unos 150 gramos de bacalao para 3 pimientos. Picar dos o tres dientes de ajo y añadirlo por encima, un chorrito de buen aceite de oliva y a la nevera unas horas. Este es un aperitivo tradicional valenciano y solemos tomarlo sobre unas buenas rebanadas de pan y acompañado de una cerveza bien fría.
 

Mil hojas de berenjena

 

 

 

 

 

Aquí tenéis un buen truco para guardar registro de platos que comáis en restaurantes y queráis intentar hacerlos en casa, hacedles una foto.
Los milhojas son platos muy artísticos y versátiles. Esta maravilla que veis en la foto con el skyline de Buenos Aires al fondo corresponde a un milhojas de berenjena, calabacín, tomate, y mozzarella que tomé en un restaurante de la zona de Puertomadero en un viaje a Argentina hace unos años. Comimos fantásticamente en todas partes, pero el gran atracón fue de belleza, de los increíbles parajes que pueblan este país.

Pastelillos de salmón

Se me ha ocurrido una receta perfecta para comer el salmón de otra manera. En vez de prepararlo a la plancha y acompañarlo con guarnición, he decidido ponerlo todo junto y realizar unos deliciosos pastelillos.
He hecho un sofrito de cebolla y puerro bien picaditos. Aparte he hervido un par de patatas y he cocido una buena ración de salmón al vapor.
Una vez finalizadas estas tres cocciones lo he triturarlo todo a mano (aunque también podéis hacerlo con la batidora si deseáis una consistencia sin tropezones) y, a continuación, he montado los pastelillos. Yo les he dado forma de hamburguesa pero se podrían hacer croquetas también. Si la consistencia no es lo suficientemente firme añadid un poco de harina o pan rallado para que no se os desmonten. Finalmente podéis hacer varias cosas: rebozarlos con harina y huevo, empanarlos con pan y huevo o meterlos en bandeja de horno y darles un golpe de grill.
A mi hijo le han encantado, se ha comido dos y eso que el pescado no le entusiasma.
 
Nota: podéis variar el sofrito, probad con otros ingredientes y contádnoslos.
 

Pasta con verduras

 

Esta es la receta de pasta que más cocinamos en casa, porque es práctica, sabrosa y sana. Y cada vez diferente, no nos cansamos nunca. La pasta siempre integral y la salsa es un sofrito de las verduras que se tengan en ese momento: cebolla, ajo y tomate siempre pero se puede ir variando otras verduras como calabacín, zanahoria, berenjena, champiñones, pimiento, puerro … todo a daditos y pochado a fuego lento, sin pasarse para que quede hecho pero consistente. Al final un bote de tomate tamizado para darle más jugosidad y listo, especias al gusto. Ah, y que no falte abundante parmesano por encima. Una manera de comer pasta sin carne y poder cocinarla con lo que se tenga en cada momento. Para los niños se puede separar una cantidad de salsa y triturarla si no les gustan los tropezones.