Conocerse a uno mismo

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“¡No estoy loca! Mi realidad es simplemente diferente a la tuya”. Alicia en el país de las maravillas. Lewis Carrol. 

El otro día hablaba con unas amigas sobre como el desarrollo personal consiste en ir adquiriendo nuevos niveles de consciencia. Ser más consciente conlleva crecer, ser más libre, tener más claro lo que te hace feliz y lo que no.

Y esa es una de las claves pues hacia la felicidad o el bienestar personal, como lo queráis llamar. 

Ser más consciente, tomar mas consciencia, darse más cuenta.

En el post del domingo pasado hablaba de la gratitud como uno de los caminos hacia la felicidad, y efectivamente consiste en subir un peldaño más en la escalera hacia ser más consciente de lo que te importa y lo que no.

La consciencia de uno mismo también es una de las claves más potentes, uno de los últimos peldaños de la escalera. Porque ¿cuántas cosas de las que ahora os hacen infelices provienen de un pobre conocimiento de vosotros mismos? Seguro que si lo pensáis os dais cuenta de que es así.

Decía Herman Hesse: “He sido y todavía lo soy, un buscador, pero he dejado de preguntarle a las estrellas o a los libros, he empezado a escuchar las enseñanzas que mi sangre me susurra”.

Decía Lao Tze: “En el centro de tu ser, tienes la respuesta, sabes quien eres y sabes lo que quieres”.

Decía Montaigne: “Lo más grande del mundo es saber como pertenecerte a ti mismo”.

Todos los grandes pensadores han hablado sobre este tema, y todas las terapias del mundo inciden en despojarnos de todas las capas que esconden quien realmente somos.

Porque ese es el problema, la cantidad de capas que vamos echándonos a lo largo de la vida y que en mayor o menor cantidad nos van ocultando nuestra esencia real.

Capas que nos vienen dadas o nos ponemos nosotros mismos para conseguir una de las cosas que más anhelamos y necesitamos: pertenecer al grupo, ser reconocidos, ser queridos. No somos nadie sin la pertenencia al grupo, y para ello haremos lo que sea, hasta olvidarnos de nosotros mismos.

Haremos cosas como…

Dejar de hacer cosas que nos gustan porque no están bien vistas.

Hacer cosas que les gustan a los demás aunque a nosotros no nos hagan felices.

Hacer cosas para encajar aunque no nos resulten agradables.

Mantenernos cerca de aquello que no nos hace felices por miedo a rechazarlo y quedarnos solos.

Enmascarar con excusas e historias lo que realmente somos y queremos.

Tener un miedo constante, impuesto por los demás o autoimpuesto.

Ocultar la niña o el niño que fuimos, para ser el adulto que queremos ser o quieren que seamos.

Y todo esto nos lleva a no conocernos, a no saber donde están nuestras limitaciones, y tampoco saber cuáles son nuestra fortalezas reales, perdidos como estamos en ese laberinto en el que nos metemos par encajar. Intentamos hacer cosas para las que realmente no estamos capacitados, y sin embargo no hacemos aquello en lo que podríamos brillar.

Y no subimos mas peldaños y mas peldaños en el camino hacia conocerse mejor, para encontrar nuestro lugar natural, el trabajo que nos haga vibrar y nos salga natural, la gente con la que estamos como en casa. Por eso, porque despojarse de esas capas es difícil, porque despojarse de capas da miedo, porque seguir con las capas es más cómodo que la desnudez con la que te quedas cuando empiezas a quitártelas.

 

Una respuesta a Conocerse a uno mismo

  1. 1
    Nené dice:

    Tan cierto todo lo expuesto…fundamentalmente el último párrafo. Gracias por un post tan sincero

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