Decrecimiento

 

 

Quizá conozcáis la corriente de pensamiento que se engloba bajo la denominación de “decrecimiento”. Aboga por la disminución de la producción económica con el objetivo de restablecer el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, y reducir la desigualdades entre las personas. Esta solución, aparentemente drástica y contraria a los principios que han guiado la economía mundial – es decir, contraria al crecimiento constante como creador de riqueza – se explica por el convencimiento de que los niveles actuales de producción económica no permiten la conservación de medio ambiente ni hacen más felices a los seres humanos, ni tampoco mitigan las desigualdades entre ellos. Al fin, no existe el desarrollo sostenible posible, es decir, no se puede seguir creciendo de modo no perjudicial.

Pese a las críticas suscitadas desde diferentes sectores, especialmente desde los defensores del liberalismo, no deja de ser una idea que, más allá de sus implicaciones macroeconómicas, que se nos escapan, tiene ciertas aplicaciones directas en nuestra vida diaria. ¿Podemos ser más felices con menos? ¿A qué renunciamos a cambio de un poder adquisitivo mayor, de una mayor capacidad de consumo?

 

4 respuestas a Decrecimiento

  1. 1
    RobinMurta dice:

    Buena pregunta, Elena.
    ¿Más felices con menos?… ¿con menos de què? Yo soy más feliz con menos… con menos horas dedicadas al trabajo remunerado, pero más tiempo para mi familia y para mis cosas. Ya hace muchos años que decidí negociar con mi empresa una reducción de horario y sueldo para dedicarme a mi familia. Digamos que "compre tiempo": pagué (con una reducción de mi salario) el tiempo que quería comprar. Todos los días tienen 24 horas y debemos distribuirlas según nuestras prioridades. Cada persona debe conocer cual es su equilibrio entre horas trabajadas-remuneradas y horas destinadas a la familia, los amigos, el ocio o la vida contemplativa. Para equilibrar la balanza se puede actuar desde cada uno de los frentes o desde ambos al mismo tiempo… lo importante es que quede en equilibrio. Es evidente que si prefieres ganar menos dinero ha de ser a costa de replantearte el número de "propiedades materiales" que necesitas. Yo lo tengo bastante claro, pero reconozco que es difícil ir contra corriente. A mí me costó bastante convencer a mis jefes de que yo no quiero progresar profesionalmente, sino solo en el aspecto personal. Yo quiero seguir haciendo bien mi trabajo, pero no quiero ser más de lo que soy; sino que prefiero dedicar el tiempos extra de "progreso" a aspectos de mi vida personal y familiar. A mis jefes les costó entenderlo, pero ya lo han aceptado… pero muchos de mis compañeros siguen sin entenderlo.
    Si por trabajar más tiempo para ganar más dinero me voy a perder las primeras sonrisas de mi hijo, los primeros balbuceos de mi hija, las caricias de mi esposa, la compañía de mis padres, la complicidad de mis amigos, etc… yo no quiero cambiar todo esto por más dinero… porque no hay dinero en el mundo que pueda pagármelo. Me apretaré el cinturón todo lo que haga falta, pero mis prioridades están claras. Pura vida.

  2. 2
    Elena dice:

    Estoy completamente de acuerdo contigo, RobinMurta…

  3. 3
    criscamarena dice:

    andaaaa, me había perdido este comentario. Yo también estoy completamente de acuerdo, y ojalá más gente lo viera así, como cambiarían las cosas!

  4. 4
    Jaume dice:

    Pues yo tambíen me lo había perdido. Y estoy completamente de acuerdo porque hice algo similar cuando nació mi segunda hija y ahora voy a dar un pasito más. Y coincido también en que es difícil que alguien te entienda. Hay quien parece hasta sentirse mal cuando nos ve pasear a los cuatro juntos a media tarde…

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