¿Dopamina o serotonina?

laura perez

Mi artículo publicado en Kireei 9. Ilustración de Laura Pérez

Quién iba a decirme hace unos años que hoy estaría hablando de desconexión en vez de hablar de conexión. Y no es que no valore la conexión, al contrario. Creo que en los próximos años la conexión aún tendrá mucho más sentido que ahora, pero hay que evitar la parte tóxica que conlleva nuestro nuevo estilo de vida híper-conectado.

Seth Godin habla del “pleasure/happiness gap” y comenta que el placer es lo que obtenemos en el corto plazo, es adictivo y egoísta. Se toma, no se da. Funciona a través de la dopamina. Mientras que la felicidad es a largo plazo, es aditiva y generosa. Es dar, no tomar. Funciona a través de la serotonina.
Si llevamos esto al mundo del consumo claramente algunos empresarios venden placer, pues es una vía rápida a ingresos fáciles. Si enganchas a la gente, tienes fuente de ingreso frecuente y en abundancia.
Por otra parte, la felicidad es algo difícil de comprar. Requiere un camino que no es tan fácil, requiere paciencia, evitar el corto plazo, pensar qué queremos en la vida, confiar en que lo rápido no da la felicidad sino el andar todo el camino.

Porque lo que interesa de verdad es la conexión real, no la superficial. ¿Cuánta conexión real hay en un perfil de Instagram con decenas de miles de seguidores? Quizás la misma, o incluso menos, que la de un perfil con unos centenares de seguidores.

Porque la conexión real es algo más que pasarse el día haciendo scroll en Instagram. Conectar con la gente es otra cosa, es algo más profundo.

El problema no es internet en su globalidad. El problema es que todo lo que hayamos consumido en internet a lo largo del día sea una interminable sucesión de imágenes en las que no nos detenemos más de 1 segundo en cada una. ¿Qué hay de acabar el día cogiendo un libro en la cama en vez del móvil? ¿Cuándo fue la última vez que leísteis entradas largas y profundas en los blogs?

Pasar por las cosas de puntillas y no profundizar, vivir en diferido y no en directo, aparentar más que ser, híper-conectar pero no conectar… Esto es la vía rápida, la del placer, que es una vía insuficiente porque siempre te deja con ganas de más.

Bernadette Jiwa habla del declive en creatividad que resulta de la híper-conexión, porque si estamos todo el tiempo mirando lo que los demás hacen ¿cuándo encontramos tiempo propio de absoluta soledad y desconexión, que es el que se necesita para ser realmente creativo?

Los efectos de la dispersión en la que vivimos son claros: miramos más cosas pero en realidad “vemos” menos. Descartamos reflexionar sobre lo que miramos porque no hay espacio para la reflexión, no hay tiempo para pasarse a observar, admirar y profundizar.

El 22 de septiembre de 2015, Jason Gay envió este “tweet” as sus seguidores de Twitter:
“Hay un chico en esta cafetería, sentado en una mesa. No está con su móvil, no tiene un portátil, solo está bebiendo café, como un psicópata”.

Este tweet fue retuiteado 34.000 veces y no es de extrañar. Nos choca vernos reflejados con una verdad tan de cajón como esta.

Decía un amigo mío el otro día en Facebook (precisamente): “hacer scroll es la nueva droga”. Y no pude estar más de acuerdo. ¿Qué es la droga sino una gratificación instantánea y momentánea?

En los primeros meses de 2017 la Royal Society for Public Health y la organización Young Health Movement condujeron un estudio acerca de los efectos del uso de redes sociales en jóvenes de 14 a 24 años, y los resultados fueron clarísimos. En el ranking más alto de negatividad estaba Instagram con sus efectos nocivos culpables de causar depresión, ansiedad, soledad, insomnio, bullying y FOMO (Fear of missing out, miedo a perdérselo).

Por otra parte, Instagram tenía efectos positivos tales como la expresión personal, la identidad y la construcción de comunidades.

Y ahí es donde quería llegar, a que la herramienta bien utilizada tiene muchas cosas positivas y todos lo sabemos. Pero me da la impresión de que perdemos el norte con su sobreuso porque no hay que olvidar que es simplemente eso, una herramienta de comunicación, y no hace falta estar continuamente comunicando.

Más que nunca, ahora tenemos que hacer el trabajo duro de elegir felicidad si no queremos vivir una sucesión de días enganchados a la dopamina. Controlar qué leemos y qué consumimos, confiar en que no nos perdemos nada si no navegamos por redes continuamente, vivir tranquilos y serenos, contándonos otro tipo de narrativa.

 

5 respuestas a ¿Dopamina o serotonina?

  1. Hola,

    yo creo que tiene que haber de ambas para ser totalmente felices, lo que está claro es que cada día vivimos en mundo más artificial. Es mi punto de vista.

    Besos!

    Anabel

  2. 2
    Maite dice:

    Cristina,
    Me ha gustado mucho tu post.
    Ahora mismo estamos en ese momento en que nuestra hija de 11años pide con mucha insistencia tener un smartphone, que a mi entender no necesita.
    Pocos son los que en su clase no lo tienen, 4 padres que somos la resistencia; muchos manejan ya Instagram a diario sin saber muy bien que ni porque.
    Este post me ha ayudado a ver claro que es mejor seguir siendo la resistencia un tiempo mas.
    Hasta que su personalidad esté formada y le hayamos podido inculcar bien a fondo valores reales.
    Y evidentemente a saber que hay que predicar con el ejemplo.
    Gracias

  3. 3
    Magda dice:

    Hola Cristina,
    Totalmente de acuerdo, hace tiempo que me di cuenta de que esté “enganche” no es sano. Uno de mis mayores placeres es, sentarme en un banco de la plaza y limitarme a observar. Me pregunto que historias hay detrás de las personas que tengo a mi alrededor, dejar que los sonidos lleguen a mí, conversaciones ajenas que te resultan familiares y así, sin distracciones dejar que el tiempo pase y no pensar en nada. Sí lo haces, te sentirás rara pero a la vez plena porque nada ni nadie te están quitando ese momento.

  4. 4
    Esther dice:

    Ando un poco insomne, me pasa en las noches de domingo a lunes, y esto será lo último que vea en internet antes de irme a la cama con mi libro.
    A Maite, que escribe más arriba (y no sé si me leerá), decirle, como docente, que está bien seguir resistiendo un poco más, que veo en clase y en las redes historias que me dan mucha tristeza.
    Un abrazo, gracias por esta reflexión.

  5. 5
    Clara dice:

    Sigo pocos blogs (solo kireei y alguno de costura), no hago scrolls y utilizo poquísimo las redes sociales. . Pero los lunes me gusta empezar con tus reflexiones. Gracias por compartirlas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>