El miedo. Cómo nos afecta

fear

Ilustración de Sveta Dorosheva

 

“Aprendí que la valentía no era la ausencia de miedo, sino el triunfo por encima de el. La persona valiente no es quien no siente miedo, sino la que lo conquista”. Nelson Mandela.

Si pudiera volver atrás en mi formación digamos base, me centraría en psicología, y mas concretamente me gustaría haber podido especializarme en el fenómeno del miedo. He leído mucho sobre el tema porque me fascina entender cómo el miedo afecta nuestras vidas. Casi todo lo que hacemos, muchas veces de manera inexplicable, tiene que ver con el miedo, nuestro futuro muchas veces no puede ser de otra manera por causa del miedo, o más bien por no poder superarlo.

Y también me interesa cómo nuestra vida cambia cuando conseguimos bailar con el miedo y convivir tranquilamente con el. Porque efectivamente, el miedo no se supera nunca, simplemente se acepta, se integra, se convive con el de manera amistosa. 

Cuánto menos crédito le damos menos nos molesta, cuánto más tratamos con el de manera natural más se aburre y se marcha.

El miedo es algo natural, mantuvo vivos a nuestros ancestros cuando fueron capaces de ponerse a salvo ante los peligros que les acechaban, y eso ha pasado de generación en generación de manera natural. Nuestro cerebro reptiliano nos avisa de los peligros a través de nuestra amigdala. Gracias a eso nos ponemos a salvo.

El problema es cuando el miedo no viene de nuestro cerebro reptiliano, sino de nuestro cerebro cognitivo y de nuestro cerebro emocional, el cerebro límbico y el neocortex.

Cuando entran los razonamientos entran toda una serie de aprendizajes adquiridos desde pequeños que “juzgan” las cosas que pasan. Y es en ese juzgar cuando pasan cosas inexplicables, como que tengamos miedo a quedar mal, a no estar a la altura, a hablar en público por si metemos la pata. Cosa inexplicables como que la gente no nos quiera, que nos quedemos solos por siempre jamás, miedo a no pertenecer, miedo a salir de nuestra zona de confort, miedo al fracaso, miedo al éxito, miedo a la catástrofe sin que ni siquiera haya señales de que vaya a pasar.

Ninguno de estos miedos son naturales, son todos aprendidos. Por eso no tenemos todos los mismos miedos, y por eso hay gente que puede superar el miedo y gente que no. Porque algunos “desaprenden” sus miedos.

Me siento libre cuando el miedo no me domina. Qué sensación ¿verdad?

Yo ya la he sentido varias veces y espero sentirla cada vez más. Bailar con el miedo para que no te paralice, para poder tener la vida que mereces, para poder sentirte libre.

 

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