El otro día publiqué una entrada en la que pensaba en voz alta acerca del flechazo que sentimos hacia la obra de ciertos artistas de manera instantánea. Cuando navegué por primera vez por el blog de Estíbaliz Hernández o, lo que es lo mismo, Píntame el día, sentí esa especie de conexión. Dice Esti que pinta, hace fotos y escribe, y que entra en su blog a descansar y respirar. Y yo entro en el suyo a inspirarme, a nutrirme, a soñar, a descansar y respirar también, con todas las joyas que ofrece.
Pequeños textos como este:
La noche
espera al día
como
la tristeza
a la risa
como yo espero
a que llegue el sueño.
Sus bosques mágicos, con los personajes de sus sueños: pájaros, estrellas, árboles y plantas, raíces, animales, cuentos, tradición, folklore.



Sus bellas piedras pintadas con tanta dedicación.


Sus chapas, pequeños retales de su obra.

Sus camisetas, diseñadas para Vitamina.

Sus bellas fotos siempre cuentan una historia, un pedazo de vida.


Y textos como este:
La tonta de remate tenía el corazón más grande del mundo. Los latidos de su gran corazón se oían a distancia, a veces podías verlo moverse en su pecho e incluso la habían utilizado en alguna campaña de donación de órganos. Su novio en un principio se fijó en ese gran corazón, pero con el tiempo se acostumbró al volumen de los latidos, que rítmicamente le hacían dormir como un niño, y en él creció el hastío, la mediocridad... su relación se hizo mundana.
Llegó un día en que él quiso hacerla igual a las demás mujeres. “Si no tuvieras tan gran corazón quizá fueses más lista y más guapa; al fin y al cabo, ese corazón tuyo te consume mucha energía. Deberías pensar en serio en cambiarlo”.
A la tonta de remate que tenía el corazón más grande del mundo le salió una voz clara, transparente y serena. “Creo que ya sé lo que me sobra”.
Esti está preparando unos calendarios para el 2010, van directos a mi wishlist para las navidades.
Cris
artistas, blogs, collage, ilustración, ilustradores