Los niños tienen que comer de TODO. Esta frase que oímos tantas veces puede tener dos interpretaciones. La primera sería que los niños deberían comer equilibrado, como los adultos, es decir, hidratos de carbono, proteína, vitaminas, minerales... La segunda, que suele ser la que siembra angustia tanto en padres como en hijos, sería que deben comer todas las frutas, todas las verduras, todas las carnes... y, la verdad, serían los únicos, porque ni siquiera a los adultos nos gusta todo de todo.
A lo que voy. Cuando un niño come habitualmente un par de tipos de fruta, un par de tipos de verdura, un poco de carne, un poco de pescado, arroz, pasta y alguna cosa más ya tiene una alimentación equilibrada y suficiente. Con el tiempo y con la sensación de que sentarse ante el plato va a ser una experiencia como mínimo tranquila, por no decir agradable, ellos mismos querrán ir probando e incorporando más variedad. Se que hay niños con poco apetito, yo misma lo fuí, pero no se gana nada metiendo más presión.

Todos sabemos cuan importante es comer ensalada, pero ¿qué os parece comer vuestra ensalada preferida un par de veces a la semana? Esa es mi idea, en vez de repetir machaconamente a los niños "come ensalada" , digamos "vamos a preparar tu especialidad". Pueden incluso ponerle un nombre original a su creación culinaria.
La ensalada favorita de mi hijo llevaría maíz, queso tierno, pasas, uvas, y zanahoria y brócoli cocidos, con un aliño de yogur y aceite. ¿Qué llevaría la ensalada ideal de los vuestros?
Las uvas no llegaron a la foto final...

Cris