La cerámica, vista por Ibabe Ibáñez

Hoy tengo el placer de tener una invitada especial en Kireei que nos cuenta, de manera tan bella, su mirada sobre la cerámica. Ibabe Ibáñez escribe en su blog personal, Living in a matchbox, también conocido por Ibbworld. Gracias Ibabe, por tu precioso relato y por descubrirnos artesanos de cerámica tan fantásticos. Yo estuve una vez a punto de apuntarme a clases de cerámica, y no lo hice finalmente. Quién sabe, igual algún día consigo retomar aquel momento, un momento que en todo caso, ya se habrá transformado, como la cerámica.

 

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Los sábados a la mañana, mi madre nos acompañaba a mi hermano y a mí a un pequeño taller que estaba en lo que por aquel entonces era la última calle de la ciudad. Más allá solo estaba la Nacional 1, el aeropuerto viejo y los campos de cultivo.

Hoy en día, aquel trayecto me resulta corto, pero por aquella década de los ochenta, madrugar los sábados para ir a cerámica e ir andando hasta allá era toda una aventura.

El taller era un local que desde fuera difícilmente podría adivinarse como taller, pero que una vez dentro se transformaba en un paraíso creativo.

 

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 Los sábados a la mañana se convirtieron durante años en momentos de barro, esmaltes y clases de dibujo al aire libre.

Muchos años después volví a ocupar los sábados a la mañana con clases de cerámica.

La cerámica requiere de materiales, espacios y conocimientos de los que uno, en principio, no puede disponer en casa. Y tal vez por eso no resulta tan atractiva como otras prácticas creativas como el punto, el dibujo o la escritura artística que uno puede practicar desde el sofá o la mesa de la cocina.

Septiembre se transforma en el mes de los nuevos retos, las ganas de aprender nuevas cosas, de apuntarse a cursos, de conocer gente. La cerámica puede ese nuevo descubrimiento que os quiero presentar. 

Para mí, las sensaciones que la cerámica encierra son básicas. Crear desde la nada, moldear con las manos, sin apenas usar herramientas e ir dando forma intuitivamente. Experimentar cómo los estados de ánimo se trasladan al barro y como el nerviosismo o el estrés hacen trabajar torpemente tus dedos y cómo la calma relaja los músculos y los movimientos.

Vislumbrar una idea de colores y texturas y encontrarte con un resultado inesperado después de pasar por el horno. Descubrir  que las cosas no siempre salen como uno espera y aceptarlas adaptándote a los resultados, sin el miedo al error o a que salgan diferentes. Aprender que aunque no esté perfecto, la belleza reside en el esfuerzo y el trabajo y que la perfección de lo hecho a mano no existe.

Resulta relajante y totalmente recomendable. No se necesita ninguna habilidad especial y las formas y colores son infinitos.

Os presento diferentes estilos y formas de todo el mundo para que veáis la gran variedad de trabajos que se pueden llegar a hacer, adaptándose a todos los gustos y personalidades.

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Anne Black

 

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Jessica Wertz, Estados Unidos

 

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                                                    Lilluandme, Madrid y Barcelona 

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Kirani, Londres

 

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                                                         NIlasdotter, Suecia 

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                                                                    Pols Ceramic, Barcelona

Una respuesta a La cerámica, vista por Ibabe Ibáñez

  1. Que pasada me encanta!!!!!!
    Adoro la cerámica artesanal

    Un Besazo gigante!!
    Corona de Minions!!
    http://www.cosetesdemarta.com

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