Los otros

 

daniela-tieni7

Ilustración de Daniela Tieni

Con este título tan cinematográfico me dispongo a reflexionar sobre nuestra relación con los otros, una de las cosas que más nos marcan la vida.

Desde que nacemos dependemos del otro, y de su manera de tratarnos y es por esto por lo que pronto ponemos nuestra felicidad en sus manos. Dependemos mucho, primero físicamente, esta es nuestra primera necesidad, la de los cuidados básicos pero además, necesitamos pertenecer al grupo, y necesitamos también su reconocimiento, estima, amistad. Estas necesidades se encuentran entre las básicas en la pirámide de Maslow. Son universales.

Muy fácil y claro sobre el papel, pero muy complejo una vez lo llevamos a la práctica. Dependemos de personas que a su vez dependen de otras, y que han ido haciendo ajustes para paliar sus carencias. Y la bola va pasando de unos a otros, y todos vamos ajustando, para sobrevivir.

Uno de los grandes logros que podemos hacer, de adultos, y digo adultos, porque suele ser cuando lo conseguimos, es dejar de depender de los otros, dejar de poner nuestra felicidad en sus manos. Cuando eso sucede empezamos a evitar un sinfín de malestares, ofensas, disgustos, discusiones, malos rollos, enfados, decepciones, dudas, miedos. La lista es interminable, y el efecto en nuestras vidas tremendo.

Fijaos, casi todas nuestras conversaciones, tanto las reales como las mentales giran alrededor de nuestro malestar con los otros. Con la familia principalmente, luego con los amigos, y finalmente con la gente que nos cruzamos en el día a día. Nos cuesta empatizar, ponernos en la piel de quien nos ha ofendido, y ver que dentro hay alguien que también sufre. 

En esta mi segunda mitad de la vida, en la que he vaciado bastante mochila, he logrado sentirme bastante en paz con el otro. Mi felicidad ya no depende de lo que haga el otro, ni de cubrir mis necesidades afectivas con el otro. Ha sido un camino difícil y pienso que aún inacabado pero mi bienestar personal ha mejorado muchísimo.

Lo bueno, aparte de esa gran losa que te quitas, es lo siguiente que ocurre. Al menos, lo que me ha ocurrido a mi y que os explico por si os sirve. Cuando he dejado de depender emocionalmente del otro, de esperar del otro que cubra mis necesidades afectivas, o que se comporte como se supone que debería, de repente, ha aparecido el “espectáculo” del otro. Ahora vivo observando al otro y disfrutando de lo que veo. Sin esperar nada, sin verme afectada por lo que pasa, simplemente viviendo los momentos, sin juzgarlos.

Los otros pueden ser causa de muchos malestares, pero en el otro lado de la moneda, hay un espectáculo, de pura vida.

 

3 respuestas a Los otros

  1. 1
    Ana dice:

    Maravilloso post! Como todos los que escribes. Muy interesante la perspectiva del “espectáculo” del otro.

  2. 2
    Noel Tulon dice:

    Exelente

  3. 3
    Ana dice:

    Gracias por este post. Felizmente yo también he vaciado (en gran medida) mi mochila, me he encontrado conmigo misma y ahora encuentro contemplando y disfrutando del “espectáculo” que es la vida.

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