Furoshiki

 

Con un trozo de tela, los japoneses son capaces de transportar casi cualquier cosa. Con esta técnica ancestral, llamada furoshiki, se puede envolver desde ropa a la compra, pasando por regalos o cualquier otro objeto. Con la llegada de las bolsas de plástico su uso decayó, pero actualmente el gobierno japonés lo promociona en beneficio del medio ambiente. ¿Os imagináis lo práctico que debe ser llevar encima un simple trozo de tela que te sirva para transportar cualquier cosa? Aquí os dejamos un par de videos demostrativos de la técnica:

 

 

Y este es un libro que saldrá próximamente a la venta en la tienda de Jenn Playford, su autora: una colección de proyectos furoshiki que estamos deseando ver.

 


 

Una flor en un huevo

 Brindi ofrece entre su gama de productos ecológicos este huevo de porcelana, ideal – según dicen – como regalo poético para un nacimiento.

La metáfora del huevo florenciendo nos ha parecido bonita. ¿Se podría hacer con un huevo de verdad? Sería cuestión de vaciarlo como si fuéramos a preparar un huevo de Pascua hueco, encontrar la manera de ponerle peso en la parte inferior para que no se volcara, hacerle los agujeros et voilà! No se por qué, pero creo que no es tan fácil hacerlo como decirlo.

       

Habitación bajo el mar

En una entrada anterior os mostrábamos una preciosa habitación con cama-castillo incluida. Hoy hemos encontrado esta habitación temática, muy divertida y no demasiado cara, en la que el mar y sus habitantes son los protagonistas. Jo ha sido tan amable de dejar que os mostráramos las imágenes de la habitación de sus hijos. Hay más en su blog: A bit of this and a bit of that…

Lo mejor de todo es que cambiando la tela, los peluches, la red y algún otro detalle podemos fácilmente convertir este escenario submarino en cualquier otro. ¿Y si de repente el niño queda fascinado por el mundo del cretácico? ¡O quiere ser astronauta!

 

 

Reciclando cajones para construir un mueble modular

 

 

 

 

 

En una entrada anterior os habábamos de un mueble collage. Hoy os enseñamos un proyecto que nos lo recuerda, pero infinitamente más modesto y asequible para cualquiera. Se trata de un “sistema de almacenamiento modular” construido a partir de cajones viejos. Lo único que hay que hacer es pintarlos y forrarlos, y el resultado puede ser tan decorativo como este. Atención también a algunos de los elementos decorativos: botellas, conchas marinas y un bote con tapones de corcho. ¡Más barato imposible!

Hamaca de interior

 

Tengo una amiga mexicana que se ha ofrecido a traerme una auténtica hamaca de México en su próximo viaje. La última vez que estuve en su casa me encantó ver cómo mis hijos disfrutaban con las dos que ella tiene colgadas en su patio. Una buena hamaca puede ser un columpio divertido, pero también un lugar relajante. El caso es que mis hijos no querían bajarse de ninguna manera.

El único problema es que no tengo terraza, patio ni jardín en que colocarla, pero ella me ha asegurado que no hay problema, que dentro de casa también es un buen lugar para la hamaca.
Por eso me ha gustado mucho encontrar este modelo de hamaca. Seguro que es mucho más cara que la que mi amiga puede conseguirme, y tengo dudas acerca de que sea más cómoda y práctica. Pero lo que es seguro es que dan unas ganas tremendas de tumbarse en ella. ¡Y queda perfecta en este salón!

Brownies

 
 
Ingredientes: 
1¼ tazas de harina
½ cucharadita de sal
¾ cucharadita de levadura
una tableta pequeña de chocolate puro, picadito
12 cucharadas de mantequilla
2¼ tazas de azúcar
4 huevos
1 cucharada de extracto de vainilla
 
 
1. Mezclar la harina la sal y la levadura en un recipiente y dejar a un lado.
2. Derretir el chocolate y la mantequilla al baño maría o al microondas (45 segundos, remover y 30 segundos más). Cuando la mezcla esté cremosa sacar del fuego y añadir el azúcar primero y los huevos después (uno a uno). Añadir la vainilla y acabar incorporando la mezcla de harina poco a poco. Remover hasta obtener una mezcla homogénea y cremosa.
3. Verter la mezcla en recipiente pastelero y formar una capa uniforme con la espátula. Hornear hasta que al introducir un palillo salga casi seco, normalmente 30 minutos a 200 grados. Dejar enfriar durante unas dos horas, sacar del recipiente y cortar a cuadritos.