Cuadros de reciclaje

 

 
En casa teníamos una funda nórdica para cuna que no nos servía para nada y ya hace días que andaba dándole vueltas, a ver qué nuevo uso podríamos darle. Revolviendo en el armario de los niños encontré unos marcos de colores que había comprado en Ikea por muy poco dinero y que tenía para enmarcar dibujos. Ahí se me encendió la bombilla: ¿por qué no usarlos para enmarcar los bichos de la funda nórdica? Los niños escogieron sus insectos preferidos y me ayudaron a recortarlos y encajarlos en los marcos. Fue muy fácil, baratísimo y el resultado no está nada mal.
Todavía me queda una buena cantidad de tela que no he usado para los cuadros. Me pregunto qué nuevo uso podría darle…

 

Desorden en el recibidor

 

Cuando decoré por primera vez mi propia casa, mi idea acerca de cómo debía ser un recibidor era bastante diferente de la que tengo ahora. Como el propio nombre indicaba, el recibidor era para recibir, así que debía aparecer inmaculado. El diseño era lo más importante, y en ningún momento me pregunté dónde iba a colocar las llaves al llegar ni qué pasaría con los abrigos (los de la gente de la casa y los de los invitados que tan estilosamente iba a recibir). Diez años y dos hijos después no creo que en la entrada de la casa debamos olvidar el aspecto estético, pero lo que seguro que no hay que dejar de lado es el aspecto funcional. Y, sobre todo, aceptar un cierto grado de desorden y planificar ese espacio para que ese desorden no resulte ofensivo sino natural y acogedor.

Huevos de Pascua

 

 

Este fin de semana hemos decorado unos huevos de Pascua. El año pasado usamos témperas escolares y pegatinas de formas geométricas, este año queríamos probar algo diferente. Los hemos hecho de dos tipos: teñidos con colorante alimentario y con la técnica del collage.

Para teñir los huevos hemos seguido la receta que nos ha pasado una amiga: 125 ml de agua, 20 gotas de colorante, una cucharada sopera de vinagre y cinco minutos de inmersión en frío. Primero vaciamos los huevos, y esto no resultó buena idea porque los huevos vacíos… ¡flotan! (La próxima vez los teñiremos antes de vaciarlos o los rellenaremos de chocolate). Tuvimos que mantenerlos sumergidos con ayuda de una cuchara o irles dando vueltas para que tomaran color uniformemente. Mis hijos se cansaron del sistema y decidieron pintarlos directamente con pincel, haciendo la mezcla de colorante sin diluir en un vaso. También probamos la técnica de teñir un huevo con un tono claro por inmersión y luego dejar caer gotas de tinte sin diluir sobre él.
Para los huevos collage usamos papel de seda y papel Decopatch con motivos de peces (no teníamos pollitos ni conejos, que hubiera sido lo suyo). Pegamos los trocitos de papel con cola blanca diluida en un poco de agua. Para poder acabarlos en un tiempo razonable usamos un secador de pelo, para secarlos más rápido. Una vez completamente seco el papel, aplicamos un barniz fijador Manley y de este modo el papel ha quedado brillante, liso y protegido. Aquí os dejo el reportaje fotográfico del improvisado taller:

 

Aquí tenéis algunos enlaces a sitios donde os dan más ideas para decorar los huevos de Pascua, bastante más sofisticadas que las que os he propuesto:

Huevos de tela de Retro Mama.
Huevos decorados con plantillas, de Lollychops.
Huevos “elegantes” de Martha Stewart.
Huevos ornamentados, también de Martha Stewart.
Adorables huevos-pollito, de Martha Stewart (esta mujer es una mina).
Huevos decorados ¡con cereales de desayuno! De Craft.
 

Crema de verduras y lentejas rojas

Este puré es muy versátil, sencillo de preparar y una buena forma de incorporar lentejas en la dieta de aquellos niños a los que no les apetece comerlas a la manera tradicional.

Lo ideal es utilizar una base de verduras anaranjadas: zanahoria, calabaza, boniato, junto con patata para darle consistencia. El resto de verduras puede ser variable, lo que tengáis en casa, judías verdes, puerro, calabacín, brócoli, etc. No hay cantidades fijas, de ahí la versatilidad, las verduras base deberían ser más numerosas que las verdes porque, al fin y al cabo, el resultado es un puré naranja. Hervid primero las verduras, no mucho tiempo para no perder propiedades, y al final añadid dos tazas de lentejas rojas. Las podéis encontrar en tiendas dietéticas, se cuecen en 5 minutos, prácticamente se deshacen. Antes de triturar verted el liquido en otro recipiente, triturad, incorporad líquido para conseguir la textura adecuada y listo. Queda riquísimo, con un toque suave a lenteja y el dulzor de las verduras anaranjadas.

Libros en las alturas

¿Qué hacemos cuando tenemos montones de libros, cajas y objetos que queremos almacenar a la vista pero todas las paredes están ya ocupadas? Hay unos espacios en los que no puede colocarse ninguna otra cosa: sobre las puertas y ventanas. Cerca del techo, además, una balda no entorpece el paso ni reduce el espacio disponible de la habitación. Fijaos en esta solución: además de resolver el problema es muy decorativa, sobre todo si se juega de manera inteligente con la iluminación. Y es que… ¡nunca hay suficiente espacio para los libros!

 

Vuelve la fiambrera

 

 
 
 
 
Sea por la crisis, por una mayor conciencia ecológica o porque nos gusta la comida casera, mucha gente vuelve a llevarse la comida de casa al trabajo. También los niños usan más la fiambrera; se de algunas escuelas que permiten llevar comida de casa. En otras, animan a las familias a evitar envoltorios desechables para los desayunos. En otros países – especialmente en Japón, siempre tan atentos a la estética de las cosas, incluso de la comida – hace mucho que los recipientes para llevar la comida casera son además de prácticos, muy bonitos.
Mirad estos diseños de Shinzi Katoh. Se pueden comprar online en su tienda.