Estaremos en Ruzafa loves kids. Valencia, del 5 al 8 de diciembre. Taller de Batiscafo en MumWorking

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Vuelve el festival Ruzafa loves Kids, un barrio entero dedicado a l@s niñ@s.

Del 5 al 8 de diciembre se celebra la cuarta edición de Ruzafa loves Kids. Fue el primer festival urbano para familias, y este año ha batido el récord de participación. Un total de 55 locales han preparado más de 150 actividades diferentes para niñ@s de todas las edades.

Espacios de todo tipo, restaurantes, galerías, tiendas, farmacias, discotecas ofrecen a las familias actividades tan variadas como conciertos, exposiciones, manualidades, juegos, títeres, maquillaje, cerámica, robótica, magia, disfraces, cuentos, charlas, cocina, ganchillo, pintura, guateques, poesía, arquitectura, astronomía, origami, reciclaje, fotografía… Durante 4 días, las familias pueden asistir a las actividades que más les apetezcan.

En la web www.ruzafaloveskids.com o en www.facebook.com/ruzafaloveskids, se puede consultar la programación completa.

Nosotros estaremos el domingo 7 con un taller de Batiscafo, en el espacio MumWorking, c/Tomasos, 4. Podéis inscribiros a través del Facebook de MumWorking o enviando un email a noelia@ladiesandgentlemen.es o a cris@kireei.com. Para niños desde 4 años, aforo limitado a 20 niños y familias.

El festival fue creado por nANUFACTURE, una tienda de bebés que reivindica una crianza mejor, con la idea de transformar las ciudades en lugares más amables para la infancia. En pocos días se habían sumado a la iniciativa 40 espacios del barrio. Después de tres años de éxito, este año parece aun más prometedor, por la gran cantidad de nuevos espacios que se han sumado.

Siguiendo con la reivindicación, la campaña publicitaria contiene frases como “La calle es peligrosa porque no hay niños”, de Francesco Tonucci, toda una declaración de principios.

La primera edición del festival, en diciembre de 2011, fue una sorpresa para el barrio y las familias. Desde entonces, el fenómeno ha inspirado iniciativas parecidas en otras ciudades y han surgido multitud de espacios que dedican parte de su programación al público infantil.

 

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Suculentas

Las suculentas también son ya una tradición en Kireei…

 

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Brittni Mehlhoff

 

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Fab

 

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Beedama Style

 

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Design Seeds

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Marie Gardeski

Adviento día 1

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Estrenamos nuestro tradicional calendario de adviento. Cada día destaparemos una imagen, una pequeña sorpresa, un regalito, hasta el día 24. El precioso cartel de lettering lo ha creado para la ocasión Rocío Mejías, Ciofont.

 

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Ilustración de Natascha Rosenberg

 

Pedro y el lobo

Fecha de publicación original: 20 de octubre de 2009

El carnaval de los animales de Saint-Saëns, Peer Gynt de Edvard Grieg, El pájaro de fuego de Stravinsky, La flauta mágica de Mozart… siempre salen estos nombres cuando pensamos en música clásica que puede gustar a los niños. Quizá alguien piense que la música clásica no puede interesar a los niños, al menos no a la mayoría. Yo soy de la opinión contraria, solamente creo que debe presentárseles de manera adecuada y no como una obligación… no debemos someterlos a tediosas audiciones como si de melómanos se tratara. Tener en casa algunas buenas grabaciones (con orquestas de verdad, no “adaptaciones” electrónicas de ínfima calidad, nunca me canso de repetirlo) me parece tan necesario como una biblioteca bien surtida. Algunas obras no les llegaran a interesar nunca, pero otras pasarán a formar parte de los recuerdos de su infancia. Hoy os quiero hablar de una de estas composiciones, la preferida de mis hijos (con permiso de Saint-Saëns).

Pedro y el lobo es un cuento musical del compositor ruso Sergei Prokofiev, de 1936. Fue encargo del régimen soviético para cultivar el gusto musical de los niños en sus primeros años de escuela. Tan solo 10 años después, Disney lo adaptó con algunos cambios. Hasta la actualidad, ha sido una de las composiciones más utilizadas para acercar la música clásica a los niños, ya que cada personaje se representa con un instrumento musical diferente (flauta, oboe, fagot, clarinete…) y la historia es muy atractiva.

Se han editado versiones narradas en múltiples idiomas por personajes famosos como Josep Carreras, Iñaki Gabilondo, Sofia Loren, Jack Lemon, Sting, David Bowie, Sharon Stone o Boris Karloff, entre otros.

 

  

 

   

 

 

 

 

 

 

 

Esta es la versión de Disney, que se puede ver en youtube:

 

 

 

También se han hecho versiones teatralizadas, entre las cuales, una de las producciones para niños del Gran Teatre del Liceu de Barcelona, Pere i el Llop, que se representa nuevamente esta temporada. Mi hijo mayor fue hace poco con el colegio y, de todas las salidas a obras teatrales y conciertos que ha hecho hasta la fecha, ha sido de la que ha vuelto más entusiasmado.

 

 

  

En castellano hay, entre otras, una versión de La Mota de Polvo, narrada por Fernando Palacio e interpretada por la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria.

 

 

 

 

También hay esta otra versión de Tritó, narrada por Leonor Watling e interpretada por la Ensemble Orquestra de Cadaqués bajo la dirección de Vasily Petrenko.

 

 

 

En catalán, esta última editorial cuenta además con una versión narrada por Jordi Sánchez.

 

 

 

 

 

Árbol de Navidad

 Dentro de poco empezaremos a decorar las casas con árboles de Navidad. Esta es una selección muy DIY, para juntar creatividad y fiestas.

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De Misako Mimoko, tutorial vía Charlote Handmade

 

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Giochi di carta

 

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Sania Pell

 

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Yvestown

 

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Downtothewoods

 

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The girl creative

 

¿No tengo tiempo?

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Ilustración de Rocío Mejías, Ciofont

 

El otro día escribí en mi muro este lamento: “Necesito comer mejor pero no tengo tiempo para cocinar porque tengo que trabajar para comer, pero si no como mejor no tendré energía para trabajar… para comer…mejor…modo bucle on” y mucha gente se unió con el mismo lamento: yo también, y yo, idem, etc, etc. Pero al rato pensé: “No es verdad que no tenga tiempo para cocinar, porque sí que cocino, y además, tengo el mismo tiempo que tenía antes, cuando cocinaba mejor”. Mi jornada laboral siempre es la misma, de unas 8 horas. Me di cuenta de que no era tiempo lo que no tenía, era espacio…mental.

Para cocinar mejor necesito más espacio mental, centrarme en la cocina y apagar todo el ruido mental del trabajo. De hecho, si me centrara más en una actividad alejada de la marabunta laboral, como es la cocina, el ruido mental se apagaría más fácilmente, ya que cocinar es en cierto modo como meditar, te centra en el aquí y el ahora: cortar, sofreír, remover, verter, probar, salpimentar… Es uno de esos casos que parecen paradójicos, como cuando te dicen que contra el cansancio lo mejor es dar un paseo. Para tener más tiempo, se necesita usar tiempo.

Esto lo veo mucho en la gente de nuestro entorno, en los autónomos, la gente con la que hablo también en el acompañamiento, los emprendedores de pequeños proyectos creativos. Es un lamento común: no tengo tiempo…si tuviera más tiempo… o bien, trabajo todo el día y aún me faltan horas.

Y así es, los emprendedores podríamos trabajar las 24 horas del día y aun dejaríamos trabajo por hacer, por una simple razón, porque un autónomo siempre puede hacer más, si quiere, es un trabajo que no tiene fin, puedes hacer una factura más, abrirte cuenta en una red social más, hacer un curso online más, leer un artículo más, atender con más dedicación al cliente, contestar a todos los emails hasta dejar la bandeja de entrada limpia, buscar más fuentes de ingresos, hacer más promoción, envolver y enviar más rápido…incluso crear más, que al final, lo que le da sentido a todo que es crear queda muchas veces en un segundo o tercer plano. Y así, hasta agotar todo el espacio mental que tenemos.

Hay momentos en que necesitamos trabajar más de la cuenta, de eso no hay duda, y puede ser una situación continuada durante unos años, para poder poner en pie un proyecto, pero un autónomo también puede decidir cerrar la oficina, y continuar al día siguiente. Al igual que alguien que trabaja por cuenta ajena pero se lleva el ruido laboral mental a casa después de cerrar, también puede dejarlo atrás. Esto, en realidad, es universal. El otro día también comenté en redes que me tomaba la tarde libre para irme con mi hijo a coger un tren por placer, a dar una vuelta sin más. Me quejaba también diciendo que al día siguiente tendría el doble de trabajo, y así fue…pero la verdad es que me pareció que tenía la mitad, mi mente estaba más descansada y despejada.

Alejarnos mentalmente del trabajo es algo que necesitamos hacer más a menudo. Ocho horas de trabajo bien planificadas y aprovechadas son más que suficientes, pero eso ya da para otro post. De momento empezaremos por cocinar mejor.