Adviento 11 de diciembre

sandra rojo

 

Hoy descubrimos en la ventana del 11 de diciembre de nuestro adviento a la fotógrafa Sandra Rojo, quien colaboró con Kireei en la revista número 8, con un reportaje realizado en Berlín.

Sandra es una fotógrafa con mucha potencia visual, un estilo muy depurado y limpio, y una mirada especial para los espacios e interiores. No os perdáis su portafolio porque vale mucho la pena, espero que poder colaborar con ella de nuevo en el futuro.

Adviento 10 de diciembre

El adviento de hoy es un texto de nuestra colaboradora Elena Ferro, ilustrado por Albert Asensio para Kireei 8. Un texto profundo muy acorde con los tiempos que vivimos y muy del estilo de los textos que escribe Elena para Kireei, muy críticos pero con un punto de esperanza. Esperanza presente también en la preciosa ilustración de Albert.

 

albert asensio

 

¿INCAPACES DE CAMBIAR NADA? Por Elena Ferro, ilustración de Albert Asensio.

¿Quien no está en estos días desorientado y preocupado a causa del auge de los populismos, la aparición de conceptos como “precariado” o la constatación de que las viejas seguridades se han esfumado? Zygmunt Bauman decía que “todos sentimos la desagradable experiencia de ser incapaces de cambiar nada y sufrimos la falta de instituciones colectivas capaces de actuar efectivamente”.

Es cierto que vivimos en un mundo que se caracteriza por el cambio y la provisionalidad. Nos bombardean con información que no podemos retener ni procesar. Es difícil sacar conclusiones de nada ni detenerse mucho tiempo en una cuestión pues enseguida nuevas urgencias nos apremian. La actualidad se convierte en una sucesión de ráfagas borrosas, imprecisas… en una repetitiva novedad.

Por otro lado, aquellos que creen tener más criterio que los demás se lamentan de los límites de la democracia. Seguro que habéis oído – o incluso dicho – que es de locos que el voto de personas que depositan un papel en la urna “sin pensar ni saber lo que hacen” tenga el mismo valor que el de aquel que ha reflexionado partiendo de informaciones (presuntamente) contrastadas. El Brexit, la victoria de Trump e incluso otras victorias más cercanas, han hecho que las redes sociales o las tertulias de la tele se llenen de opiniones de menosprecio acerca del voto de ciertos colectivos considerados más racistas, ignorantes, egoístas, susceptibles de ser engañados, irresponsables…

Y, aparte de los que “votan mal”, están los que no participan. Bauman atribuía el hecho de que muchos jóvenes decidieran quedarse al margen del sistema, refugiándose en mundos imaginarios o incluso destructivos, a la falta de expectativas a largo plazo. Hace ya 50 años Freinet atribuía esta tendencia a la evasión a la imposición de coacciones arbitrarias y sin sentido desde la misma escuela. La tensión insoportable se combate con un adormecimiento que reduce el sufrimiento físico y moral.

¿Pero es la escuela parte del problema o de la solución? Quizá ambas cosas: en paralelo a la creación de una institución escolar universal para dar respuesta a las necesidades educativas que la sociedad industrial requería, surgieron movimientos de renovación pedagógica que pretendían transformar esa institución de opresión y perpetuación de orden social en una herramienta para la libertad, la democracia y la emancipación. En los últimos 200 años no han parado de surgir corrientes pedagógicas defendiendo que la escuela podía ser el germen de una sociedad más justa, más libre y más consciente, inspirando a generaciones de maestros que han intentado construir un mundo mejor.

Sin embargo, aquí estamos, en pleno siglo XXI y utilizando las viejas ideas de esos pedagogos para intentar arrojar un poco de luz sobre nuestra confusión. No hemos conseguido una ciudadanía libre, culta, formada y con criterio que haga funcionar la democracia en favor de todos. Al contrario, parecemos impotentes y desorientados, engañados de alguna manera para ejercer de piezas de un sistema que no nos sirve a nosotros sino a unos pocos (a los de siempre).

Bauman sostiene que es crucial transformar el sistema educativo ya que “la cultura líquida moderna ya no es una cultura de aprendizaje, es, sobre todo, una cultura del desapego, de la discontinuidad y del olvido”. Estamos en un nuevo escenario y ni siquiera hemos llegado a implementar completamente los cambios que quizá podrían haber funcionado en el mundo que conocíamos. ¿Puede la escuela ser todavía el germen del cambio? ¿Lo fue alguna vez? ¿Puede competir con los medios de comunicación, que ofrecen una evasión fácil, empobrecedora y alienante?

Tengo una anécdota al respecto. Hace algún tiempo en el instituto donde trabajaba se organizaron unos monólogos de humor científico. Alumnos de tercero de ESO fueron invitados (es decir, obligados) a asistir con la finalidad de estimular vocaciones científicas. Los monologuistas, jóvenes doctores e investigadores, sacaron a relucir su humor más friki, que incluía algunas muestras de hilarante desprecio por programas de tele basura. La sorpresa saltó cuando algunos alumnos, cuyos máximos referentes son los protagonistas de esa tele basura, se sintieron personalmente insultados, tratados de tontos y humillados. Su desapego hacia la institución escolar creció un poco más. Lamentablemente, la brecha se amplía cada día.

No, no podemos encerrarnos en una burbuja y caricaturizar y menospreciar a los que viven en otras burbujas diferentes. No podemos analizar el mundo desde nuestra atalaya y luego sorprendernos de las realidades sociales cuando nos atrapan en forma de incomprensible resultado electoral. Los profesores que organizaron los monólogos y los universitarios que los llevaron a cabo vivían, indudablemente, en un mundo diferente que algunos de esos alumnos.

Una de las famosas invariantes pedagógicas de Freinet reza así: “Todo individuo quiere conseguir éxitos. El fracaso es inhibidor, destructor del ánimo y del entusiasmo.” Por lo tanto, no podemos entrar en la escuela con la sentencia del fracaso cuando fuera se les está ofreciendo la gratificación de un falso éxito sin esfuerzo. No podemos humillar al que no sabe cuando fuera de la escuela se le está adulando y aceptando en un rebaño (hacia donde se le conduce es lo que debemos hacer que descubra). No podemos ser arrogantes desde una posición inalcanzable para muchos porque eso les hará construir sus propios bastiones de arrogancia.
Pero no podemos tampoco dedicarnos a competir en “diversión” con las vías de evasión alienantes. Ya advertía Dewey que la escuela debe ser un espacio de producción y reflexión, no un entretenimiento.

Mi conclusión es que sí, la escuela puede ser un motor de transformación social. Necesitamos que lo sea. Y lo será, aunque para ello tengamos que hacer explotar algunas burbujas y transformar otros espacios más allá de la institución escolar. Solo si abandonamos el individualismo de esta sociedad líquida en la que lo colectivo se ha difuminado podremos conseguirlo. Solo si aquellos docentes y familias que desean el cambio y tienen capacidad de luchar por él deciden poner sus energías no exclusivamente en su hijo, su alumno, su centro, sino en todos los hijos, alumnos y centros, podremos conseguirlo. Creo que por más líquido que se vuelva todo, por más efímero que parezca todo, por más prisa que tengamos… debemos volver a pensar en el bien común y no en soluciones individuales. Y el bien común pasa por una ciudadanía despierta y solidaria, que se consigue no desde una posición de superioridad y un espíritu de salvador providencial sino desde la humildad, el respeto a la dignidad de todas las personas y el compromiso.

 

 

Adviento día 9 de diciembre

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Hoy unimos el adviento de este año dedicado a colaboradores de Kireei con el post de ilustración que solemos hacer los sábados, y el resultado es la ilustradora Cecilia Moreno. Ceci ilustró el reportaje de iniciativas de Kireei 8 y está ilustrando un próximo álbum ilustrado con Kireei que verá la luz en 2018. Ceci me gusta tanto que estoy segura de que colaboremos incluso más en el futuro.

La merienda en el parque es su más reciente libro ilustrado, publicado por Narval Editores y escrito por Pablo Albo.

Ahora mismo podéis ver en Madrid en Mad is mad gallery una exposición de su proyecto juego, 365 días de ilustraciones-juego que Ceci ha ido publicando a lo largo del año, he aquí una muestra.

 

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Adviento 8 de diciembre

Hoy unimos el adviento dedicado este año a nuestros colaboradores, con las casas bellas de los viernes, y como no podía ser de otra manera el resultado son las fotos de nuestra colaboradora la fotógrafa Montse Mármol para el Libro de las Casas Bellas. Esto es solo una muestra de las preciosas fotos que hizo Montse para el libro. En total el libro contiene 13 casas.

 

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La casa de Two Thirds

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 La casa de Bateau Lune

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La casa de Lady Desidia

 

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La casa de Black Oveja

 

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La casa de Sonia Rayos

 

 

Adviento 7 de diciembre

El adviento de hoy se lo dedicamos a Laura Donada, autora del texto “Haciendo el gamba” para Kireei 8, ilustrado por Teresa Bellón. Una pieza muy divertida y no por ello menos profunda.

 

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Hoy he ido a mi primera clase de batucada y estoy con un flow que me sale solo. Siento el poder de la baqueta y llevo toda la tarde con un olor a Brasil que ni os imagináis. A partir de ahora pienso ir por la casa en mini bikini de braga con tiro alto y dando pasos cortos. Ya internaré luego a los niños en un sanatorio si veo que empiezan a hacer dibujos de casas ardiendo y con todos los personajes tachados, por culpa del espectáculo. Aunque he de decir en mi favor que cuando me estoy vistiendo y les hago en pelotas el baile del robot mezclado con la coreografía de Beyoncé, todo ello en su versión flan, se tronchan. Al final, la infancia ni se traumatiza ni nada… y mirad que yo pierdo desnuda.

La verdad es que yo hago mucho el gamba con mis hijos. No sé si les estoy inculcando que la dignidad es algo para pisotear todos los días o qué, pero nos echamos unas risas y así me desquito para cuando llegue su adolescencia y me huyan cual apestada. De momento cogen sitio en mi cama y se tapan y todo esperando el espectáculo. ¡Me piden hasta un bis! Esto me confirma que el amor hacia una madre es ciego.

También finjo que me he roto una pierna cuando voy por la calle, que me quedo profundamente dormida de repente cuando les hablo, abuso del absurdo (del que soy fan) o les muestro, lo confieso, como es un accidente en un túnel enseñándoles la comida masticada en la cena. Eso únicamente cuando el padre no me ve, y solo lo he hecho un par de veces. Me pongo algo imposible en la cabeza para ir por la calle, simulo que una jirafa me come los pies por la mañana y varias tonterías más.

También me pongo seria y me enfado, claro, y les obligo a lavarse los dientes y cosas así. Pierdo los papeles algunas veces, como todos, pero reconozco que me gusta reírme con ellos. El cansancio juega en mi contra y a veces soy más gris de lo que me gustaría, pero espero que el día de mañana, cuando ya no esté y se acuerden de mí, sus cabezas se tiñan sin saber por qué de muchísimo color. Tantísimo como del que ellos me la llenan a mí.

¿Vosotros y vosotras, sois también de la escuela de las gambas?

Texto de Laura Donada, ilustración de Teresa Bellón.

 

Marialu

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Hoy os hablo de un proyecto muy reciente. Marialu son bolsos con detalles de insectos ilustrados, además de reproducciones en A6. Finos y elegantes y con esa chispa de color que le dan las ilustraciones.

Marialu Gili, su creadora, lleva tiempo creando sus acuarelas de insectos. En su blog Star en rojo podéis ver toda su evolución, y en su Instagram también, con una comunidad de seguidoras muy nutrida. Seis estampados diferentes, una mariquita, una libélula, un escarabajo de la patata, una mariposa, una abeja y un chalcosoma. Están realizados en impresión textil sobre lona de algodón 100%, tienen un asa de cuero sujeta con mosquetones, por lo que se pueden usar como bandolera o como clutch, y un bolsillo interior. Están confeccionados a mano, cuidando hasta el más mínimo detalle, en talleres locales.

Podéis hacer vuestro pedido por mail a starenrojo@gmail.com o visitar su Instagram para contactar con ella.

 

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