Noah y su amiga urraca Penguin

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Hoy no he podido escribir el post de los domingos porque estoy en Bilbao con mi compañera Montse Mármol fotografiando otra de las casas que aparecerán en el libro de casas de Kireei que estamos preparando.

Pero al ver que no iba a poder escribir el post de los domingos me fui a uno que tenía guardado hace tiempo, y que encuentro muy especial. 

Esta es la historia de Noah y su urraca Penguin, un pájaro que rescató de bebé, herido, en Newport, Australia. Estas imágenes me reconcilian con la vida, me hacen sonreír con el corazón. La manera en la que un niño y un animal pueden llegar a hacerse amigos me parece totalmente inspiradora y preciosa, y que sea un pájaro que fácilmente podría volar y desaparecer aún lo convierte en más conmovedor.

Podéis ver más en su Instagram.

 

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Adviento día 13

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Tutorial para manualidad infantil para hacer adornos de árbol de navidad, de Handmade Charlotte

¿Celebrar la navidad ya no es lo mismo?

Este post lo publicamos por primera vez el 06/12/2014

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Ilustración de Coaner

El domingo pasado en casa encendimos la primera vela de la corona de Adviento. Este ritual forma parte de las tradiciones familiares navideñas que hemos ido construyendo con los años: encender las velas, abrir cada ventanita del calendario, montar el pesebre, “fer cagar el tió”, los regalos del piano… Como véis, hay tradiciones compartidas y otras particulares de nuestra propia familia.

¿Por qué hacemos todo eso? Mientras encendía la primera vela de la corona de adviento me hacía esta misma pregunta. Mi hijo mayor, ya adolescente, contemplaba la escena desde el sofá con aparente indiferencia. El mediano, preadolescente, se acercó un momento y enseguida se marchó. Solamente la pequeña siguió todo el proceso con interés, solamente a ella le brillaron los ojos y solamente ella me pidió ser la encargada de soplar la llama cuando tocara apagarla.

Los tiempos en que los dos mayores eran pequeños y la pequeña todavía no existía empiezan a quedar lejos. Recuerdo sus manitas sobre la mesa, una sobre la otra, para no tocar sin querer la llama ¡tan peligrosa que quema! Sus preguntas, sus inquietudes, sus ojos bien abiertos escuchando la primera carta de Papá Noel de Tolkien. Su ilusión cada mañana al abrir el calendario y encontrar una canica o una pegatina. Su inocencia.

El mismo domingo lo comentaba con una amiga cuyas hijas también se van haciendo mayores: ya no es como antes. “Espero que algo les quede y al menos lo recuerden con cariño cuando crezcan”, me dijo. Estoy convencida de ello. Lo estoy porque yo recuerdo con enorme cariño el pan rústico de dos quilos que compraba mi madre para que yo lo vaciara y montara dentro el portal de Belén. Un día dejé de hacer el pesebre y más adelante llegué a pensar que odiaba la Navidad. Pero los recuerdos se quedaron escondidos, esperando para salir y tomar un nuevo sentido con el paso del tiempo.

Recuerdo también haberme reído del pesebre de mi (entonces futura) suegra, que tenía unas gallinas más grandes que los camellos. Cada año ella recogía arena, musgo, troncos… y montaba un pesebre gigantesco con figuras dispares recopiladas a lo largo de los años. Me parecía una excentricidad y un capricho porque, por aquel entonces, a mi arrogante entender, los pesebres eran cosas de críos. Ahora que ella ya no está pienso en aquel pesebre con tanto cariño que las lágrimas se me saltan. La veo colocando sus lucecitas y ahora la entiendo.

Todo lo que hacemos tiene su significado y su eco en el futuro, no solo en el nuestro sino en el de las personas que nos rodean.
Por eso, el debate acerca del consumismo navideño – aún estando totalmente de acuerdo en lo absurdo de comprar por comprar y lo necesario que es tener presente la cuestión ética – no es lo que más me preocupa cuando veo a la gente preparando los regalos navideños. Lo que me preocupa es la intención. ¿Estamos cumpliendo con una rutinaria obligación social? ¿O estamos llenando de gestos, emociones y afectos nuestros recuerdos y los de nuestros seres queridos? En el futuro habremos olvidado la mayoría de los regalos que nos hicieron y casi todos los que hicimos. Pero recordaremos el tiempo dedicado a pensar en el otro, la ilusión al ver los paquetes bajo el árbol, la emoción de desenvolverlos, los abrazos y las risas.

¡Feliz segundo domingo de Adviento! ¡Solamente quedan dos más y estará aquí la Navidad!

 

Adviento día 12

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                                                                      Saul Leiter

Algunas casas bellas

Tres casas preciosas, sobre todo la primera. Aunque no os guste el estilo vale la pena que la visitéis.

 

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A cup of Jo

 

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Feel inspired

 

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Coco Lapine Design

 

Obi Formentera. 15% de descuento en la colección de joyería

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Obi Formentera es el proyecto de Elena Hurtado y Lorenzo Pepe, una tienda, tanto online cómo física, en Formentera donde muestran y venden sus creaciones. En la cultura japonesa tradicional el obi es el cinturón del kimono femenino. Este complemento determina la elegancia de quien lo lleva. De aquí proviene el nombre del espacio elegido por Elena y Lorenzo Pepe para mostrar sus creaciones conjuntamente.

La boutique nace en 2006 en Sant Francesc de Formentera y su luminosidad y diseño crean un lugar acogedor donde atender a los clientes personalmente. Un espacio para conversar y conocer el trabajo artesanal de Elena y Lorenzo. 

Esta semana hasta el 15 de diciembre podéis disfrutar de un descuento del 15% en las joyas usando el código OBIFORMENTERA15 en su tienda online.

La colección de ropa no está a la venta en la tienda online pero si os interesa podéis escribir un mail a info@obiformentera.com

ELENA HURTADO es diseñadora de moda y bolsos. Sus diseños son cómodos, sencillos y alejados de las tendencias del momento. Las colecciones de Elena Hurtado se caracterizan por un estilo propio basado en una exquisita selección de los tejidos y un cuidado especial por los detalles. Su trabajo es un reflejo de aquello que le conmueve, desde una película hasta los colores de la naturaleza de Formentera.

LORENZO PEPE es joyero y artista contemporáneo. Después de un tiempo experimentando con varias técnicas decide montar su propio taller de joyería. Su trabajo se basa en el estudio de la armonía natural. Investiga principalmente las estructuras, texturas y simetrías de los organismos marinos.

Paralelamente a la joyería Lorenzo desarrolla diferentes proyectos artísticos. Como ilustrador, fotógrafo, ceramista y videoartista ha presentado sus trabajos en festivales, galerías y museos de Italia y las Islas Baleares.

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