25 películas para (volver a) ver en Navidad

Las vacaciones navideñas pueden ser una ocasión para viajar, pero la mayoría de la gente suele pasar estos días en familia y la climatología invita a estar largos ratos en casa. Estos momentos son ideales para leer, escuchar música, cocinar, hacer manualidades, charlar con una taza calentita en las manos, mirar por la ventana o, simplemente, relajarse. Una de mis ocupaciones preferidas en estas ocasiones es sentarme en el sofá con una buena manta y ver alguna película, con la luz muy bajita y en buena compañía. Aunque no hay restricción en cuanto a géneros o épocas, y lo mejor es que cada uno mire lo que más le guste, no me he podido resistir a dejar constancia de algunas sugerencias (mis compañeros de Kireei me han ayudado con la selección, y lo hemos dejado en 25 pero podíamos haber llegado tranquilamente a 100).

 

Lo primero que a todo el mundo se le ocurre son los clásicos navideños de toda la vida, recomendamos estos tres, que para nosotros son los mejores:

 

 

¡Qué bello es vivir! (It’s a Wonderful Life). Frank Capra (1946).  Un maravilloso cuento de Navidad con el inolvidable James Stewart.

Cuento de Navidad (Scrooge, A Christmas Carol). Brian Desmond Hurst (1951). La adaptación clásica de la novela de Charles Dickens.

Plácido. Luis García Berlanga (1961). Comedia costumbrista, ácida y sarcástica. Una obra maestra.

 

Será por la nostalgia, será por las ganas de ver la vida desde una óptica amable y alegre, pero las comedias románticas de finales de los 30 y de los 40 son muy apetecibles en estas fechas. Mi pequeño homenaje a Cary Grant y Katherine Hepburn (y, además, en la segunda aparece James Stewart, que ganó un Oscar por ese papel).

 

 

La fiera de mi niña (Bringing Up Baby). Howard Hawks (1938). Disparatada comedia con un paleontólogo despistado a punto de casarse y una joven caprichosa y manipuladora que tiene como mascota un leopardo. "Todo te lo puedo dar, menos el amor, baby".

Historias de Filadelfia (The Philadelphia Story). George Cukor (1940). Un ex-marido aparece en casa de su mujer justo un par de días antes de que esta se vuelva a casar. Una comedia elegante e inteligente.

 

Siguiendo el hilo de la comedia, pero esta vez desde una óptica diferente: el humor, la ternura, la crítica y cierta tendencia a asomarse al drama, en estas dos obras maestras de Chaplin y Lubitsch:

 

 

Luces de la ciudad (City Lights). Charles Chaplin (1931). Las peripecias de un vagabundo para ayudar a una chica ciega de la que se ha enamorado. Mi preferida de Chaplin.

Ser o no ser (To Be or Not to Be). Ernst Lubitsch (1942). Una corrosiva sátira antinazi, con memorables escenas y discursos geniales.

 
No podemos olvidarnos de los musicales clásicos. Ver bailar a Gene Kelly, Fred Astaire o Cyd Charisse levanta el ánimo a cualquiera.
 
 
Un americano en París (An American in Paris). Vincente Minnelli (1951). El argumento es lo de menos, en este París colorista en el que un artista americano se debate entre dos amores.
 
Cantando bajo la lluvia (Singin’ in the Rain). Stanley Donen, Gene Kelly (1952). Se considera el mejor musical de todos los tiempos. Es divertida, entretenida y sus números musicales, magistrales.
 
Melodías de Broadway (The Band Wagon). Vincente Minnelli (1953). Solamente por la pareja protagonista, ya vale la pena verla.

 

 Otro tipo de musical, no tan enérgico, pero encantador.

 
 
Sonrisas y lágrimas (The Sound of Music). Robert Wise (1965). Un bonito musical con algunas canciones inolvidables. Tiene su encanto, sin duda.
 
Mary Poppins. Robert Stevenson (1940). Es un clásico, muy indicado para ver con niños. Algunas escenas memorables.
 
El mago de Oz (The Wizard of Oz). Victor Fleming (1939). Uno de mis musicales preferidos. Una magistral adaptación de la obra de Frank L. Baum.
 
 
Y ya que hemos llegado a películas pensadas para un público infantil (aunque son estupendas para verlas de mayores, y muchas de las que he comentado para mayores también las pueden ver los niños), he aquí dos clásicos de diferente factura:
 
 
 
Peter Pan. Geronimi, Luske, Jackson (1953). Uno de los clásicos de Disney y, en mi opinión, uno de los mejores.
 
Las aventuras de Pinocho (Le avventure di Pinocchio). Luigi Comencini (1972). Versión de uno de los padres de la comedia italiana.
 
 
Y como ya hemos metido un pie en el terreno de la aventura, vamos a meter los dos de lleno con aquellos clásicos de sábado por la tarde que amenizaron nuestra infancia: el bigote de Errol Flynn, las piruetas de Burt Lancaster, aquellos inolvidables duelos con espada…
 
 
 
El temible burlón (The Crimson Pirate). Robert Siodmak (1952). Un clásico del cine de piratas, lleno de acrobacias.
 
Robin de los bosques (The Adventures of Robin Hood). Michael Curtiz, William Keighley (1938). La mejor versión de Robin Hood, espectacular, divertido, imprescindible. Y el mejor Robin Hood, pese a sus medias verdes.
 
Scaramouche. George Sidney (1952). Aventuras de espadachines en la Francia del siglo XVIII.
 
 
A la aventura le añadimos fantasía, humor y ternura, y…
 
 
La princesa prometida (The princess Bride). Rob Reiner (1987). Un cuento medieval lleno de humor y con un guión inspirado, especialmente en la parte del inefable Iñigo Montoya. 
 
Willow. Ron Howard (1988). Un cuento de espada y brujería, con una banda sonora preciosa. Me trae muy buenos recuerdos y la veo de vez en cuando, nunca me cansa.
 
Eduardo manostijeras (Edward Scissorhands). Tim Burton (1990). Es una obra maestra del cine moderno, un cuento de Navidad contemporáneo, fantástico y lleno de esa ternura sombría que caracteriza a Burton. No podía faltar.
 
 
Cambiando un poco de tercio, pero sin alejarnos de los años 80, que ya hemos visitado con La princesa prometida y Willow, tres películas que no se dan aires de importancia, humildes entretenimientos de domingo por la tarde pero que, sin duda, marcaron la adolescencia de los que tuvimos 15 años en la década de los 80. Fantasía, ciencia ficción con revival incluido, y mucha acción.
 
 
Gremlins. Joe Dante (1984). Divertida y con algunas referencias cinéfilas.
 
Regreso al futuro (Back to the Future). Robert Zemeckis (1985). Esto sí que es cine de adolescentes, ¡incluso tiene un buen guión!
 
La jungla de cristal (Die Hard). John McTiernan (1988). Acción, acción y más acción. Pero resiste el paso del tiempo y, al contrario que muchas de sus imitadoras, es una buena película. Además, pasa en Navidad.
 
La última película que hemos escogido está ambientada en invierno (aunque no en Navidad) pero, no sabemos por qué, nos apetece mucho volver a verla en estas fechas. Se trata de una comedia de los 90, muy divertida, con un buen guión y creemos que no está lo suficientemente valorada.
 
 
Atrapado en el tiempo (Groundhog Day). Harold Ramis (1993).

 

Esta selección no representa lo que consideramos "las mejores películas de todos los tiempos", aunque algunas de ellas sí lo merecen, sino únicamente algunas de las películas que nos apetece ver ahora y que creemos recomendables. ¿Y a vosotros, qué os apetece ver en estas fechas?

 

Adviento dia 24

Adornos de última hora

Así les llamo a este tipo de adornos porque se pueden hacer para completar la decoración que ya tengamos pero también porque al están hechos con ramas naturales aguantan menos días frescos, sobre todo por la calefacción. Mejor entonces a última hora. Es una excusa perfecta para salir al campo. Yo utilizo lo que me da la zona: agujas de pino y piñas son fáciles de encontrar en todas partes, además me gustan mucho las ramas de olivo porque son muy flexibles y se dejan arquear en formas circulares. La yedra normal también está en todas partes. Y el mirto, que tiene una rama muy bonita.

Aparte necesitamos un par de elementos no naturales, y yo elijo el cartón color cartón y las cintas de cuadritos de vichy rojas, me encanta su efecto entre natural e infantil y la facilidad con que van bien con cualquier cosa.

Así combinando ramitas, cordeles, cintas, goma de pegar Blu Tack y alambre hacemos desde adornos para el árbol, guirnaldas, a las coronas de la puerta principal, u otras secundarias para poner aquí y allá. O centros con vela para mesa o para cualquier repisa que se preste.

Y son prácticamente instantáneos de hacer.

 

 

 

Stylish Cooking Club, de Cosas con encanto

Hace unos años solía organizar con mis amigos cenas temáticas con recetas internacionales, cada vez de un país o tradición culinaria. Esta hermosa costumbre paró cuando empezamos a tener niños pero espero poder retomarla algún día. Por eso me ha gustado tanto la iniciativa de Cosas con encanto, su stylish cooking club, y he querido mostrároslo con el permiso de Rosanna, a quién tendré el placer de conocer pronto en persona, ya que, lo que es la vida, somos casi vecinas. ¡La magia de Internet!

Mirad qué elegancia, qué encanto de mesa, y qué delicias prepararon Rosanna y sus amigos. No le falta detalle, centros de mesa con flores y verduras, vajilla exquisita, e incluso el menú manuscrito. Sopa de cebolla, quiche de coliflor, crujiente de pollo al Chardonnay y tarta Tatín. Seguid el enlace para ver la explicación de las recetas.

Pienso que Rosanna y sus amigos encajan a la perfección en el apelativo "domestic sensualist" (frase de la novelista Laura Colwin), por su amor a lo doméstico, al confort del hogar y el gusto por llenar la vida cotidiana de momentos especiales. Espero ver más cenas de este tipo en el futuro y, quien sabe, quizás participe en alguna. Sería un placer compartir todo lo que rodea a una iniciativa como esta.

  

    

    

 

 

 

Dioramas de invierno

Soy una enamorada del paper cut o técnica de papel cortado o picado, y también de los dioramas. Por eso me ha gustado tanto el trabajo de sakurasnow, dos preciosos dioramas representando escenas muy propias de esta época. Las dos primeras imágenes muestran el proceso, podéis ver el minucioso trabajo de cortado de papel y también la caja donde se montan estas entrañables escenas. Aparte de ser bonitos, las luces de ambientación no pueden estar más conseguidas.

 

 

 

 

 

Casa Médec

Os había mostrado ya algunas imágenes de Jordi Canosa, un fotógrafo especializado en interiorismo y arquitectura. Cuando hice la selección de imágenes, me reservé las de esta casa para mostrarla con más detalle porque me encantó, no solamente por los elementos arquitectónicos y decorativos sino por el ambiente que parece transmitir. Se trata de una casa antigua, en Francia, de amplísimos espacios. Me gustan los anchos muros, con amplios antepechos, los muebles restaurados, la luz que entra por los grandes ventanales, los suelos de madera y pizarra, la piedra vista en algunas paredes…

 

 

 

 

 Imágenes de Casa Médec, fotografía de Jordi Canosa, estilismo de Ariadna Bufí.