Jordi Canosa

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Jordi Canosa es un reconocido fotógrafo de interiorismo y arquitectura. Ha trabajado con prestigiosas revistas del sector, como Habitania, Casas de Campo o Living Deco así como en campañas publicitarias de varias empresas de artículos del hogar. Ha fotografíado edificios públicos, hoteles, casas particulares, proyectos arquitectónicos, tiendas… Además, ha recibido en varias ocasiones alguno de los galardones que otorgan los premios Lux (Premio Nacional de Fotografía Profesional). Podéis ver los trabajos que valieron este reconocimiento en su apartado de Obra Personal.

Hoy os queremos enseñar algunos de los rincones que ha fotografíado Jordi Canosa, de casas de distintos puntos de Europa.

 

Barcelona

 

  

Formentera                                              Italia

 

Girona (Interiorista: Sónia Bermúdez)

 

Empordà

 

  

Suecia                                                       Ullastret (Girona)

 

Valladolid

 

Londres

 

Italia

 

Nos gusta visitar la galería fotográfica de Interiorismo de Jordi Canosa porque encontramos muestras de distintas maneras de entender el hogar en diferentes puntos del mundo y con distintos tipos de familias: la vida alrededor de un patio interior, casas abiertas a un jardín o recogimiento en el hogar, funcionalidad para profesionales que viven solos o el caos organizado de familias numerosas, tradición o diseño… Visitad la galería al completo (esto es solo un aperitivo), seguro que os va a gustar.

Agracedemos a Jordi que nos haya permitido mostraros sus imágenes y poder ver a través de su cámara todos estos espacios dispuestos para acoger la vida diaria de personas desconocidas, suspendidos silenciosamente en un instante para inspirarnos.

 

* Todas las imágenes son de Jordi Canosa. Estilismo de Daniela Cavestany.

 

El día de muertos

 

Danita Art.

 

Hemos hablado mucho de Halloween y de calabazas. También hemos mencionado otras tradiciones más locales, como los panellets. No queríamos acabar este ciclo otoñal sin hablar de una celebración mexicana que se conoce universalmente: El día de los muertos. Mi amiga Claudia, mexicana afincada en Cataluña, me ha enviado esta reflexión que he querido compartir.

En México celebramos el día de los muertos, forma parte del legado de la cultura prehispánica. Ese día no es para estar tristes, es para recordar con alegría a nuestros muertos. Se preparan las comidas y bebidas que les gustaban y se colocan en las casas a modo de ofrenda, encendiendo una veladora por cada muerto durante los días 1 y 2 de noviembre.

Personalmente, me encanta eliminar el tema tabú de la Muerte y convertirlo en lo que es, parte de la vida. Hay personas de fuera que consideran nuestra tradición un tanto grotesca, tal vez sea una cuestión cultural y desde fuera sea difícil ver la parte dulce, alegre y, al mismo tiempo, romántica de la celebración.

Para los mexicanos es un regalo de luz, color, olores y sabores. Los cementerios se llenan de luz y música, todo el mundo recordando con alegría la parte buena de los que ya no están con nosotros.

Y en casa, estos días de muertos, haremos como el año pasado, un poquito de ofrenda para los muertos de la familia con su veladora encendida acompañada de castañas y panellets. Pero que nadie se alarme, ¡no tengo pensado ir al cementerio con mariachis!

 

En México se hacen ofrendas por todas partes, en museos, en ventanas de casas particulares, en lugares públicos…

 

Día de Muertos en el Zócalo. Centro Histórico. Ciudad de México.

Imagen CC de caliopedreams.

 

Calaveritas de azúcar y de chocolate.

Imagen CC de navart

 

 

Claudia recomienda una visita a uno de los muchos mercados de flores, que en estas fechas son impresionantes. Los mexicanos, o quienes estén por allí de paso, no puede perderse este evento: Las ofrendas de Lola Olmedo.

Si queréis saber más sobre esta tradición mexicana, podéis visitar la web Día de Muertos.

 

¡Muchas gracias, Claudia, por compartir tu vivencia del Día de Muertos con nosotros!

 

Bembo´s Zoo

 

 

 

He aquí dos de mis pasiones, las palabras y los animales (no es de extrañar que hiciera el bachillerato de ciencias y más tarde escogiera una carrera de letras), unidas en una original e inteligente idea. Se trata de Bembo’s zoo una web que en principio solo muestra un alfabeto completo con letras parpadeantes… y hasta aquí puedo leer, porque la gracia se pierde al explicarlo. Haced click en cada letra y veréis que mágica transformación. Los senderos de la imaginación son infinitos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Gracias a Marga por enviarnos este divertido zoológico ilustrado.

Panellets de zanahoria y coco

 

 

El postre típico de estas fechas en Cataluña son los panellets. Leía el otro día en los diarios que estaba previsto que las pastelerías vendieran no se cuantas toneladas, y eso que no son precisamente baratos… La alternativa es hacerlos en casa. No es demasiado difícil aunque sí algo laborioso. En libros de cocina o en la red se pueden encontrar montones de recetas. La que os traigo hoy es extremadamente sencilla de hacer, muy barata y mucho más ligera que los panellets tradicionales. Excepto la parte de hervir, un niño de cuatro años puede hacerla él solo. De hecho, yo descubrí esta receta cuando tenía unos ocho años: salía en el libro de catalán del colegio y quise hacerla en casa yo solita.

Estos son los ingredientes:

250 gramos de zanahoria.

100 gramos de coco rallado.

100 gramos de azúcar.

Preparación:

Se hierve la zanahoria hasta que esté blandita. Luego, con un tenedor se machaca bien y se retira el agua que sobre. A continuación se mezcla con el coco y el azúcar. Con las manos se hacen bolitas o pirámides. Se puede dejar como está o rebozar con más coco, fideos de chocolate…

Se guardan en la nevera unas horas para que se endurezcan y… ¡a disfrutar! A nosotros ya se nos han acabado. Tendremos que hacer más…

 

 

Minimúsica

 

Hace pocos días alguien comentaba que la música para niños no tendría por qué ser esencialmente diferente de la música para adultos. No puedo estar más de acuerdo. Los niños tienen sus particularidades: están creciendo, están aprendiendo, están formando su imagen del mundo… Sí, hay muchas cosas propias de la infancia que determinan en cierta medida lo que se hace para ellos: música, cine, teatro, literatura, etc. Pero lo que no deben determinar nunca es el grado de calidad y autenticidad de lo que se les ofrece. Los niños merecen experiencias ricas, planteadas con honestidad y dignas de llamarse música (o cine, o teatro, o literatura…). Sí a las nanas, sí a las canciones tradicionales que nos han legado nuestros abuelos, sí a las composiciones actuales pensadas para niños. Pero no a las producciones de ínfima calidad porque "total, son niños y no se enteran". Nada de subproductos, nada de pequeñeces, nada que un adulto no pueda disfrutar. Esa es la única forma de tratar a los niños con respeto y de ofrecerles la oportunidad de formarse un criterio propio, de acceder a una experiencia enriquecedora.

Por eso me ha encantado conocer la propuesta de Minimúsica de la mano de Núria Muntaner, su impulsora y responsable de esta genial idea: organizar conciertos para niños de la mano de músicos no especializados en música infantil, que tocan habitualmente para un público adulto. Su propuesta ha tenido tan buena acogida que ya han participado en eventos de tanto renombre como el Primavera Sound (festival de música electrónica, no infantil) o la Festa dels Súpers (multitudinario evento anual organizado por el club infantil de la televisión de Cataluña), entre otros. Os invito a conocer su propuesta.  

 

 

 

 

 

¿Quien integra el proyecto Minimúsica? ¿Cual es su origen y su filosofía?

La idea "minimúsica" nace hace 3 años como consecuencia de mi trabajo como maestra de música y mi participación en el colectivo La Colazione (parte de Sones). Sentía la necesidad de unir estos dos mundos ya que en el día a día de la escuela me encontraba con muchos prejuicios e ideas erróneas sobre la educación musical. Fue entonces cuando decidí llevar a cabo mi idea de concierto para niños. Quería demostrar (y demostrarme a mí misma) que los niños deben escuchar todo tipo de música y que de todas ellas se puede aprender y disfrutar. Que la idea de "música infantil" como género no existe, ya que los niños deben tener la posibilidad de escuchar de todo para más tarde poder elegir que es aquello que les gusta más. La infancia no es un estilo musical, pensamos, es una etapa de la vida en la que precisamente la estimulación sonora es muy importante y no se debe hacer ninguna exclusión estilística. Ésta experiencia piloto la realizamos en La Sala Castelló de Barcelona, que nos cedió su espacio porque creyó en el proyecto desde el principio. El resultado de aquella primera vez fue increíble. No sabíamos cómo iban a reaccionar los niños, ni los padres, ni los grupos que habíamos invitado… pero todo fue un éxito, no nos lo podíamos creer. Así que decidimos seguir adelante hasta el día de hoy.

 

¿Qué acogida habéis recibido por parte de los niños? ¿Cómo reaccionan ante vuestros conciertos?

Los niños disfrutan en nuestros conciertos porque se sienten una parte muy importante de ellos. No son simples espectadores sino que participan activamente tocando instrumentos, cantado, bailando, hablando y preguntando. Al empezar cada minimúsica recordamos a los padres que en nuestros conciertos los niños pueden sentirse libres para bailar, sentarse, dormir, tocar… no pedimos silencio sino participación. Es un espectáculo creado para ellos y por eso queremos que se sientan bien y pasen un buen rato. Además este clima nos ayuda para que esten receptivos en nuestras explicaciones e intenciones educativas.

 

 

¿Y los músicos? ¿Habían actuado para un público infantil antes de colaborar con Minimúsica?

Los músicos a los que les empezamos a proponer que actuaran en el Minimúsica nunca antes habían actuado para niños. Muchos de ellos sentían el miedo de enfrentarse al público más sincero que existe. Pero también tenían ganas de ver cómo se sentirían los niños con su música. Después de tres años podemos decir que muchos grupos han querido repetir la experiencia y hasta algunos han querido dedicarse casi exclusivamente al minimúsica (Fred i Son, por ejemplo).

 

¿Cual es el perfil de las entidades que os contratan?

Después de nuestro ciclo de cuatro conciertos en La Sala Castelló, hemos pasado por todo tipo de lugares. Por centros cívicos (en Tarragona, en Sarrià, en Sant Andreu), por festivales (Primavera Sound, la Festa dels Súpers, Mercat de música viva de Vic, Invictro), etc. Fuera de Cataluña hemos visitado Alicante (CAM) y Gijón (dentro del ciclo "A ver la ballena").

 

¿En qué consiste un concierto Minimúsica?

Minimúsica es un espectáculo de una hora donde actuan varios grupos (4 -5). La actividad gira alrededor de un centro de interés (el mar, la família, los alimentos, el cosmos…) sobre el cuál los grupos deben componer o versionar canciones. A partir de esto, se generan actividades con contenido musical (por ejemplo, aprender a clasificar instrumentos por famílias) y también sobre el tema escogido. Cada grupo toca dos canciones siendo fiel a su estilo, únicamente adapta las letras al tema pertinente.

 

¿Cuales son vuestros proyectos de futuro?

Acabamos de estrenar nuestra gira "Els aliments" en el Mercat de música viva de Vic y vamos a estar actuando hasta verano. También estamos preparando una colección de CDs temáticos con las canciones que componen los grupos para cada Minimúsica.


 

 

 

 

Podéis estar al corriente de la agenda de Minimúsica a través de su blog. También podéis conocer más de esta iniciativa en esta entrevista del programa Loops (está en catalán, pero veréis Minimúsica en acción).

 

Sellos con tapones

Hace unos meses os hablamos de los sellos de goma y os mostramos distintas posibilidades aquí. En the long thread hemos visto esta otra manera de estampar dibujos que reutiliza tapones y bandejas de poliestireno. Cuenta Ellen que pasó una tarde divertida con sus hijos de esta manera tan curiosa (¡qué poquito se necesita a veces!). El más pequeño, de cuatro años, quiere volver a repetir una y otra vez.

El proceso es el siguiente:

Se cortan círculos de espuma en la medida de los tapones. Los niños dibujan sus propias creaciones y un niño mayor o un adulto realiza los surcos con un objeto punzante. Si hacéis palabras tened en cuenta que hay que dibujarlas en "negativo" o como si lo vieramos en un espejo, para que al estamparlo salga al derecho. Al final se pegan los círculos a los tapones y listo. El único material que hay que comprar es el tampón de tinta.