¿Por qué aprender solamente dentro de una escuela?

 

campbell

Ilustración de Natascha Rosenberg

 

“Para educar a un niño hace falta una tribu entera”, dice un proverbio africano a menudo citado. ¿Y dónde tenemos nuestra tribu?, me pregunto. Podemos entender que nos referimos a la familia extendida, a los amigos, a los vecinos… pero lo cierto es que hay muchas familias que viven sin una tribu a la que recurrir para educar a sus niños. Cuentan con la escuela y con nada más. Pero… ¿es la escuela entendida como microcosmos (más o menos poroso) suficiente?
La escuela es una pieza más en un rompecabezas más extenso, que es la ciudad (o, por extensión, el medio urbano, aunque sea un nucleo de población pequeño). La ciudad educa sin querer: con los espacios públicos que ofrece, con las desigualdades que no evita, con el ocio que permite, con su permeabilidad o impermeabilidad a la participación del ciudadano… La ciudad es el escenario de la vida de todos sus habitantes, desde el más pequeño al más anciano.

Hoy pienso en esto porque esta semana se está celebrando en Barcelona el XIII Congreso Internacional de Ciudades Educadoras. Este año los ejes temáticos son la inclusión, la participación y la creatividad.

Pero entonces se me cruzan los cables y mezclo la idea de ciudad educadora con la de “micro-schooling” (aquí tenéis un ejemplo). Y me empiezo a hacer preguntas: ¿Por qué disponer de caras instalaciones escolares si la ciudad está llena – y si no lo está, debería – de espacios públicos de todo tipo que están infrautilizados la mayor parte del día? ¿Por qué los niños deben estar separados por edades? ¿Es necesario tener instituciones tan masivas, con centenares de personas concentradas en un solo lugar sin interacionar realmente entre si? ¿Por qué los niños y los jóvenes no interaccionan con la ciudad y la usan como base para el aprendizaje?

Y a partir de aquí empiezo a fantasear con equipos multidisciplinares de maestros a cargo de grupos de alumnos heterogeneos (también en edad), con una “base de operaciones” (un local, una pequeña escuela, un aula) desde la cual utilizar la ciudad para aprender. Bibliotecas, polideportivos, talleres, empresas, comercios, calles, parques, museos, auditorios… todo como un enorme campo de aprendizaje en el que llevar a cabo proyectos de investigación, de creación o de servicio. Niños y jóvenes interaccionando entre sí y también con los adultos que viven y trabajan en su ciudad. Cuanto más lo pienso, más me gusta. ¿Por qué ha de ser la escuela una institución pesada y grande? ¿Por qué no algo pequeño, flexible, cercano y ágil?
Las grandes instituciones escolares se idearon en un momento en que el mundo del trabajo giraba entorno de grandes y masivas fábricas. Obreros confluyendo en un único gran edificio. Hoy en día, una ciudad acoge pequeños negocios por doquier, profesionales en despachos compartidos, medianas empresas… El trabajo ha cambiado, la vida en la ciudad también. ¿No podría cambiar la escuela?
Por mi parte, cuanto más lo pienso, más me gusta la idea.

Elena Ferro

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Ilustración de Natascha Rosenberg

 

9 respuestas a ¿Por qué aprender solamente dentro de una escuela?

  1. 1
    raichel dice:

    Muy muy de acuerdo con esta reflexión…

  2. 2
    diana M dice:

    Muy interesante lo que planteas

  3. 3
    virginia dice:

    buenos días, si es complicado encontrar estímulos para niños que no tienen ninguna discapacidad, imagina en mi caso. Uffff, en la última charla con la psicóloga, me dijo que yo buscaba para mi princesa una escuela a medida y que eso no existe. Y no existe cuando dependes del “maldito parné”, mi princesa si no encaja con el adulto, se bloquea, estamos en plena adolescencia, y yo busco desesperadamente esos espacios que abran la llave a su motivación. Absolutmente de acuerdo con tu planteamiento, se han de cambiar tantas cosas. Y existen tantos recursos tan desaprovechados, porque fueron creados para un fin y en la sociedad cuadriculada que vivimos, hace falta que se abran muchas ventanas para que entre aire fresco.

  4. 4
    Paula dice:

    Totalmente de acuerdo… La educación tiene que cambiar y creo que a la larga lo va a hacer, pero antes tienen que cambiar muchas otras cosas, que ya sabemos que estos cambios tan profundos van a remolque de los cambios profundos en la vida y la ciudadanía.

    Cuando nos quitaron la sexta hora en la enseñanza pública primero sufrí un ataque de pánico. Mis hijos iban a tener cinco horas menos de clase en el colegio. Pensaba en todo lo que se iban a quedar sin aprender por culpa de eso. Pero con el tiempo he decidido que no, que mis hijos no tienen por qué quedarse sin nada por perder una hora de clase, que van a aprender otras cosas en otros sitios, desde otro punto de vista. Que tenemos la educación reglada y compartimentada en un pedestal, pero como mejor se aprende es mezclando conceptos e ideas, fomentando la creatividad transversalmente, buscando aplicaciones prácticas a las cosas que aprendemos o buscando los conocimientos necesarios para invertirlos en el proyecto que queremos hacer.

    En la escuela se aprende mucho, pero a los niños, como bien dices, se les enseña en todas partes y con todas las experiencias que viven, siguiendo el ritmo de lo que les interesa y les apasiona y de todo lo que quieren entender.

  5. 5
    Eva dice:

    Hola Elena, no podría estar más de acuerdo con tu reflexión. Una reflexión que además de necesaria, considero que es completamente lógica y posible (si hubiera voluntad de hacer las cosas, como siempre).
    Mi enano va a cumplir dos años y tiemblo ante el momento de tener que llevarlo al colegio. Ahora cuenta con nuestro cuidado diario y nos asombra con sus descubrimientos diarios, aún cuando no vivimos en el lugar más adaptado del mundo …para poneros un ejemplo, la biblioteca municipal tiene un espacio infantil con tres mesas y es tan amplio que si alguien se sienta, ya no puedes acceder a las estanterías y, sólo abre por las tardes. Es sólo un ejemplo representativo de la limitación a la que los padres nos vemos sometidos a la hora de querer “ofrecerle” el mundo.
    Ojalá reflexiones como la que nos das sirva para motivar y movernos hacia un camino mejor

  6. Un artículo fantástico, tus reflexiones son tan coherentes que cuesta entender porque la escuela sigue siendo un lugar tan anclado en el pasado, yo a veces me pregunto si quizás esas estructuras tipo fábrica-cárcel-escuela de las que hablaba Foucault siguen interesando demasiado a los de arriba… Mientras tanto crecen espacios, proyectos, propuestas y reflexiones como la tuya que van dando paso a nuevas posibilidades y confío en que cada día serán más :))

    Tu artículo me hizo pensar en un proyecto que me maravilla “Teach a Talent” :

    “Todos los niños esconden un talento y, cuantas más cosas prueben, más posibilidades tendrán para encontrarlo. Nuestra misión es conectar adultos dispuestos a compartir sus pasiones, con niños llenos de ganas de explorar mundos nuevos. Aquí encontrarás muchas actividades gratuitas. Buscamos sobre todo cosas que normalmente no enseñan a los niños en las escuelas. Nuestro sueño es que ningún niño crezca sin descubrir su pasión.”

    Os dejo aquí su link para que podáis explorarlo http://teachatalent.com/es/

  7. 7
    natalia dice:

    Buena pregunta. ¿Por qué? Los niños tienen una inquietud de libro con su etapa del ¿por qué?… pregunto también por qué esta inquietud deja de presentarse luego? Sobretodo me gusta cuando el por qué no genera respuestas cerradas sino participación por la búsqueda, como el caso de tu por qué Elena. Esto también hace escuela, no te parece? Personalmente me ha enternecido tu manera de dibujar con palabras tu fantasía de ciudad escuela… y me ha conquistado! yo también he empezado a volar! y por qué no la comunión de grandes y pequeños? por qué siempre tiene que ser unos u otros, como si de una competencia se tratara. Por qué no común, comunión, comunidad, unidad ??? aixxxx si tan sólo nos permitieran seguir escuchando a nuestro corazón, habrían seguro más por que maravillosos y evolucionares/revolucionadores. Gracias por este momentito libre :)

  8. La Escuela tiene una razón de Ser, lo es su Inclusión y la Socialización de todos los que allí comparten, por tanto, pensar, en una ciudad como Escuela es una interesante idea para adultos, nunca para los párvulos, ni los de básica por los inconvenientes de seguridad y maltrato propio de los seres inhumanos e insensibles que allí habitan. La Escuela no debe morir porque automaticamente muere el sistema, y se muere el sistema el Estado decae, es imposible.

  9. 9
    La tribu dice:

    Creemos que la tu reflexión es muy interesante. La escuela como institución, tal como esta planteada en la mayoría de rincones es un modelo caduco. Pide a gritos una restructuracion! Ojalá seamos capaces de oirla y poner en marcha estrategias que posibiliten su adaptación al contexto social actual.

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