¿Qué escuela queremos para nuestros hijos?

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Normalmente los sábados escribe mi compañera Elena Ferro y también es ella la que escribe los posts sobre la escuela que queremos. Pero hoy me ha apetecido coger el testigo y escribir yo, sobre la escuela tal y cómo sueño que sea algún día.

Este año seguiremos publicando posts sobre el tema y ampliaremos con una nueva web. No hace falta detenerme demasiado en la necesidad de que haya un cambio profundo en la escuela, porque eso lo sabemos ya todos, así es que sin más preámbulo, esta es la escuela que quiero para nuestros hijos.

1. LA RAÍZ

Una escuela donde el niño no quede encorsetado en ritmos, tiempos y maneras de hacer que son ajenos a su esencia y su manera de hacer. Esto quiere decir que cada niño es único y aprende y crece “a su ritmo”. Esto conlleva no distribuir a los niños por edades en clases cerradas. No darles a todos lo mismo. No tener horarios rígidos donde cambiamos de asignatura y de lección a todos al mismo tiempo, como si todos estuvieran cortados por el mismo patrón. No enseñar a todos los niños igual. Que sean ellos quienes nos muestren cómo aprenden mejor, no nosotros los que metemos a todos con calzador en el mismo estilo de aprendizaje. Necesitamos un cambio de mentalidad de raíz, uno similar al de la crianza, en el que la escuela y la crianza se adaptan a las necesidades de los niños, y no al revés como ocurre ahora en el que los niños se adaptan a las necesidades del mundo adulto tal y como lo conocemos.

2. LAS AULAS

Hablando de clases cerradas. Abramos las clases y dejemos que los niños se muevan. ¿Quien no ha estado en una reunión de padres en la escuela sentado una única hora en las sillas y ha acabado molido? Imaginad lo mismo pero 6 horas seguidas. Que sean más jóvenes y flexibles que nosotros no quiere decir que sea saludable. Los niños nos muestran sus ritmos sin que nosotros tengamos que decidir cuales son los mejores para ellos. A ratos se sientan para recogerse y hacer cosas tranquilas, y al rato se levantan para otras fases de expansión, más movidas, y activas. ¿Qué ganamos no respetando sus necesidades de movimiento? Esto no es ninguna utopía, ya existen escuelas en todo el mundo cuya concepción es totalmente abierta, donde los niños van moviéndose hacia las cosas que necesitan hacer en cada momento.

3. EL APRENDIZAJE

¿Para qué es la escuela? ¿Qué necesitan aprender los niños? ¿Cómo deberían aprenderlo? ¿Qué cosas no atendemos y deberíamos atender? La respuestas a estas preguntas no pueden ser la clásicas que hemos dado toda la vida. “Siempre se ha hecho así” no puede ser la respuesta. Hace falta una nueva concepción de la educación más integral, que atienda no solo los aspectos cognitivos, es decir, los contenidos o materias, sino también los aspectos emocionales, la convivencia, la colaboración, la belleza. Y que atienda todos estos aspectos individualmente, como decía al principio. Dejemos que los niños tracen las hojas de ruta de su propio aprendizaje, que lo construyan desde dentro hacia afuera y no al revés.

4. LOS MAESTROS.

Enlazando con lo anterior, el maestro no ha de ser el constructor del aprendizaje, desde fuera hacia dentro, como si el niño estuviera vacío y tuviera que ser llenado. El maestro ha de ser un acompañante, que prepare el ambiente educativo con recursos, para despertar curiosidades y ofrecer posibilidades, para inspirar. El maestro no necesita hacer nada más que estar disponible en todo momento para acompañar el aprendizaje que el propio alumno va construyendo y que el maestro ha posibilitado. Esto es lo que lleva a niños autónomos, responsables de sus propias cosas, esto es lo que no mata la motivación intrínseca de los niños. Y esto lleva también a los maestros a no quemarse con las rutinas diarias de dar lecciones magistrales a grupos cerrados, una tras otra, de manera mecánica a lo largo del día, esperando que acabe una para empezar otra, y así ir acabando la jornada laboral. El maestro ha de trabajar en un continuum educativo.

5. LOS PADRES.

La escuela no puede y no debe actuar en solitario. Ha de haber una colaboración estrecha entre todos los protagonistas del proceso de aprendizaje, y ahí también estamos los padres. Conozco muchos maestros que cambiarían su manera de dar las clases, con menos rigidez, menos seguir los libros de principio a fin y menos deberes sinsentido para casa pero no lo hacen porque lo que se demanda desde las familias es precisamente esto. Hace falta confiar en que no es necesario seguir con ese tipo de educación basada en la memorización, en el machaque en los conceptos, en baterías de ejercicios. Y pasar a una metodología más abierta, menos encajonada en libros, asignaturas, deberes, exámenes. 

6. LOS VALORES

Llevamos mucho tiempo con la famosa enseñanza en valores. No digo que no sean importantes pero los valores no se enseñan como si fuesen una asignatura. Es más, cuando llegas a una tutoría y dices: “hoy vamos a hablar de solidaridad” la respuesta suele ser tibia por no decir inexistente. Los valores se viven, es la única manera de integrarlos. Una escuela en valores ha de ser una escuela que los viva. Democrática de verdad, solidaria de verdad, empática, empancipadora, igualitaria, cooperativa, abierta al entorno ciudadano. Los valores se aprenden viviéndolos, con el ejemplo. 

7. LA ADMINISTRACIÓN.

Este post pretende ser muy sintético, porque no tiene sentido que sea kilométrico, ya hablaremos de mucho más en futuros posts. Hay muchas cosas desde la administración a cambiar. Las principales, en mi opinión, la mentalidad, para cambiar cosas de raíz como decía en el primer punto, la formación del profesorado, para hacer todo esto posible y el apoyo a las familias para conciliar y poder acompañar, sobre todo las familias que más lo necesitan. Por supuesto, las clásicas demandas: disminución de ratios, más recursos, etc.

8. LOS NIÑOS

Los niños han de estar siempre en el centro de todas las decisiones y todas las actuaciones. El bienestar del niño ha de estar por encima de todo lo demás, sobre todo por encima de lo académico. Cuando un niño sufra en una escuela todo ha de parar y no seguir hasta que se resuelva el asunto. Un buen clima en el aula o en la escuela es absolutamente necesario para el aprendizaje. Las normas de convivencia no pueden ser rígidas al principio de curso y poco a poco ir relajándose. Las normas de convivencia han de ser los límites para asegurar el bienestar de todos, y aunque sea un único niño el que sufra se ha de evitar. La obsesión por los resultados académicos no nos pueden cegar y dejar de atender el bienestar emocional de los niños.

La motivación individual de cada niño también ha de ser sagrada, esa es su hoja de ruta. Escuchar y empatizar han de ser prioritarios, sin la escucha y la empatía corremos el peligro de que pronto dejen de lado su hoja de ruta y se amolden en algunos casos, y se rebelen en otros.  En las escuelas no necesitamos tanta atención a la metodología, a la didáctica, tanto informes, reuniones, programas de repesca de dropouts, memorias, evaluaciones, normativas, etc, lo que necesitamos sobre todo es centrarnos en los niños. Lo que tenemos que hacer es repescar toda esa cantidad de tiempo, esfuerzo y entusiasmo hipervalioso que se nos va en la inmensidad del sistema que hemos montado y volcarlo en los niños. ¡Entusiamo! Sin profesores entusiasmados y padres entusiasmados ¿cómo esperamos que los niños lo estén?

Soy docente desde hace 25 años y he dado clases en prácticamente todos los niveles. Soy muy consciente, porque lo vivo desde dentro, de qué cosas necesitamos para acercarnos a esa escuela que todos queremos. Sé que a este post habrá reacciones de tipo: “lo que dices es utópico, no hay dinero para hacerlo, hay mucha gente que no quiere cambiar nada, es imposible cambiar la educación, todo está demasiado fosilizado, hay demasiados intereses, la educación ya está bien como está, hace falta que los niños estudien más, hace falta que los profesores trabajen más, etc. Lo de siempre”.

No diré que sea fácil, y muchas veces pienso que pasarán generaciones antes de que se vea un cambio profundo, pero también veo señales de que están pasando ya cosas muy positivas en este sentido, muchas de las cosas que he dicho ya ocurren en algunas escuelas y  no solo en otros países también en el nuestro, y el dinero para hacerlo no tiene porqué ser mucho más que el que ahora se invierte, aunque lo deseable es que fuese mucho más. Se trata de darle la vuelta a muchas cosas, cosas en las que se está gastando mucho dinero, que podría canalizarse en otro sentido. El cambio será lento, pero será, porque ya está siendo, y es imparable. Sobre todo el cambio pasa por un cambio de mentalidades y de voluntades.

Escuché una vez un estudio que decía que el miedo al cambio siempre es más grande que las ganas de cambio. La resistencia al cambio siempre es el escollo más difícil de superar. Que no sea el miedo pues lo que nos impida tener la escuela que queremos para nuestros hijos.

 

 

13 respuestas a ¿Qué escuela queremos para nuestros hijos?

  1. 1
    Heva dice:

    Ya sabes que mis chicos van a una escuela tradicional, en infantil llevan un sistema más libre, trabajan proyectos trimestrales (no libros), nos hacen participes, les enseñan arte, naturaleza, desde dentro, un pintor pintó un cuadro delante de ellos, los papas vamos y contamos cuentos, les pintamos la cara,…. en el mismo cole primaria es rígida, no se pueden mover, hablar, ¿respirar? Esta semana una amiga me decía que su hijo (del mismo cole que los míos) había hecho un dibujo muy bonito y ella le dijo:
    _¡Eres un Picasso!
    _¿Un qué?
    _ Uno que dibujaba muy bien
    _ Aaa un Mozart
    _ No hijo Mozart era músico
    _ Bueno, un artista de esos
    Su hijo tiene 11 años, saca buenas notas, este es su último año en primaria ¿que les enseña la escuela además de estar sentados y callados?

  2. 3
    yolanda dice:

    Estoy al 100% contigo, soy docente. Uno de los grandes problemas q yo me encuentro en primer ciclo es q luego nadie continúa y los niños sufren mas aun con el cambio. Es muy dificil navegar solo. Un abrazo

    • 4
      Cristina Camarena dice:

      No estamos solos, hay mucha gente que no abre los ojos por desconocimiento o por inercia. A poco que despiertan se pueden mover también. A por ello!!

  3. 5
    Mikel Kraaz dice:

    Mirad, os dejo este enlace de alguien que hace una crítica del sistema, pero propone alternativas concretas y posibles:
    http://miraboires.blogspot.com.es/2012/02/reforma-educativa.html

    Otra cosa importante es que los niños vengan educados en valores de casa para que no entorpezcan el ritmo de la clase y no se produzcan casos de microbullyng.

  4. 7
    vanessa dice:

    Totalmente de acuerdo! Hay mucho trabajo que hacer y cada vez más gente con ganas de cambio! Poco a poco se tiene que ir viendo la diferencia!!!

    Gracias!!!!

  5. 9
    sandra dice:

    … yo también lo he vivido de desde dentro, en la privada, en la concertada, en la pública, dando clases particulares en los años mozos… y ahora como madre, desde fuera…

    Veo mucho inmovilismo y pocas ideas frescas en la mayoría de los colegios que he pisado, pocas ganas de cambiar el librillo de cada maestrillo de algunos acomodados, incluso sitios en los que se han suprimido los festivales escolares porque daban trabajo…

    Se hace necesario el cambio, se pide a gritos que termine el trabajo encorsetado en libros, que cada uno se busque sus estrategias, conozca a su alumnado, se moleste en respetarles, en potenciar esos dones que vemos en ellos, en dar poder a los niños para ser críticos y decidir, aprender desde la experiencia y no aislados en un aula…

    Todo lo que dices tiene sentido y es necesario. Yo tengo dos hijas y lo sufro… Pero hago todo lo que puedo, me involucro, participo, propongo… Muchos padres no pueden, no quieren, no saben, no tienen interés…

    A mí me mata ese inmovilismo generalizado, ese “no se puede hacer nada”… ¡Que no! ¡Que hay que moverse, trabajar, bailar y cantar con ellos, celebrar los días de escuela que tan rápido pasan, aprovechar sus dones y empoderarles!

  6. 10
    virginia dice:

    buenos días, Cristina,

    no tiene nada que ver, o sí, con lo que cuentas, en la farmacia vas a buscar tus recetas y con un simple click en la pantalla, aparece todo lo que necesitas, qué rapidez, qué agilidad, qué avances y luego estás media hora, mientras el farmacéutico con un cutter va cortando el código de barras. Así estamos tanto en las escuelas, como en muchos otros temas :( Feliz domingo.

  7. 12
    Flavia dice:

    Los cambios no duelen. Resistirse a ellos, sí…

  8. 13
    Patricia Rodríguez dice:

    Soy profesora desde hace 17 años y soy una más de las Mary Poppins de la enseñanza , tratamos de cambiar la educación aportando toda la creatividad y energía de la que somos capaces pero mientras no se separe la educación de la política es como darse de tortas contra los molinos como el pobre Don Quijote.

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