Sombras y oscuridad

 

Las sombras y la oscuridad han sido siempre territorio del miedo, del misterio, del terror. Brujas, monstruos y fantasmas se pasean amparados por las sombras; la oscuridad simboliza lo que no podemos acabar de conocer y, como todo lo desconocido, puede asustar un poco. ¿Pero qué sucede si la oscuridad es, por contraste, lo que da valor a la luz? ¿Qué pasa si descubrimos que las sombras dan pie a la fantasía, a la imaginación, a lo sorprendente?

 

Jimmy Liao (con texto de Joyce Dunbar) y Suzy Lee abordan, cada uno por su cuenta, este tema. Toman un camino trillado por los cuentos de miedo y lo convierten en un sendero hacia el cariño, la ironía, la tristeza, la alegría, la ternura o del juego. Barbara Fiore, con su siempre acertada selección de títulos, nos trae estos dos álbumes ilustrados, de estilos muy diferentes, pero temáticas relacionadas.

 

 

 

 

El monstruo que se comió la oscuridad, de Joyce Dunbar y Jimmy Liao.

"Lorenzo no puede dormir, no le gusta la oscuridad, debajo de la cama podría estar escondiéndose un monstruo.


¡Así es! Se trata de diminuto monstruo con un enorme apetito, que le encanta comer la oscuridad, la engulle toda. Hasta que muy pronto todo es luz, pero el monstruo sigue teniendo una gran sensación de vacío, que solo el cariño de un niño puede llenar."

 

 

 

 

 

El monstruo que se comió la oscuridad es una historia algo más plana que las poéticas historias a las que nos tiene acostumbrados Jimmy Liao (de las que ya os hablamos aquí) pero no deja por eso de ser un relato lleno de sensiblidad. Liao interpreta el texto de Joyce Dunbar con su habitual explosión de color, hábil contraste con la negrura del monstruo y de la propia oscuridad. Ese monstruo, que como tal es inicialmente algo que asusta, se convierte luego en benefactor (devorando la oscuridad) para convertirse finalmente en causa de una gran catástrofe. El desenlace reconcilia al niño con sus miedos e invierte los papeles entre él y el monstruo para acabar con mucha ternura. Un final tranquilizador para una historia que se presta a varias lecturas pese a la sencillez de su trama.

 

 

Sombras, de Suzy Lee.

"Un desván oscuro. La luz de una bombilla. Una niña muy imaginativa. Suzy Lee usa estos simples elementos para crear una representación visual que capta perfectamente la alegría del juego creativo y celebra el poder de la imaginación. Con una impresionante simplicidad, las ilustraciones, en solo dos tonos de color, presentan una aventura de principio a fin con un click de una bombilla un final irónico y suspendido."

 

 

Sombras, para quien ya conozca a Suzy Lee, es un digno sucesor de álbumes como El Espejo o La Ola, en los que Suzy Lee explica historias sin palabras jugando con un trazo expresivo, sencillo y de cromatismo limitado. La misma niña de siempre, esta vez frente a las sombras. Realidad y ficción interaccionando página a página, haciendo florecer la parte de la imaginación mientras que el mundo real parece desvanecerse alrededor de la niña y ser invadido por la fantasía de las sombras. La ilustradora juega con luz y las sombras, con lo que hay arriba (lo real) y lo que ha abajo (lo imaginado), en un crescendo en el que nos vamos introduciendo junto a la protagonista en un mundo imaginado que nos hace perder de vista la realidad, exactamente igual que le sucede a un niño cuando juega. Nunca había visto una metáfora visual tan sencilla y tan conseguida sobre este efecto.

 

Una respuesta a Sombras y oscuridad

  1. 1
    deesoy dice:

    q buena pinta tienen los dos!

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