Soy emprendedor pero no me gusta vender

amelie fontaine

Ilustración de Amélie Fontaine

Te puedes llamar emprendedor, freelance, microempresa, start up, artista, diseñador, coach online, artesano, fotógrafo, taller, proyecto creativo, da igual, al final lo que hacemos todos es vender algo. Hasta una ONG ha de vender su misión para conseguir recaudar fondos.

Sin embargo es algo ante lo que mucha gente se resiste, algo que echa para atrás. Y es lógico. Que uno sea artista no quiere decir que también valga como vendedor, como comercial. 

En el acompañamiento ha salido esta cuestión al menos tres veces esta semana, siempre sale, es una cuestión central y muy importante. Es un lamento clásico: “a mi me gusta crear (enseñar, informar, inspirar) pero no me gusta vender”. “Se me hacen cuesta arriba las redes sociales, no me gusta nada promocionar lo mío”, y lamentos similares.

Y lo que pasa es que muchos proyectos bonitos y viables acaban no vendiéndose. Y al revés, proyectos que no son tan potentes, se venden bien. Lo ideal es tenerlo todo, un proyecto que sea fantástico, pero también venderlo, promocionarlo, hacer de comercial, como a la antigua usanza pero con los instrumentos nuevos, que son las redes sociales (entre otras cosas) y todo el potencial que tienen para diseminar los proyectos. 

El siguiente lamento es “no tengo tiempo para vender, solo para crear”. Y yo, que soy muy profe mandona (es broma) siempre digo: hay que encontrar tiempo para crear y también para vender (insertad aquí tono serio, como de sermón).

Las circunstancias de cada uno son las que son y muchos no tenemos tiempo ilimitado, pero el poco que tengamos, sea una hora al día, sean ocho es buena idea distribuirlo de manera que una parte sea para crear y otra para vender.

Otra cosa es ¿se nace con impulso emprendedor, con vena comercial? Pienso que en parte sí, pero los recursos necesarios para promocionar tu producto también se pueden entrenar, con la práctica se va mejorando. Y si no, si claramente alguien no se ve en ese papel siempre se puede plantear el tema como trabajo en equipo: yo creo, tu vendes, el tercero administra, etc.

Hay miles de maneras de organizarse pero sea como sea hay que incorporar la venta en el día a día (o el marketing, si lo queréis llamar así) Además, la venta es todo un arte. Cuando empiezas a perderle el miedo, la manía, la pereza, el prejuicio o como queramos llamarlo le vas viendo todas las posibilidades creativas que tiene y empieza a gustarte, al menos un poco más.

Sobre como hacer marketing sin hacer marketing hablaré en futuros posts, no cabe aquí todo, hay mucha tela que cortar…

 

13 respuestas a Soy emprendedor pero no me gusta vender

  1. 1
    Ana Ibañez dice:

    Qué alivio siento al leer tus palabras y cómo las agradezco. Veo que no es un mal de pocos.
    Estaré muy atenta a tus próximos post.
    Me encanta Kireei y tus publicaciones.
    Gracias
    Ana

  2. Ayyyyyyyy, q realidad más difícil. Tienes toda la razón del mundo! Es una de las cosas que llevo peorde ser empresa unipersonal , tener que hacerlo todo yo sola, ojalá llegue el día en que pueda contratar a alguien para vender y a alguien para administrar, y yo, a diseñar que es lo que me gusta.

  3. 5
    Rocío dice:

    Tomo nota profe!!

  4. 7
    rita dice:

    hola si es asi pero tenemos que aprender a vender porque hace falta el dinero para vivir y para seguir creando.enseñame por favor .como se hace.gracias

  5. 8
    maite dice:

    Vamos a hacer un grupo de apoyo mutuo… qué mal se me da vender, pedir en general…

  6. 10
    virginia dice:

    Aunque ya estoy retirada del mercado, hace 30 años formaba a personas en el arte de la venta y uno de los más dificiles, la venta de libros a puerta fría. Había varios perfiles de personas “comerciales” normalmente los que se quedaban un tiempo y les iba bien, eran los chicos de familias pudientes, lo tomaban como un divertimento, las visitas las hacían seguros, con personalidad y eso vende (y el comentario de Maite y la habitacion misteriosa me han recordado a los que se retiraban :( , también formaba a personas que a la hora de ir a vender, se sentían como inferiores, “como que estaban pidiendo” y éstos realizaban pocas ventas (salvo que a veces el comprador, se identificara con lo dificil que tenían la venta y acababan comprándoles. Luego estaban los ambiciosos, insistentes, pesados a más no poder, sólo se escuchaban a ellos, pero vendían. Y luego estaba el vendedor, al que le gustaba su trabajo, aunque estuviera de paso, se organizaba su carpeta, para saber sacar el catálogo en el momento oportuno, escuchaba a la persona que tenía delante, transmitía siempre alegría, pero natural,tenía clase, seguridad.
    Por las noches, hacíamos teatro de ventas, al final es un papel que has de interpretar….pero creo que la semillita ha de estar ahí, para que crezca. Feliz día!!

  7. Ayyyy, virginia, yo pongo todo lo que puedo por mi parte, ilusión, cariño, tiempo. Pero no voy a engañar a nadie, si ahora viene una empresa de joyería que me ofrezca un trabajo para diseñar, ni me lo pienso, me voy de cabeza. Vender no me gusta nada, que le vamos a hacer…

  8. 12
    Blanca dice:

    JAJJAJAJ me ha encantado el artìculo, es claramente lo que me pasa a mi… pero como se ha dicho, todo se puede entrenar… es un poco màs aburrido el vender que el crear…pero de que se puede, se puede ;)
    Gracias! ;)

  9. 13
    sólo M dice:

    Hola!!! Me ha gustado mucho este post y me he sentido muy identificada.
    Me alegro de no ser la única que le pasa esto.
    Me da hasta no se qué cuando tengo que decir precios y ya cobrar ni te cuento….

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