Archivo de la etiqueta: editorial

¿Existe la ropa buena, bonita y… barata?

Una amiga me comentó hace poco: “¿Cómo puede ser que en XXX los pantalones de niña estén a 1,95 euros?”. Bueno, está claro que solamente hay dos opciones: una, que esa tienda está vendiendo bajo coste, perdiendo dinero en ese producto para atraer compradores a su tienda y hundir a la competencia que no sea capaz de hacer lo mismo. Dos, que los costes de producción de esa prenda no los esté soportando la empresa sino que estén siendo externalizados, pasando a recaer sobre otras personas: los trabajadores mal remunerados o directamente semi-esclavizados, por ejemplo. Y también hay otros costes ocultos, que pagamos entre todos, como la contaminación por la emisión absurda de CO2 en el transporte alrededor del mundo de materias primas y productos que se van a buscar allá donde resultan más baratos porque las regulaciones laborales y medioambientales son más laxas.

La trazabilidad de la ropa que compramos es bastante limitada, así que asegurarse de que lo que compramos está siendo respetuoso con el medio ambiente y con los derechos de los trabajadores no siempre es posible. Además, a veces, por más que investiguemos, nos quedamos sin tener en cuenta ciertos aspectos que nos pasan desapercibidos. A mi me resulta frustrante: se que lo barato acaba siendo caro, pero también me pregunto si lo caro lo es por un motivo válido o el margen de beneficio acaba en manos de quien no debería.

Algunas alternativas, como la reutilización de ropa de segunda mano de familiares, amigos o conocidos, o usar las prendas de ropa hasta que son demasiado viejas independientemente de la moda imperante (es decir, que sigues tu propia moda y si a ti te gusta una prenda y está en buen estado, no importa lo que dicten las pasarelas) pueden ser alternativas factibles y efectivas. Comprar en tiendas que cuidan la procedencia de las prendas y que se fijan en la sostenibilidad también es una alternativa si está a tu alcance. En todo caso, comprar prendas de calidad, que duren más, y comprar menos cantidad, también es aconsejable. Y como, pese a todo lo dicho, no tienen por qué dejar de gustarnos las cosas bonitas, también es bueno fijarse en prendas diseñadas por pequeños emprendedores que solo tienen su creatividad y su esfuerzo diario para luchar contra las grandes cadenas de producción en masa.

Pero si tienes niños y gastan mucha ropa, acabas teniendo muy en cuenta el precio, porque los bolsillos no son infinitos, así que el mar de dudas no se acaba.

¿Os preocupa este tema? ¿Cual es vuestra estrategia?

Todas las fotos de Juju