Archivo de la etiqueta: educación

Cuatro peldaños para llegar a la escuela del siglo XXI… y escapar de los zombies.

ed072e7a018fc50eafaf8730136853e9

Ilustración de Delphine Durand

 

Últimamente se habla mucho de la nueva escuela que necesitamos, de la crisis del sistema, de una hipotética revolución educativa. El debate está vivo y eso es síntoma de que alguna cosa no está funcionando como debería. ¿Necesitamos otra escuela? ¿Para qué? ¿Cómo debe ser? A veces me apetece soñar e imaginar la escuela que me gustaría a mi. Pero hoy prefiero ver qué dicen los expertos acerca de los nuevos paradigmas de la educación que exige la sociedad actual. Por ejemplo, quiero saber qué opina y qué propone Robert B. Kozma.

Kozma empezó como profesor de matemáticas en Detroit y actualmente es consultado por gobiernos de todo el mundo que le piden consejo para mejorar sus sistemas educativos. En un informe para la UNESCO expuso el marco conceptual de “La escala del conocimiento”. Esta escala tiene cuatro niveles, cuatro diferentes escalones de una trayectoria progresiva para el cambio educativo: de una sociedad pre-industrial a una sociedad del conocimiento.

El punto de vista de Kozma nos aparta la mirada del árbol que nos impide ver el bosque. Así nos situamos en un marco mucho más amplio, que nos aclara dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos. Estos son los cuatro estadios de la escala del conocimiento:

1. Modelo de educación básico:

• Objetivo: conseguir habilidades necesarias para mejorar la salud y el bienestar y participar en la economía formal, salir de la pobreza.
• Se busca alfabetización básica y conocimientos matemáticos elementales.
• Los profesores tienen poca formación, lo que obliga a un currículum detallado y una supervisión jerárquica que controle su trabajo.
• Como hay pocos profesores, las ratios son altas y el modelo pedagógico se basa en clases magistrales.

2. Modelo de adquisición del conocimiento.

• Objetivo: aumentar el nivel de conocimiento de la población y su capacidad para utilizar la tecnología.
• Los alumnos se prepararan para un modelo económico de producción en masa, de base industrial.
• Se amplia la obligatoriedad a la educación secundaria.
• El currículum es extenso y hace incapié en matemáticas, ciencias y alfabetización tecnológica básica. Está dividido en materias compartimentadas.
• El uso de las TIC es un recurso suplementario, no central. Las TIC se consideran una materia a impartir, no algo integrado en el currículum de manera transversal.
• El currículum es muy extenso, lo que obliga a una visión superficial.

3. Modelo de profundización del conocimiento.

• Objetivo: aumentar la capacidad de la población para participar en la sociedad y ser capaces de resolver problemas complejos.
• El currículum se centra en un pequeño número de conceptos y en la manera en cómo se conectan entre ellos para formar sistemas de conocimiento complejos.
• Los profesores plantean preguntas, estructuran actividades colaborativas y de resolución de problemas.
• Se trabaja en proyectos transversales interdisciplinares, lo que implica que los profesores trabajan en equipo.
• Los profesores han de tener un nivel superior de formación para esta manera de enseñar, más compleja que la anterior.
• Las TIC están integradas en el currículum y en el día a día del aula.

4. Modelo de creación de conocimiento.

• Objetivo: aumentar la capacidad de la población para crear artefactos culturales, innovar y producir nuevo conocimiento, en un marco de desarrollo sostenible.
• Se usan herramientas tecnológicas para buscar, organizar y analizar la información, para comunicar, para colaborar, para ser críticos y creativos.
• Los ciudadanos han de ser capaces de aprender durante toda su vida, establecer sus propios objetivos, buscar sus recursos y autoevaluarse para monitorizar su proceso de aprendizaje.
• Los profesores diseñan y dinamizan una comunidad de aprendizaje, la escuela se transforma en una organización en la que todos los actores están activamente implicados.

 

La mayor parte de la generación de nuestros padres, creciendo en una España rural en plena posguerra, tuvo acceso – con suerte – a una escuela del modelo de educación básico: aprender a escribir y leer, las cuatro reglas… y todo con unos maestros cuya formación dejaba bastante que desear.

Más de 60 años después, ¿en qué estadio nos encontramos? Constato con pesar que una gran parte de la generación de nuestros hijos solamente tiene acceso a una escuela del modelo de adquisición del conocimiento, la del segundo nivel. Es posible que algunos experimenten intentos poco consistentes e intermitentes de acercarse al modelo de profundización del conocimiento. Unas cuantas escuelas (y poquísimos institutos de secundaria) ya están total o parcialmente en el tercer nivel. Dudo que haya más de un puñado de ejemplos, si los hay, que hayan llegado al último estadio.

Estamos preparando a nuestros hijos para una sociedad basada en la producción industrial en masa. Es decir, para que vivan en los años 70 del siglo XX. Es un modelo educativo para un mundo que ya no existe, un modelo muerto que, sin embargo, todavía camina. A los muertos que andan se les llama zombies, y es por eso que innovadores como Héctor Gardó afirman que muchas de nuestras escuelas son ZBL (Zombie-Based Learning). ¿Queremos seguir como zombies, atascados en el segundo peldaño de la escalera, o subiremos el siguiente nivel?

Para saber más:

Hace tres años Robert B. Kozma estuvo en Barcelona y ofreció una conferencia en el marco de los “Debats d’Educació” de la Fundació Jaume Bofill. Podéis leerla íntegramente en catalán aquí: Les TIC i la transformació de l’educació en l’economia del coneixement. Si preferís leerlo en inglés, podéis estudiar su aportación en el informe de la UNESCO, Transforming Education: The Power of ICT Policies.

 

Paidós-Roquetas, un tiempo y un espacio para la infancia vulnerable

“No es lo que importa llegar solo ni pronto sino llegar con todos y a tiempo” (León Felipe)

Paidós-Roquetas es un centro de Barcelona que trabaja para ayudar a familias que están en situaciones sociales y económicas difíciles y que tienen niños de 0 a 6 años. Parten del convencimiento de que para atender a la infancia en situaciones vulnerables hay que hacerlo en conjunto con sus familias. En el Paidós estas familias pueden acercarse a nuevos modelos de crianza, de feminidad y masculinidad, de espacios de juego, de maneras de relacionarse…
Para dar a conocer su proyecto, los profesionales de la Fundació Pere Tarrés que trabajan en Paidós-Roquetes han hecho este video lleno de sensibilidad. Está en catalán pero aunque no dominéis el idioma igualmente os recomendamos que lo veais porque las imágenes hablan por si solas…

 

Proyectos como este merecen todo nuestro reconocimiento y apoyo porque se acercan a una realidad compleja y difícil desde el respeto y la empatía, acompañando sin interferir, sin paternalismos. Y, sobre todo, con amor y alegría.

¿Cómo funciona Paidós?

Paidós es un tiempo y un espacio para acompañar a las familias en sus procesos vitales. Las familias llegan derivadas por los servicios del barrio que hacen seguimientos familiares (Equipo de Atención a la Infancia y la Adolescencia, Servicios Sociales, Càritas y la Fundació Pare Manel). Las familias que acuden a Paidós asumen el reto de su proyecto, pide y aceptan el acompañamiento. No responden a un único perfil, son diversas y singulares.

Cuenta con:

- Una Educadora y un Educador Sociales que se ocupan de las estancias de juego y los talleres, son referentes de las familias y facilitadores de actividades socio-educativas y lúdicas.
- Una Trabajadora Familiar, que se encarga de las estancias domésticas, dinamiza el Espacio Bebé y apoya a las familias en sus domicilios.
- Una Psicóloga, encargada de la Sala de Intimidad y es terapeuta para pequeños y mayores, en sesiones individuales o familiares.
- Una Trabajadora Social, que hace de puente entre Paidós y los Trabajadores Sociales que derivan a cada familia.
- Una directora, que gestiona y coordina el equipo.

Paidós Roquetas empezó a funcionar hace un año y medio, pero en la Barceloneta ya llevan tres años en marcha. También existe un Paidós en L’Hospitalet, en Sant Adrià y en Santa Coloma. El proyecto Paidós es posible gracias al trabajo conjunto de Càritas Diocesana de Barcelona, Suara Cooperativa, Fundació Pere Tarrés, Fundació Champagnat (Maristes) y los ayuntamientos de Barcelona, L’Hospitalet, Sant Adrià del Besòs y Santa Coloma de Gramenet.

El proyecto se inspira en un centro que hay en el barrio de la Font de la Pólvora de Girona, en el proyecto Educadors Familiars y en los Maternoinfantils de Cáritas. Hace pocos meses ha sido aceptado como proyecto experimental de la Delegació General d’Atenció a la Infància. El sueño de los impulsores del proyecto es que sea un modelo aceptado y reconocido oficialmente, para ir cambiando poco a poco el trabajo con los niños partiendo de su contexto natural, que es la familia.

Un día en Paidós: Miércoles, día de cena semanal.

A las ocho se abre la puerta del Paidós. Entra la directora, aprovechando la tranquilidad de la primera hora de la mañana realiza tareas de coordinación y gestión. Enseguida llega la encargada de la limpieza, que recoge el desorden del día anterior.

Son las nueve de la mañana, parte del equipo ya está a punto para recibir a las primeras familias que vienen a tomar el té o el café de buenos días. Alrededor de la mesa de la cocina se reúnen unas cuantas madres. Una de ellas explica que hoy ha pasado mala noche porque los dientes del pequeño empiezan a salir: “qué agobio, no sabía cómo calmarlo”. Las familias comparten sus experiencias y echan una mano a esta madre.

Llega la coordinadora de los Paidós para ir con la directora a la reunión del Plan Comunitario, donde también se encontrarán con la Trabajadora Social de Paidós y otro compañero de Cáritas.
En la Sala de Intimidad la psicóloga empieza la primera sesión del día con una dinámica de relajación, elemento importante para trabajar posteriormente con la técnica de la caja de arena.

La educadora prepara los materiales para inciar el Espacio Bebé mientras canta una canción infantil: “Plim, plim, plim, plim, salta l’esquirol, plim, plim, plim, plim, i de pressa puja al tronc.”
De repente suena el teléfono, ring, ring, es el Trabajador Social de una familia. Quiere hablar con el Educador de Referencia sobre el proceso que está llevando en el Paidós. En estos momentos la trabajadora familiar se despide con una caja de herramientas bajo el brazo: hoy ayudará a una familia a montar un armario que les han regalado.

A la hora de comer el equipo aprovecha para hacer una coordinación informal de cómo ha ido la mañana para documentar y preparar la tarde.
Son las 3 y llega una familia con un carro de la compra lleno de ropa: les han cortado el subministro de agua y luz. Los atiende la Trabajadora Familiar que les explica cómo funciona la lavadora y la secadora. Después, el Educador aprovecha para hablar con el padre y le ayuda a pasar su currículum al ordenador del rincón de pares y madres.

Pasadas las 4 empiezan a llegar de nuevo familias que vienen de recoger a sus hijos de la escuela. Los niños y niñas ya conocen muy bien Paidós, se quitan los zapatos y empiezan a jugar con las propuestas que han preparado los educadores. Hoy reina la mesa de experimentación, el juego heurístico y la mesa de luz que han hecho los padres en el taller de carpintería.

Las madres con los niños más pequeños prefieren estar en otro rincón, con el balancín de lactancia o estiradas en los grandes colchones con los bebés que experimentan con los cestos de tesoros.
A media tarde la cocina toma protagonismo. Mientras todos meriendan las personas encargadas de hacer la cena de hoy empiezan a elaborarla con el acompañamiento de la Trabajadora Familiar.
Ring, ring, el teléfono vuelve a sonar y esta vez para dar una muy buena noticia. Finalmente contratan a una de las madres, que ha hecho una formación. Todos lo celebran con gran entusiasmo y, por unos momentos, se crea un sentimiento de ilusión compartida.

La cena está a punto, el aroma de la comida boliviana de hoy abre el apetito a pequeños y mayores. Todos se sientan alrededor de la gran mesa de la cocina y en un ambiente distendido y agradable cenan entre bromas y conversaciones cotidianas. De postre, el pastel que prepararon ayer en el taller de cocina para celebrar el cumpleaños de un niño que hoy cumple cuatro años. Al final, los encargados recogen la mesa y lo dejan todo limpio.

Las familias se van y los profesionales se quedan compartiendo y documentando las experiencias de la tarde para que mañana lo puedan leer el resto de compañeros que no tenían turno.
A las 9 de la noche se van, se cierran las puertas y hasta mañana, que volverá a empezar otro día en el Paidós…

Enseñar matemáticas

e66b3d9a6caf69ffabd6bf41748bdfca

Ilustración de Michele Brummer Everett

 

“Un músico se despierta de una terrible pesadilla. En su sueño se encuentra en una sociedad donde la educación musical ha sido declarada obligatoria. “Estamos ayudando a nuestros estudiantes a ser más competitivos en un mundo cada vez más repleto de sonidos”. (…) Ya que los músicos son conocidos por anotar sus ideas en forma de partituras, estos extraños puntos negros y rayas deben constituir el “lenguaje de la música”. Es por tanto imperativo que los estudiantes adquieran fluidez en este lenguaje si deben alcanzar algún grado de competencia musical; así, sería ridículo esperar de un niño que cantara una canción o tocara un instrumento sin tener los adecuados fundamentos en teoría y notación musical. Tocar y escuchar música, por no hablar de componer una pieza original, son consideradas cuestiones avanzadas, propias de los estudios universitarios, incluso dignas de un programa de postgrado.”

Así empieza El lamento de un matemático, un texto que escribió el matemático (y también profesor) Paul Lockhart en 2002. La pesadilla del músico es la realidad del matemático. Lockhart se queja de que no se enseña matemáticas, porque “las matemáticas no consisten en seguir instrucciones, sino en crear nuevas direcciones qué seguir”. Según él, la matemática escolar se ha rebajado al nivel de una botella de champú: hay unas instrucciones de aplicación que debemos seguir y no hace falta comprender nada más.

Esto, desde luego, puede sentar mal a todos los profesores de matemáticas que se esfuerzan por hacer que sus alumnos piensen y no solamente apliquen algoritmos tras memorizar una serie de fórmulas y definiciones. Pero revisemos nuestra propia experiencia escolar: una gran parte de nosotros recordará las matemáticas como una tortura indescriptible, el descifrado de un código secreto que solo los matemáticos comprenden y que carece de toda lógica. “Para qué nos va a servir todo esto” es la pregunta más frecuente. Pero los niños no se interesan por saber si en el futuro lo van a aplicar al cálculo de la hipoteca o a la contabilidad de su casa, o quizá a su trabajo como ingenieros. Lo que nos están preguntando en realidad es: “para qué me sirve esto ahora?” El placer intelectual que les proporciona – utilidad suprema de cualquier actividad mental – es equivalente al placer físico de introducirse palillos bajo las uñas.

Otros alumnos, excelentes en matemáticas, creen que esto se les da bien pero solamente han conseguido seguir instrucciones de una manera muy eficiente. ¿Cuantos alumnos de 10 llegan a la universidad, a una carrera técnica o científica, y descubren dramáticamente que no saben nada de matemáticas porque, de repente, los exámenes ya no consisten en repetir un procedimiento sino en pensar una solución original a algo que nunca antes se les había presentado exactamente igual? A mi me pasó, sé de lo que hablo. No sé si en la universidad de hoy en día sigue pasando o ya se han rendido y se limitan a la botella de champú 2.0.

Sin embargo, existen ya experiencias que demuestran que otra manera de aprender matemáticas es posible. Una manera en que la matemática se vive y se disfruta, en que niños – incluso muy pequeños – elaboran hipótesis y las comprueban, resuelven problemas reales, se enfrentan a los mismos enigmas que los matemáticos de antaño. Estos niños lanzan pelotas y dibujan parábolas, cuentan lacasitos y elaboran estadísticas sobre ellos, se pelean con una cuerda y unas estacas para descubrir cómo dibujar una elipse y deducen las relaciones entre sus parámetros ellos solitos… 

Si sois profesores de matemáticas, o maestros que enseñan matemáticas en infantil y primaria, y todavía no lo habéis leído, os recomiendo encarecidamente que leáis El lamento del matemático. Quizá no estéis de acuerdo en todo, pero seguramente os hará pensar. A mi me ha puesto del revés. Os dejo una selección de frases por si os pica la curiosidad.

“Una demostración debería ser una epifanía de los dioses, no un mensaje en clave del Pentágono.”

“El mayor problema de las matemáticas en las escuelas es que no hay problemas. Sé bien qué pasa por ser un problema en las clases, esos insípidos “ejercicios”. “Este es un tipo de problema. Así se resuelve. Sí, saldrá en el examen. Haced los ejercicios impares, del 1 al 35, para mañana.” Qué modo más triste de aprender matemáticas: como se entrena a los chimpancés.”

 “La técnica en matemáticas, como en cualquier arte, debe ser aprendida en un contexto. Los grandes problemas, su historia, el proceso creativo: eso es lo que determina la aplicación de la técnica. Que los estudiantes reciban un buen problema, que luchen y que se frustren. Veamos qué averiguan. Esperemos hasta que estén ávidos de una idea, y entonces démosles una técnica. Pero no demasiada.”

 “Hay una profundidad arrebatadora y una belleza infinita en este arte antiguo. Es irónico que la gente rechace las matemáticas como la antítesis de la creatividad. Se están perdiendo una forma de arte anterior a cualquier libro, más intensa que cualquier poema, y más abstracta que cualquier abstracción. ¡Y la escuela es responsable! Qué triste rueda sin fin de profesores inocentes, torturando a igualmente inocentes estudiantes. Podríamos estar pasándolo tan bien…”

Me quedo con eso: “Podríamos estar pasándolo tan bien!” 

 

Escuelas que no se conforman

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo. (Albert Einstein) 

 

DSC_0842

Foto Megan Spelman para Kireei magazine

Estamos saturados de oír noticias acerca de los resultados en las pruebas PISA, de la excelencia educativa en las escuelas finlandesas y de la comparación entre el tipo de excelencia conseguido en ese país y el que se consigue por otros métodos en lugares como Corea (la diferencia es, ni más ni menos, la felicidad de los niños). Nos da envidia Finlandia pero… ¿de verdad entendemos dónde radica la diferencia? No son solamente las dotaciones económicas o la arquitectura escolar, no es solamente la formación del profesorado. Todo eso es muy importante, pero lo más importante de todo es la sociedad que ha permitido, impulsado y apoyado ese tipo de educación. ¿Estamos nosotros dispuestos a cambiar nuestra forma de pensar y de actuar? ¿Estamos dispuestos a apoyar otro tipo de escuela?

Reflexiones como las de Carmen, maestra en Madrid, cuando se pregunta ¿En qué quedamos? desde su blog En búsqueda. Crónica de un viaje a Ítaca, nos dan algunos elementos para la reflexión. Su conclusión es muy elocuente: 

“Seamos coherentes: ese sistema desastroso y catastrófico que hay en nuestras aulas, es instructivo y no constructivo, fomenta la memoria en detrimento de la creatividad y la autonomía, ignora por completo los ritmos madurativos de los chavales, descarta totalmente el juego como principal motor de aprendizaje, sobrecarga las clases con más de 25 alumnos, programa tiempos y espacios totalmente rígidos, no deja sitio a la iniciativa y el debate, no digamos ya al cuestionaminto de lo establecido. Y es ese mismo sistema, alentado e incluso endurecido por nuestro gobierno, el que lleva años produciendo un porcentaje altísimo de fracaso escolar, alumnos desmotivados y abandonos apenas empezada la secundaria. Si de verdad creemos que en Finlandia está la salvación empecemos a aceptar y defender las pequeñas semillas de innovación, de respeto al niño, de metodología activa, que hay en nuestros coles. Como profes… y también como familias.” 

Afortunadamente existen proyectos públicos de innovación educativa que salen adelante con el esfuerzo de maestros y familias, con la complicidad de una comunidad de aprendizaje que se compromete a intentar algo diferente. En realidad, no es algo tan diferente, pues no hace más que recuperar principios de, por ejemplo, la escuela de la República, el método Montessori, la experiencia de Reggio Emilia, la pedagogía de Célestin Freinet… Nada inventado precisamente ayer.

 coro trio

Foto Escuela Joan Coromines 

Estos proyectos, que requieren del apoyo de las instituciones educativas para su continuidad, están en muchos casos en la cuerda floja, especialmente en estos tiempos de crisis y recortes. Un caso que nos ha tocado la fibra sensible es el de la escuela pública Joan Coromines de Mataró. Nos ha escrito una madre explicándonos esto: 

“El Coro, que es como lo conocemos los padres y madres cariñosamente, nació hace seis años partiendo de la inquietud de algunas madres y de los sueños de algunos maestros, y se ha ido construyendo a si mismo a base de amor, confianza, seriedad y trabajo en equipo.

Ahora, nuestra querida escuela se ve amenazada.

Esta semana se nos ha confirmado el cierre de una línea de P3 y, pese a nuestros esfuerzos (manifestaciones, un encierro de 24 horas…), la realidad nos ha caído encima como un jarro de agua helada. La escuela peligra y el ideal de educación basado en el respeto al niño, a sus ritmos reales y a sus intereses, que hemos soñado y defendido, podría desaparecer en poco tiempo”. 

Este es un video que resume el maravilloso proyecto del Joan Coromines, un proyecto que vale la pena mantener. El video es en catalán pero aunque no dominéis el idioma las imágenes hablan por si solas. 

 

ESCOLA JOAN COROMINES* from Escola Joan Coromines on Vimeo.

Para saber más sobre escuelas con propuestas alternativas podéis empezar leyendo este artículo de La Vanguardia: La escuela busca otra educación

Desde Kireei queremos enviar nuestro apoyo a la escuela Joan Coromines y a todas las escuelas que innovan, que apuestan por el camino difícil, que luchan por sacar adelante sus proyectos y que están pasando unos momentos muy complicados. En sus manos está nuestro futuro. ¿Queremos seguir con lo mismo o estamos dispuestos a apoyarles para intentar algo diferente?

 

Ciudades para niños, ciudades para todos

18-2-2013 8.2.31 1

 Foto de Sol Z.B.

“Recuerda cuando los niños jugaban en las calles? ¿Y cuando salían de casa cada mañana con su cartera y emprendían el camino al colegio? Hace unos años era una práctica normal, cotidiana y saludable que se ha ido perdiendo, sobre todo en las grandes ciudades, donde se ha sustituido por otra estampa: la de miles de coches tomando las calles, en doble o triple fila a la puerta de los colegios, con niños que entran y salen presurosos. Unos niños cada vez más sedentarios y menos autónomos y unas calles cada vez más atestadas de coches y contaminación. En los años 70, el 80% de los niños europeos de 7 y 8 años acudían solos al colegio. Veinte años después lo hacía el 9%, según el estudio sobre movilidad infantil de Hillman, Adams y Whitelegg. La Declaración de los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, dice: “El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal”. ¿Hasta qué punto les estamos hurtando estos derechos cuando dejamos que las calles sean territorio casi exclusivo de los coches?”

“Los niños quieren recuperar la calle”. Tráfico y Seguridad Vial, nº 198, 2009.

 

ed244fca63b14a76820da0bd7f564f7e

En referencia a este problema escribí este fragmento del artículo “El tiempo o la vida” que aparece en el número 3 de Kireei magazine, dedicado a la lentitud: 

“Presionamos tanto a nuestros hijos que no les dejamos elegir su camino”, afirma Carl Honoré. El autor de “Bajo presión” afirma en este libro que los adultos hemos secuestrado la niñez y aplicamos la cultura del perfeccionismo consumista a toda nuestra vida, incluídos nuestros hijos. Honoré reclama una relajación en la planificación de la agenda del niño, más espacio para las emociones y tiempo para jugar. También es interesante la crítica que hace a la cautividad a la que es sometida la infancia, “de casa al cole atada en el coche” y siempre supervisada por los adultos. Esta observación entronca con el proyecto “Ciudad de los Niños” del pedagogo Francesco Tonucci, una propuesta que nace en 1991 en Fano (Italia) y que pretende tomar a los niños como parámetro y garantía de las necesidades de todos los ciudadanos en el gobierno de una ciudad. Se trata de construir una ciudad diversa y mejor para todos, en la que los niños puedan vivir de manera más autónoma y participativa. El eje central de todo el proyecto es la autonomía infantil: “Desde el inicio el proyecto ha asumido como uno de sus objetivos principales el hacer posible que los niños puedan salir de casa sin ser acompañados, para poder encontrarse con sus amigos y jugar en los espacios públicos de su ciudad: desde el patio de casa, a la acera, de la plaza al jardín. La necesidad de tener siempre el control directo de los adultos, impide a los niños vivir experiencias fundamentales, como explorar, descubrir, la aventura, la sorpresa, superando progresivamente los riesgos necesarios. La imposibilidad de probar estas emociones y de construir estos conocimientos, crea graves lagunas en la construcción de una personalidad adulta, en las reglas de comportamiento, de conocimiento y de defensa.”

Una ciudad amigable para los niños es también una buena ciudad para el resto de ciudadanos. Caminos escolares, pacificación de centros urbanos, desplazamientos en bicicleta… todo ello va configurando poco a poco una ciudad diferente, más tranquila, más humana.

frato_11

 

Muchas ciudades españolas han iniciado en los últimos años algunos proyectos de pacificación de los centros urbanos. También han impulsado iniciativas como los caminos escolares, que van mucho más allá de facilitar el trayecto a la escuela de los niños. De hecho, contando con la complicidad de familias, escuelas, comerciantes, asociaciones y ayuntamiento, se consigue convertir estos humildes caminos escolares en herramientas de transformación de las ciudades. No solo se trata de calidad de vida de la infancia y derecho a la autonomía personal de los niños sino también de fomentar la cohesión social y construir entre todos un modelo de ciudad diferente, promoviendo cambios a nivel de tráfico y urbanismo pero también de costumbres, valores y actitudes. 

¿Conocéis de primera mano iniciativas de pacificación de nucleos urbanos, caminos escolares y ciudades amigables para los niños? ¡Compartid vuestra experiencia con un comentario! 

Frato-6

Algunas lecturas recomendadas:

La ciudad de los niños

Camino escolar y movilidad infantil sostenible.

El derecho de los niños y las niñas a la movilidad. Jugar i Jugar.

Camí escolar, espai amic. Ajuntament de Barcelona. (Enlace en castellano).  

 

vignetta_2

Todas las imágenes de Francesco Tonucci (Frato)

 

Arquitectura escolar en Finlandia

Cuando todavía en las redes sociales y en la calle resuenan los comentarios sobre el reportaje de Salvados dedicado a la educación, os traemos unas imágenes que hemos encontrado en el blog Aprender de Finlandia, un espacio dedicado a divulgar y analizar los elementos que hacen de la escuela finlandesa un ejemplo mundial de equidad y excelencia educativa.

Entre todos los interesantes artículos que comparte este blog hay una reflexión sobre la arquitectura escolar a través del libro The Best School in the World: Seven Finnish Examples from the 21st Century. Tan acostumbradas deben estar las instituciones finlandesas a ser interrogadas acerca de estas cuestiones que el Museo de Arquitectura Finlandesa (MFA) ha decidido editar este libro en inglés pensando en un público internacional. Podéis ver y descargar el catálogo en pdf desde issuu (para bajarlo hay que registrase o acceder desde Facebook). 

Hace un tiempo hablamos aquí en Kireei de la estética en la escuela y ya entonces hubo alguna lectora que hizo referencia también a la importancia de la arquitectura escolar. Pues bien, he aquí algunos ejemplos finlandeses extraídos del libro editado por el MFA:

 

azmh_15986_5_d5101216056

 

fa1

 

fa3

 

fa2

 

La educación en Finlandia se concibe como una cuestión nacional de primer orden, y han apostado por un aprendizaje activo basado en la experiencia. Creen que los alumnos adquieren los conocimientos a través de su aplicación, y que es crucial ofrecer aprendizajes significativos. Para ello utilizan múltiples técnicas y formas de trabajo, y la manera de trabajar no es ajena a los espacios donde se lleva a cabo.

Aprender, según las instituciones educativas finlandesas, es una actividad muy dependiente del contexto. Las estrategias de enseñanza están influenciadas por varios factores ambientales y el aprendizaje es inseparable del entorno físico en el que se produce. Por lo tanto, diseñan sus escuelas pensando qué actividades van a llevarse a cabo en cada espacio y de qué manera pueden favorecer las dinámicas más efectivas para que los alumnos aprendan.

Destacan en los entornos escolares finlandeses los espacios abiertos, las salas polivalentes, los espacios adaptables a diferentes funciones así como los pensados específicamente para ciertas actividades. Siempre buscan maximizar la luz solar debido al riguroso clima finlandés pero también por la importancia de la luminosidad para crear un clima de trabajo sano, alegre y positivo. Por esto también buscan ofrecer el máximo confort ambiental, sonoro y visual. Sus edificios no son tanto un lucimiento arquitectónico como una búsqueda de la funcionalidad requerida. 

Si os interesa un ejemplo concreto de esta experiencia de éxito, podéis pasar un día en la escuela de primaria Strömberg