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Todos somos rarunos

Todos somos rarunos

 

Nos pasamos la vida criticando al “otro”, tachándolo de raruno. Por la misma regla de tres el otro también nos critica a nosotros y nos tilda a su vez de rarunos.

Conclusión: todos somos rarunos.

Nuestra rareza es nuestra visión de mundo, que al no coincidir con la del otro se ve como de otro planeta.

Existe una tercera tribu de rarunos, que son los más escasos, los que no tildan ni critican, entienden la rarunez de la gente, la aceptan, la abrazan, incluso la sonríen y siguen con su vida (raruna).

No soy vulnerable

Vulnerable

 

He elegido este título ambiguo para que os llame la atención. ¿Somos vulnerables o no lo somos? Por supuesto que SOMOS vulnerables, es lo que nos hace humanos.

Pero cuando abrazamos nuestras imperfecciones, nuestras dudas, nuestros miedos, es decir, nuestra vulnerabilidad, dejamos de serlo, dejamos de sentirnos frágiles y nos volvemos poderosos. Y no uso la palabra poder en su sentido negativo, sino en el sentido de potente, de fuerte.

En nuestra fragilidad está nuestra fuerza, si la reconocemos, la abrazamos, la aceptamos.

 

Luchar contra la inercia

inercia minuscula

 

En mi post de domingo de Kireei escribo este listado de las cosas más prácticas y potentes que podemos hacer para conseguir cambios, sea en nuestra vida personal, en la construcción de nuestro proyecto laboral, o en nuestra relación con el otro y en nuestro deseo mejorar el mundo.

Elegir actuar.
Decidir moverse.
Enrolarse en el cambio.
Danzar con el miedo.
Picar piedra cada día.
Volar alto.
Huir de la desidia y la procrastinación.
Dejar de darle vueltas y empezar a hacer.
Navegar con humildad.
Ver al otro.
Dar sin esperar nada a cambio.
Practicar la amabilidad.
Empezar hoy.
No abandonar.
Hacer el trabajo emocional que cada cosa requiere.
Dar el salto.
Ser uno mismo.
Construir relaciones sólidas y significativas.
Tener la justicia social y la libertad por bandera.
Impactar positivamente
en la gente
y en el mundo.
Luchar contra la inercia.

 

Be the bigger man

bigger man gris

 

No sé como traducir al español esta frase pero sí sé lo importante que es para nuestro crecimiento personal. Ser “the bigger person” significa ser más noble, más magnánimo, el que perdona, el que más amor pone en la relación en momentos clave por el bien de la relación. A mi me gusta traducirlo como “ser más madre” (o padre). Ser la persona más madura que ve más allá y entiende que lo importante es otra cosa porque ya ha crecido, y ya sabe que eso que está pasando es anecdótico dentro del gran esquema de la vida.

Como se suele decir, dos no discuten si uno no quiere. Ese uno es “the bigger man”. En un episodio de Big Bang theory Sheldon y Howard discuten por la propiedad de una plaza de parking en la universidad donde trabajan. Está claro que Howard tiene razón pero Sheldon se empecina. Al final Sheldon, dice, vale, la plaza es tuya pero dime que soy the bigger man (ya sabéis como es Sheldon).

Being the bigger man significa tener una autoestima en buena forma, para no actuar con la gente a través de lo que te falta, de tus inseguridades. Significa dejar una discusión aunque pienses que tienes razón, dar sin esperar nada a cambio, no tomarse las críticas a nivel personal.

Una cita que muestra bien la definición de Being the bigger man: “no trates a la gente tan mal como son, trátalos tan bien como eres”, Ritu Gathourey.

Ser “the bigger man” implica muchas cosas pero principalmente implica no vivir a través del ego, sino del corazón.

Cuando haces lo difícil, creces

 Cuando haces los difícil creces

 

En mi vida he crecido a paso de gigante en varios momentos vitales. Cuando tuve que navegar por el divorcio de mis padres, cuando me fui a Londres a vivir a los 18 años de Au-pair, cuando superamos en familia problemas graves, cuando sufrí desamores, cuando me enfrenté a periodos muy bajos anímicamente, cuando empecé a dedicarme a docencia con adolescentes, cuando fui madre, cuando emprendí…

Todas estas cosas me han curtido y me han hecho crecer y me han convertido en la persona que soy ahora, en parte también por todas las influencias positivas que también he tenido.

Uno no debería tener que hacer lo difícil para crecer pero es así. Le pasa a muchísima gente, que crece después de una enfermedad, un divorcio, una circunstancia complicada…También es difícil atravesar la infancia, transitar por la adolescencia, entrar en la madurez, aceptar hacerse mayor.

Con esto no quiero decir que uno lo tenga que pasar mal para crecer, eso son circunstancias de la vida. Pero sí que me da la impresión de que las cosas importantes de la vida, las que te impulsan hacia adelante como persona son las difíciles, no las fáciles.

Cultivar relaciones verdaderas y profundas es difícil, conlleva aceptar al otro, comprender, empatizar, y amar incondicionalmente sin esperar nada a cambio. Y eso es difícil, hay que ofrecer muchísima generosidad, y convivir con la vulnerabilidad, hay que poner mucha piel sobre la mesa.

Construir una carrera, sea del tipo que sea, es un tema de muy largo recorrido, seas emprendedor o trabajes por cuenta ajena, las dos cosas son costosas, si se trata de conseguir tener una vida laboral en la que nos realizamos y conseguimos hacer lo que nuestra esencia necesita. Conlleva muchas renuncias, picar mucha piedra, mucha paciencia.

Convertirte en la persona que deseas ser también es difícil, conlleva tirarse al vacío, atreverse, renunciar a la comodidad, renunciar incluso a estar a “buenas” con gente de tu círculo, y muchas cosas más.

En este entorno nuestro y en este mundo nuestro donde todo va tan rápido, y muchas de las relaciones son superficiales, basadas en likes y en intereses de intercambio, hablar de lo difícil también es difícil, no es “cool”, no es cómodo.

Sabéis que muchos posts los llevo al mundo del emprendimiento, porque además de ser emprendedora y formadora de emprendedores, creo que es un mundo en el que se pueden hacer muchos paralelismos con la vida en general, que es lo que a mi me interesa por encima de todo lo demás, el hecho humano, la vida y sus cosas.

Las redes sociales están inundadas de mensajes, de cursos, de maneras de relacionarse que parecen “atajos”, pero como suelo decir en los posts y en mis cursos y machacar hacia la saciedad “no hay atajos”. Bueno, sí que los hay: “hacer todo el camino, hacer lo difícil”.

Lo bueno además de hacer todo el camino es que la vida va de eso, de andar todo el camino.

 

 

Bailar con el miedo

CR-82 (1)BAIXA

Fotografía de Cris Romagosa

 

Al miedo hay que decirle: “hola, miedo, ya no te temo. No guías mi vida, solo eres un compañero de viaje, el que me avisa de las cosas que son muy importantes, las cosas que necesito enfrentar para transitar el camino que he escogido”.