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Los colores en la cocina: morado

Berenjenas, col lombarda, remolacha, frambuesas, moras, uva morada, endivia morada….

Retomo con el color morado la sección los colores en la cocina que estrenamos el año pasado con el naranja y el verde.

Empezamos con una sencilla ensalada de remolacha hervida, unos gajos de mandarina y pipas de girasol ligeramente tostadas. 

 

 

De segundo, un plato de cuchara, ahora en invierno que apetece tanto. Si no conocéis la legumbre adzuki, ya estáis tardando en probarla. Es una de las legumbres más bajas en calorías pero, sin embargo, más nutritivas. Buena para todos pero especialmente durante el embarazo pues contienen buenas cantidades de ácido fólico, magnesio y zinc. Se comen mucho en Japón, donde incluso se utilizan para confeccionar dulces y helados. Es muy común también en las dietas macrobióticas. La podéis cocinar a vuestro gusto, como cocinéis las lentejas por ejemplo. Hay que ponerlas en remojo la noche antes. Como guinda en el plato, un poco de jamón serrano.

 

 

 

              Y de postre, uvas con queso que, como me recuerda Meisi, saben a beso. :)

 

 

Los colores en la cocina: verde

 

Espárragos, alcachofas, brócoli, pepinos, calabacín, pimiento verde, endivias, apio, lechuga, guisantes, kiwi, aguacate, manzanas verdes…

El verde es el color de la verdura por excelencia, ¿verdad? Solemos tener siempre en mente: "tengo que comer más verde". Y está bien recordarlo, aunque el "tengo que" lo cambiaría por un "me apetece", por aquello de no autoimponernos más de lo que la vida ya nos impone de por sí, y por dialogar con nosotros mismos de una manera más amable. Otro día os hablaré de cómo hacer pequeños cambios en los hábitos alimenticios, para que el "¡uf, verdura!" se convierta en "¡mmm, verdura!" pero para hoy tres ideas verdes, en las que ya podéis intuir por dónde van los tiros.

Ya he hablado con anterioridad de la poca gracia que me hacen las espinacas a secas. He aquí una truco para darles un poco de vida y no complicarte con recetas superelaboradas: añadir unas patatas. Hervid primero un par de patatas (si las cortáis a trozos pequeños las tendréis en 5 minutos) y añadid un buen puñado de espinacas al final de la cocción de la patata. Otros 3 minutos y listo. Un puré de espinacas en 8 minutos. Podéis poner más de una cosa o de la otra, según vuestro gusto. Que los niños machaquen el puré, es divertido para ellos.

 

 

Una ensalada de guisantes formada por tres barquillos de endivia, guisantes y unos pistachos a trocitos. Tres texturas bien distintas todas en un mismo bocado. Se puede servir frío o tibio. Aderezad al gusto.

 

 

 Y ¿que me decís de este postre? Cuando me planteé hacer un postre verde enseguida pensé en mi querido aguacate, y no me defraudó. Usé una taza de leche, un aguacate, y una cucharada de azúcar, triturados con la batidora, y rallé una galletita de chocolate que andaba solitaria por la cocina. Bien fresquito, mmmm, ¡delicioso! Se me ocurrió luego que la misma idea podría funcionar bien con yogur, en vez de leche, con nata, con leche o nata vegetal. ¡Probad, probad!

 

 

Si os perdistéis el naranja en la cocina aquí podéis verlo. 

 

Los colores en la cocina: Naranja

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Naranjas, mandarinas, melocotones, papaya, zanahorias, boniatos (patata dulce), calabaza…

Estrenamos esta nueva sección de los colores en la cocina con el naranja, un bonito color otoñal. No se trata de pasarse a la cocina monocolor, ya que lo ideal es comer alimentos de toda la gama cromática a lo largo del día, pero es una idea para que veáis cuantas posibilidades tiene el color en la cocina, tanto estéticas como saludables pues cada pigmento indica propiedades con determinados beneficios para la salud. En el caso del naranja el factor estrella es el beta-caroteno, el precursor de la vitamina A, aliado del corazón, la vista y un excelente antioxidante. 

Empezamos con un puré de calabaza y zanahoria, para evitar y transformar el sempiterno puré de patatas en algo más colorido y sano. Probad esta guarnición para acompañar cualquier plato, ideal para niños con ese pico nevado de mozzarella fresca en el centro. Nada más simple que hervir los ingredientes, machacar y añadir aceite o mantequilla.

 

 

Y ya que le hemos vuelto la espalda al puré de patatas hagamos lo mismo con las universales patatas fritas. La próxima vez acompañad vuestro plato con boniato asado especiado a vuestro gusto. Cortad el boniato en ocho lados a lo largo, preparad vuestro majado preferido (aceite, pimienta, orégano, perejil, almendras picadas, por ejemplo) y metedlo al horno durante 20 minutos a 180 grados, dándole la vuelta una sola vez a mitad de cocción. Un original tentempié, sólo, o acompañado de una tostada con salmón ahumado, naranja por supuesto.

 

 

 

Y, para acabar, un postre. ¿No os pasa a veces que os apetece un dulce o pastel y no tenéis nada a mano en casa? ¡O eso creéis! Pelad y trocead unos melocotones, caramelizadlos con mantequilla y una cucharada de azúcar en una sartén a fuego lento, derretid un par de onzas de chocolate y montadlo todo sobre unas simples galletas. Delicioso servido aún tibio. Un postre para impresionar a las visitas desapareciendo unos minutos en la cocina y volviendo con una bandeja llena de estos caprichos.