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Oliver Jeffers

 

Adoro los álbumes ilustrados de Oliver Jeffers. Su estilo es muy personal y reconocible, como pasa con los mejores artistas. Imposible confundirlo con otro. No dejéis de visitar su web.

 

 

 

 

 

 

 

El corto “Lost and Found“, basado en el libro del mismo título (publicado en castellano como “Perdido y encontrado“) ganó el BAFTA 2009 en la categoría de animación infantil. Este es el trailer promocional:

 

 

 

 

El viento en los sauces

Este es el último de los grandes clásicos que la literatura infantil del que hablaré, en esta serie que empezó con Alicia, siguió con WinnyPeter Pan, y acaba con El viento en los sauces, de Kenneth Grahame. Los cuatro comparten época (a caballo entre la época victoriana y la eduardiana, aunque Carroll es algo anterior a los otros), ubicación geográfica (todos son británicos) e incluso se intercambian ilustradores. En el caso de El viento en los sauces, unos animales viviendo a la Orilla del Río representan el mundo idealizado de un grupo de solteros despreocupados, leales amigos y amantes de la buena vida: como dice Juan Antonio Santos en el prólogo de la edición de Valdemar, una especie de club inglés.

Yo no puedo resistirme a este libro por algo parecido a lo que me pasa cuando empiezo a leer El Hobbit… esas reminiscencias de un tiempo pasado que nunca exisitió, la tranquilidad del hogar, la amistad y las aventuras que esperan fuera (luego, el tipo de aventuras deriva por caminos muy diferentes en la obra de Tolkien y en el tranquilo paraíso que crea Grahame, naturalmente).

Una parte importante del encanto está en las ilustraciones de la época.

La versión de E.H.Shepard (al que ya conocimos en Winny de Puh):

 

 

             

               

 

La versión de de Arthur Rackham (al que seguro recordáis de Alicia en el País de las Maravillas):

 

          

           

 

Y aquí tenéis un par de versiones más actuales:

 

    

Charles van Sandwyk                                       Elena Odriozola

 

Si queréis bajaros un póster gratis, podéis hacerlo aquí, por cortesía del River & Rowing Museum de Henley on Thames, que tienen una exposición permanente dedicada a E.H.Shepard.

 

                   

 

La edición de Juventud, ilustrada por Rackham y Shepard, de venta aquí.

La edición de Valdemar, ilustrada por Rackham y Shepard, de venta aquí.

La edición de Anaya, ilustrada por Elena Odriozola, de venta aquí

 

 

Roald Dahl y Quentin Blake

 

 

 

 

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Mi padre creía que todos los niños poseen una brasa. Pero alguien debe encender el fuego. Y una vez encendido tiene que atizarse con frecuencia, y es de importancia vital que se mantenga vivo y no se apague nunca. Todos los libros para niños de mi padre llevan un volcán rugiendo en sus entrañas. Arrojan cientos de ideas provocativas y excitantes fogonazos. Están llenos de ternura.”

Son palabras de la hija de Roald Dahl.

Me gustan mucho los libros de Dahl porque están escritos desde el Roald niño y poniéndose del lado de los niños. Sin dulcificar, sin ocultar nada, sin menospreciar la capacidad de los niños para captar la ironía y el humor, ni tampoco para hacerse cargo de las cosas que no salen bien en la vida. En sus libros pasan cosas terribles que pueden asustar a cualquiera, pero ahí está Roald, al lado del niño y de su parte. Con un aliado así, ¿quien tiene miedo de las brujas?

 

Para entender mejor a Roald Dahl, recomiendo la lectura (dirigida a adultos) de sus obras autobiográficas, Boy y Going Solo, editadas en castellano con los títulos de Boy: Relatos de la infancia y Volando solo. Su vida fue apasionante y también dura en muchos aspectos, un auténtico relato de aventuras.

 

 

 

En castellano, Alfaguara ha editado muchos de los títulos para niños de Dahl. En catalán, podemos encontrar títulos principalmente en Empúries i La Magrana. En gallego y vasco solamente he encontrado obras descatalogadas, ignoro si hay nuevas ediciones (si no las hubiera, sería una auténtica lástima).

 

  

   

 

No podemos hablar de la obra de Dahl sin referirnos a su principal ilustrador, Quentin Blake. Aunque hace años que fueron hechos, sus dibujos continuan tan actuales y frescos como siempre. Para mi es inimaginable leer Matilda sin ver a la Matilda de Blake, que ha sabido cómo recoger el sentido del humor, el flirteo con lo horrible, la maldad, la inocencia y la ternura de los personajes de Dahl. En Art of Illustration venden algunas de sus láminas en series limitadas.

 

 

Para saber más, os recomiendo la visita a las estupendas webs de Roald Dahl y Quentin Blake, y también la lectura de alguno de estos artículos:

Roald Dahl, un provocador lleno de ternura. (Revista Pinakes, pdf)

Quentin Blake, la emoción en el trazo. (Revista Pinakes, pdf)

Clásicos infantiles: Roald Dahl. (Revista Babar).

Roald Dahl. (Revista Imaginaria).

Quentin Blake. (Revista Imaginaria).

Roald Dahl (completa biografía, en catalán, web xtec). 

 

*Todas las ilustraciones son de Quentin Blake

 

Marcela Restrepo

 Hemos conocido el trabajo de la ilustradora y diseñadoras gráfica colombiana Marcela Restrepo gracias a una de nuestras lectoras, Saskeltxu y se lo agradecemos mucho porque nos ha encantado y estamos seguras de que a muchos de vosotros también os gustará enormemente. Marcela vive en Australia en estos momentos, su listado de trabajos es extenso e incluye un montón de revistas y editoriales de calidad. Este es su blog, donde podéis seguir sus actualizaciones y esta su tienda donde se pueden comprar sus prints.

 

 

 

Cuentos de hadas

Me encantan los cuentos de hadas, equivalente castellano de fairy tales y, en cualquier caso, extraña denominación para unos cuentos en los que la mayor parte de las veces las hadas no aparecen por ningún lado. Si se quiere, podemos llamarlos también cuentos tradicionales; me estoy refiriendo a aquellos cuentos recopilados a lo largo de los últimos siglos por estudiosos, etnógrafos y filólogos, pero que se remontan al pasado más remoto de la humanidad.

En las librerías podemos encontrar múltiples adaptaciones, algunas pasadas por el filtro de lo políticamente correcto (algo que, ¡afortunadamente!, no caracteriza a los cuentos en su versión clásica). Sin embargo, como elaboraciones culturales que se han ido modelando a través de incontables generaciones, creo que vale la pena conocerlos y darlos a conocer a los niños, en la forma en que las fijaron los hermanos Grimm, Perrault… A estos se añaden otros cuentos más modernos, como son los de Andersen, que hay que leer con el texto que les dió su autor.

Aunque algunos puristas recomiendan leer a los niños estos cuentos sin ilustraciones que limiten su imaginación, a mi me gusta mucho conocer las interpretaciones de artistas de diferentes épocas. Hay versiones actuales de gran calidad (como las de Jordi Vila Delclòs, Elena Odriozola, Pablo Auladell, Gabriel Pacheco y otros…), pero mis preferidas son las ilustraciones antiguas. No dejan de ser una puerta a otros modos de ver el mundo, cosa que es tan enriquecedora para los adultos como para los niños. Os invito a un viaje a través del tiempo, desde el siglo XIX a principios del XX:

 

 

             A. B. Houghton – Las mil y una noches        Gustave Doré – Barba Azul      

                     

Gustave Doré – Cenicienta

 

 

Gustave Doré – Caperucita Roja                  Gustave Doré – La bella durmiente

 

 

                 Edmund Dulac - Barba Azul                 Edmund Dulac – La princesa y el guisante

 

 

                Edmund Dulac – La sirenita             Edmund Dulac – El traje nuevo del emperador

 

 

                  Edmund Dulac – La sirenita                  Edmund Dulac – Scheherezade

 

 

Arthur Rackham – La fosforera                          Arthur Rackham – Hansel y Gretel

 

 

Arthur Rackham – Los tres osos                       Arthur Rackham – La sirenita

 

 

Kay Nielsen – Hansel y Gretel                   Kay Nielsen – La bella durmiente 

 

Recomendaciones bibliográficas:

Los tres primeros libros son selecciones ilustradas por Arthur Rackham, de Juventud, muy recomendables. El resto son los diferentes volúmenes de los cuentos completos de Grimm y Andersen recopilados por Anaya e ilustrados por varios ilustradores contemporáneos. El último es una selección de las Mil y una noches, de Juventud.

Si hacéis click en la portada iréis directamente a la librería.

 

  

     

   

     

 

Peter Pan

 

 

 

 

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Peter Pan ha sido un icono de la cultura contemporánea durante todo el siglo XX y lo continuará siendo. Este personaje, culminación del fértil periodo denominado “Edad de Oro” de la literatura infantil (finales del siglo XIX y principios del XX), es un arquetipo con tal carga simbólica que no solo resulta atractivo para los niños, sino también para los adultos. Peter Pan: el niño que no quería crecer, el niño inasequible al desengaño (porque eso somos los adultos: niños desengañados).

 

Todo el mundo conoce la versión de Disney. Mirad cómo ha evolucionado la portada de 1953 a 1970 y finalmente a 1990:

 

   

 

Hay, sin embargo, otros Peter muy distintos anteriores al famoso niño vestido de verde. Este es Michael Llewelyn Davis, disfrazado de Peter Pan. Michael era hijo de unos amigos de J.M. Barrie (el autor) y que, junto con sus hermanos, fue adoptado por Barrie a la muerte de sus padres. Uno de los hermanos Llewelyn Davis se llamaba Peter…

 

 

Ilustraciones de Francis Donkin Bedford (1911):

 

 

Ilustración de Flora White (1913):

 

Ilustraciones de Mabel Lucie Attwell (1921):

  

 

 

Ilustraciones de Arthur Rackham (1906) para Peter Pan en los jardines de Kensington, obra previa a la más conocida historia de Peter y Wendy.

 

 

Recomendaciones bibliográficas:

Como siempre, recomiendo versiones originales y no adaptaciones.

Juventud ha publicado Peter Pan y Wendy con ilustraciones de Mabel Lucie Attwell. Está disponible en castellano y en catalán.

Valdemar incluye, además de Peter Pan y Wendy, Peter Pan en los jardines de Kensington en un solo volumen titulado Peter Pan. Las ilustraciones son de Arthur Rackham, Flora White, Mabel Lucie Attwell y F.D. Bedford. Está disponible en castellano.

 

  

 

Yo les leí hace poco a mis hijos Peter y Wendy, a un capítulo por noche, y les encantó. Enseguida superaron la extrañeza ante la ropa que Peter “!que aquí no es verde!” (y eso que todavía no habían visto la película de Disney).