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Shrek

 

¿Hartos de princesas rosa? ¿De caballeros de brillante armadura? ¿De que ganen siempre los guapos? ¿De adivinar siempre el final perfecto de cada perfecto cuento de hadas? ¿De que incluso en el cuento tradicional más truculento los ogros, dragones y brujas acaben siempre hechos puré y habiendo sido meros contrapuntos de los verdaderos protagonistas? 

Siempre hay alguien que prefiere conocer el otro lado de la historia. Pues para eso nació Shrek, uno de los nuevos títulos de Libros del Zorro Rojo, una editorial que siempre se mueve fuera de los caminos trillados, con criterio propio y una exquisita selección de títulos.

«Su madre era fea y su padre era feo, pero Shrek era más feo que los dos juntos. Nada más dar sus primeros pasos, ya era capaz de escupir llamas a noventa y un metros de distancia y de echar humo por las orejas. Con tan solo una mirada atemorizaba a los reptiles del pantano. Y si alguna serpiente era lo bastante tonta como para morderle, moría al instante entre horribles convulsiones.»

Olvidad la película. (A mi me gustó, pero eso da igual). Mis hijos sí la han visto y de todos modos les ha gustado y sorprendido el libro. Así que, conozcáis o no al ogro de cine, no dejéis de acercaros al ogro original de William Steig. El formato del álbum es actualmente atípico por aquí: no es ni un álbum ilustrado al uso con brevísimo texto incrustado artísticamente en cada ilustración, ni una novelita con dibujos de tanto en tanto. Es un álbum ilustrado que combina un texto “demasiado largo para los que no saben leer, demasiado corto para los que sí” (en opinión de mentes cuadriculadas) con ilustraciones de diferentes tamaños, una en cada página. Es un formato que me recuerda a los libros de Sven Nordqvist, de la editorial Flamboyant,  y que los lectores de nuestro país no suelen apreciar en su justa medida. ¿He dicho lectores? Quería decir compradores. Dejaos de tiquismiqueces y dadle una oportunidad a formatos que triunfan en otras partes del mundo. Vuestros niños os lo agradecerán.

 

El señor Rondón y el malentendido en el zoo

El Sr. Rondón y el malentendido en el zoo
Kevin Waldron
Flamboyant
(También en catalán) 

Normalmente, cuando tengo que hablar de un libro, miro primero qué se ha dicho de él, qué cuenta la editorial, quien es el autor y/o el ilustrador, qué obras había hecho antes… Esta vez no he mirado nada. Ha llegado el libro a mis manos, me lo he leído de pe a pa, he obsevado los detalles de las ilustraciones y me he sentado aquí, a compartir mis sensaciones con quien quiera conocerlas.

Lo primero que hay que decir es que se trata de un libro singular y reconocible entre el resto. Quizá en una librería de Boston o Londres pasaría más desapercibido, no lo se. Pero aquí es manifiestamente diferente, no se corresponde al estilo de ilustración en boga en nuestro país, sea en la vertiente más exquisita o en la más tradicional, ni tampoco se parece a las ilustraciones que importan nuestras editoriales al comprar los derechos de los maravillosos libros franceses o alemanes, ni es el mismo estilo que el de los nuevos autores asiáticos, por ejemplo. Se que es una apreciación subjetiva, sesgada y particular, que cada ilustrador es un mundo y que cada editorial siente afinidad por un estilo, pero a mi los ilustradores de los distintos rincones del mundo se me dan un aire. Y el aire del señor Rondón me resulta muy anglosajón.

El trabajo de Kevin Waldron me sugiere un hilo invisible que, desde el presente, se anuda allá por los años 70 del XX, se dirige raudo a los inicios de ese siglo y, saltando, pasea por los libros de rimas infantiles del XIX. Es curioso que sea Flamboyant, la misma editorial que se presentó con esos pequeños grandes tesoros de la ilustración anglosajona del siglo XIX, rescatados de un fondo bibliotecario histórico, la que nos descubra ahora a Kevin Waldron.

El malentendido al que hace referencia el título se origina cuando salta un botón. Los pensamientos y reflexiones en voz alta del señor Rondón hacen que los animales se den por aludidos, malinterpretando sus palabras. Un simple botón consigue así que cambie el estado de ánimo de todo el zoo. Tomarnos lo que nos pasa de forma pesimista u optimista marca la diferencia y nuestro estado de ánimo, positivo o negativo, puede influir a su vez en nuestro entorno. La intervención del hijo del señor Rondón dará un giro a la situación y nos conducirá a un final inesperado. Es destacable el uso de la tipografía que se hace en este álbum ilustrado, la expresividad de los personajes y los detalles que pueblan las escenas, aparentemente sobrias.

Resulta impagable el trabajo que hacen estas pequeñas editoriales que, pese a su frágil posicionamiento en el mercado, entre gigantes editoriales, no se conforman con la apuesta segura, con lo obvio, con lo rendible, sinó que buscan la calidad, la apuesta arriesgada, la emoción del descubrimiento. Es un salto al vacío, dificultado por el momento de crisis económica y no siempre correspondido por el gran público, que a menudo gusta de seguir lo familiar, lo conocido. Pero son, irónicamente, estas pequeñas editoriales las que con su esfuerzo arrastran al resto del sector hacia aguas nuevas y más frescas.

El señor Rondón y el malentendido en el zoo es un libro digno de figurar en las mejores bibliotecas infantiles. Comprar este u otros álbumes ilustrados es la única manera efectiva de asegurarnos de que seguiremos teniendo estas maravillas en las librerías y de que las personas que hay detrás de estas pequeñas editoriales puedan seguir regalándonos los frutos de su pasión por la literatura y la ilustración. Pongamos nuestro granito de arena para que haya múltiples miradas y sensibilidades, y que sobrevivan a esta crisis los que hacen cosas buenas y bonitas, no solamente los que saben vender cartón.

 

El mago de Oz

 

El maravilloso mago de Oz es una de esas obras infantiles escritas entre finales del siglo XIX y principios del XX – la época de oro de la literatura infantil o, al menos, de cierta literatura infantil – que ha sobrevivido y ha pasado a formar parte del imaginario popular. L. Frank Baum pretendió dar una alternativa a los cuentos de hadas tradicionales, más cercana a los niños norteamericanos y desprovista de cualquier moraleja explícita, fiel al entretenimiento y la diversión, aunque no puede obviarse el mensaje que contiene (que la moraleja no sea explícita no quiere decir que no contenga valores implícitos). 110 años después de su publicación, sería dificil encontrar a alguien que no conociera algo de la historia de Dorothy, esa niña de Kansas que gracias a un tornado llega a un país maravilloso, se hace amiga de un espantapájaros, un hombre de hojalata y un león cobarde, y descubre quien es el mago de Oz.

 

Sin embargo, es esa misma popularidad, tal como sucede con Alicia, Peter Pan, Pinocho y tantas otras obras, la que impide que mucha gente viva un acercamiento real al universo imaginado por el autor de cada obra, a los personajes que se han convertido en parte del imaginario colectivo. Muchas personas hablan de ellos como viejos conocidos sin haber leído jamás el libro, convencidos de que las películas, las ilustraciones y el conocimiento compartido del relato es suficiente para captar su espíritu. Pero no lo es, y lo certifico tras haber leído, siendo ya adulta, alguna de estas obras que no tuve ocasión de leer en la niñez.

 

Como septiembre es un mes de propósitos, os invito a leer o releer, para vostros mismos o para vuestros niños, alguna de estas obras maestras de la literatura. ¿Por qué no comenzar con el mago de Oz? Os recomiendo alguna edición que incluya las ilustraciones originales de Denslow.

 

 

 

 

Michael Ende

 

 

Este fin de semana, ordenado libros viejos, encontré este de Michael Ende: Jim Botón y los trece salvajes, una edición de 1982 de la editorial Noguer (hoy dentro del grupo Planeta) y con dibujos de F.J.Tripp. En la primera página está mi nombre, con mi letra de 9 años. En la solapa, un texto del que extraigo este fragmento:

“Habréis penetrado en un mundo donde todo es posible, un mundo que todos los niños conocen, pero que, desgraciadamente, las personas mayores han olvidado ya”.

Jim Botón y los trece salvajes (1962) es la continuación de la famosa Jim Botón y Lucas el Maquinista (1960), primera obra de éxito de Michael Ende.

La importancia de las primeras obras de Michael Ende es indiscutible: en un ambiente en el que se creía que el realismo, la crítica social y el objetivo didáctico eran lo más indicado para una literatura infantil comprometida, Ende escribe relatos de fantasía. Pese a las críticas adversas, alcanza una enorme popularidad y también recibe importantes premios. Curiosamente, aunque su obra huía del mensaje explícito, un título como Momo fue prohibido inicialmente en la RDA por contrarrevolucionario y subversivo.

Michael Ende, junto a Rodari y otros autores de la segunda mitad del siglo XX, tiene un lugar destacado en la biblioteca de mi infancia (una biblioteca algunos de cuyos títulos se perdieron físicamente pero permanecen en mi como parte importante de mi vida). La ausencia de moralina tonta, sustituída en algunas obras por una reflexión casi filosófica, y la utilización desacomplejada de la fantasía, me engancharon en su momento y me siguen seduciendo.

 

 

Michael Ende nació en 1929 y era hijo del pintor surrealista Edgar Ende, y convivió desde pequeño con pintores, escritores y escultores. Estudió en el Instituto Humanístico, y antes de ser escritor, quiso ser actor. Ende entabló acciones legales contra la versión cinematográfica de La historia interminable, por considerar que traicionaba su relato. Murió en 1995.

Para saber más sobre Michael Ende, os recomiendo este artículo de Ana Garralón, Michael Ende 1929-1995: mínimo homenaje, aparecido en la estupenda revista Imaginaria. (Incluye también enlaces a otros artículos de interés).

 

 

 

Nyam, nyam, l´abecedari dels aliments

 

Nyam, nyam, l’abecedari dels aliments es un libro de Mar González Duran, ilustrado por Emma Schmid, que repasa todas las letras del abecedario en catalán. El libro ha sido elaborado con el asesoramiento de un nutricionista ya que para cada letra se ha escogido un alimento para abordar, desde una perspectiva lúdica y divertida, sus propiedades nutritivas. Está pensado para niños que empiezan a leer e ilustrado con un estilo naïf y colorista.

 

 

 

La editorial Cruïlla nos ha ofrecido dos ejemplares del libro para sortear entre nuestros lectores. Para participar en el sorteo solamente tenéis que entrar en la web de la editorial y comentar aquí qué colecciones o títulos os han llamado la atención y, si ya conocíais algún libro de la editorial que os guste especialmente, nos lo recomendéis. Un único comentario por usuario. El sorteo se cerrará el domingo 7 de noviembre a las 8 de la tarde y los dos ganadores se anunciarán el lunes 8.

Nota: Además de anunciarlo públicamente aquí, nos pondremos en contacto con el ganador a través del correo electrónico con el que se haya dado de alta en Kireei. Si el ganador no responde en un plazo de 20 días, consideraremos que renuncia al regalo.

 

 

Pettson y Findus

 

¡Qué descubrimiento! Vengo muy contenta a compartir con vosotras este hallazgo. Se trata de unos libros del ilustrador sueco Sven Nordqvist, pertenecientes a su serie Pettson y Findus. En Suecia – y gran parte del resto de Europa, especialmente Alemania – son libros muy famosos que han vendido millones de copias; incluso han sido adaptados para la televisión. Aquí llegan de la mano de la pequeña editorial Flamboyant que, de momento, ha publicado dos títulos: Cuando Findus era pequeño y desapareció y Pettson se va de acampada. Los protagonistas de estas historias son el viejo Pettson, un hombre solitario, y el gatito Findus, que irrumpe en su vida para hacerle compañía e inicia así toda una serie de aventuras. Son historias sencillas, entrañables, llenas de guiños y ocurrencias. Las ilustraciones parecen, a primera vista, de corte muy tradicional pero si nos fijamos con atención, están rebosantes de detalles, algunos verdaderamente surrealistas. Son álbumes para mirar una y otra vez, siempre descubriendo algún detalle nuevo. Además, tienen una extensión de texto suficiente – es más que un álbum ilustrado – para que lo pueda disfrutar un niño que ya lee con fluidez, o para conviertirse en un cuento largo leído en voz alta.

No se si son los dibujos, con esos personajes que se multiplican por la escena condensando en un solo momento muchos instantes, o la manera que tiene Sven de narrar, pero atrapa al lector y, de repente, te parece que conoces a los dos personajes desde hace tiempo. El autor tiene la facultad de dotarlos de una personalidad desde las primeras páginas con unas pocas frases acertadas y unas ilustraciones muy descriptivas.

Como en el caso de Magali Le Huche (os hablamos hace algún tiempo de su Berta Buenafé), nos encontramos con un protagonista adulto, más bien anciano, que vive solo en compañía de su mascota y tiene sus manías. No parece el protagonista obvio de un libro para niños, ¿verdad? Sin embargo, Sven consigue – en un estilo muy diferente al de Magali – tejer una historia que engarza inquietudes que tanto afectan a grandes como a pequeños: la soledad, la amistad, el miedo, la sorpresa, el descubrimiento…

En definitiva, unos libros altamente recomendables, bien editados y que ya podéis ir a buscar a vuestra librería habitual.

Están disponibles también en catalán.

 

 

 

 

 

 

Título: Cuando Findus era pequeño y desapareció
Autor e ilustrador: Sven Nordqvist
ISBN: 978-84-937825-2-8
Formato: 21,5 x 30,5 cm
Páginas: 28
Precio: 15,90 €
Fecha de publicación: Octubre 2010

El viejo Pettson vive con sus gallinas en una casa en el campo. Se siente muy solo. Un día su vecina Beda Andersson aparece con una caja. "Findus guisantes verdes", pone en la caja. Pero no son guisantes. ¡Es un gatito! Y así Findus se hizo amigo de Pettson y de muchos otros… hasta que un día desapareció.

 

 

 

 

 

 

 

 

Título: Pettson se va de acampada
Autor e ilustrador: Sven Nordqvist
ISBN: 978-84-937825-4-2
Formato: 21,5 x 30,5 cm
Páginas: 28
Precio: 15,90 €
Fecha de publicación: Octubre 2010

 

El gato Findus encuentra una tienda de campaña en el desván, y Pettson se acuerda de cuando acampó junto a un lago tranquilo lleno de peces. Esta vez, Findus, Pettson y las gallinas se preparan para ir de excursión, pero las cosas se tuercen y terminan acampando en el jardín…