Dàmaris Gelabert ha lanzado recientemente el disco Massatge amb cançons, un instrumento sensorial para acompañar las caricias de los masajes infantiles y hoy tenemos dos discos para sortear entre nuestros lectores. Para participar tenéis que entrar en su tienda online y dejar aquí un comentario con lo que más os haya gustado. Un único comentario por usuario. El sorteo se cerrará el día 13 lunes a las 8 de la tarde y los ganadores se anunciarán el día 14.
Nota: Además de anunciarlo públicamente aquí, nos pondremos en contacto con el ganador a través del correo electrónico con el que se haya dado de alta en Kireei. Si el ganador no responde en un plazo de 20 días, consideraremos que renuncia al regalo.
El maravilloso mago de Oz es una de esas obras infantiles escritas entre finales del siglo XIX y principios del XX – la época de oro de la literatura infantil o, al menos, de cierta literatura infantil – que ha sobrevivido y ha pasado a formar parte del imaginario popular. L. Frank Baum pretendió dar una alternativa a los cuentos de hadas tradicionales, más cercana a los niños norteamericanos y desprovista de cualquier moraleja explícita, fiel al entretenimiento y la diversión, aunque no puede obviarse el mensaje que contiene (que la moraleja no sea explícita no quiere decir que no contenga valores implícitos). 110 años después de su publicación, sería dificil encontrar a alguien que no conociera algo de la historia de Dorothy, esa niña de Kansas que gracias a un tornado llega a un país maravilloso, se hace amiga de un espantapájaros, un hombre de hojalata y un león cobarde, y descubre quien es el mago de Oz.
Sin embargo, es esa misma popularidad, tal como sucede con Alicia, Peter Pan, Pinocho y tantas otras obras, la que impide que mucha gente viva un acercamiento real al universo imaginado por el autor de cada obra, a los personajes que se han convertido en parte del imaginario colectivo. Muchas personas hablan de ellos como viejos conocidos sin haber leído jamás el libro, convencidos de que las películas, las ilustraciones y el conocimiento compartido del relato es suficiente para captar su espíritu. Pero no lo es, y lo certifico tras haber leído, siendo ya adulta, alguna de estas obras que no tuve ocasión de leer en la niñez.
Como septiembre es un mes de propósitos, os invito a leer o releer, para vostros mismos o para vuestros niños, alguna de estas obras maestras de la literatura. ¿Por qué no comenzar con el mago de Oz? Os recomiendo alguna edición que incluya las ilustraciones originales de Denslow.
El carnaval de los animales de Saint-Saëns, Peer Gynt de Edvard Grieg, El pájaro de fuego de Stravinsky, La flauta mágica de Mozart… siempre salen estos nombres cuando pensamos en música clásica que puede gustar a los niños. Quizá alguien piense que la música clásica no puede interesar a los niños, al menos no a la mayoría. Yo soy de la opinión contraria, solamente creo que debe presentárseles de manera adecuada y no como una obligación… no debemos someterlos a tediosas audiciones como si de melómanos se tratara. Tener en casa algunas buenas grabaciones (con orquestas de verdad, no “adaptaciones” electrónicas de ínfima calidad, nunca me canso de repetirlo) me parece tan necesario como una biblioteca bien surtida. Algunas obras no les llegaran a interesar nunca, pero otras pasarán a formar parte de los recuerdos de su infancia. Hoy os quiero hablar de una de estas composiciones, la preferida de mis hijos (con permiso de Saint-Saëns).
Pedro y el lobo es un cuento musical del compositor ruso Sergei Prokofiev, de 1936. Fue encargo del régimen soviético para cultivar el gusto musical de los niños en sus primeros años de escuela. Tan solo 10 años después, Disney lo adaptó con algunos cambios. Hasta la actualidad, ha sido una de las composiciones más utilizadas para acercar la música clásica a los niños, ya que cada personaje se representa con un instrumento musical diferente (flauta, oboe, fagot, clarinete…) y la historia es muy atractiva.
Se han editado versiones narradas en múltiples idiomas por personajes famosos como Josep Carreras, Iñaki Gabilondo, Sofia Loren, Jack Lemon, Sting, David Bowie, Sharon Stone o Boris Karloff, entre otros.
Esta es la versión de Disney, que se puede ver en youtube:
También se han hecho versiones teatralizadas, entre las cuales, una de las producciones para niños del Gran Teatre del Liceu de Barcelona, Pere i el Llop, que se representa nuevamente esta temporada. Mi hijo mayor fue hace poco con el colegio y, de todas las salidas a obras teatrales y conciertos que ha hecho hasta la fecha, ha sido de la que ha vuelto más entusiasmado.
En castellano hay, entre otras, una versión de La Mota de Polvo, narrada por Fernando Palacio e interpretada por la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria.
También hay esta otra versión de Tritó, narrada por Leonor Watling e interpretada por la Ensemble Orquestra de Cadaqués bajo la dirección de Vasily Petrenko.
En catalán, esta última editorial cuenta además con una versión narrada por Jordi Sánchez.
Quien haya sido y/o sea muy fan de David Bowie conocerá la canción Space oditty como la palma de su mano y su estribillo (this is ground control to major Tom) resonará en su cabeza inmediatamente a la mínima mención del título de la canción. El ilustrador Andrew Kolb ha creado un álbum ilustrado a partir de la mítica canción. Estoy deseando ver el libro al completo.