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Kiwi y chocolate

 

Naranja y chocolate, menta y chocolate, incluso plátano y chocolate, como ya vimos aquí, son combinaciones que ya conozco y me encantan. Pero, ¿qué tal sabrán estos polos de kiwi y chocolate de Cathy Shambley ? Habrá que probarlo…

 

 

 

Galette de higos con queso feta

 

 

Estamos en temporada de higos pero hay que darse prisa pues es bien breve. Si compráis muchos y no los consumís todos en crudo, podéis preparar un postre como esta galette o torta rústica que tiene muy poca complicación. La masa se hace con harina, azúcar, mantequilla y agua bien fría, es decir, una pasta brisa (sin huevo).  Si no os apetece hacerla en casa siempre podéis comprarla hecha, aunque os recomiendo la casera, los ingredientes son de los que siempre tenemos en la despensa y podréis hacer este postre sin salir a comprar nada.

Esta que veis la hice en casa y por primera vez, además probé a hacerla mitad harina blanca mitad harina integral para ver qué tal resultaba. A mi me gustó, aunque la próxima vez la extenderé mejor con el rulo de madera porque me quedaron zonas muy gruesas que no se cocieron bien del todo. Una cosa es hacerla rústica y otra no pode hincarle el diente a algunos trozos. Otra buena idea que pondré en práctica la próxima vez es hacerlas más pequeñas, individuales, para poder trabajar la masa con más facilidad.

El relleno son higos y queso feta, pero esta torta se adapta a casi cualquier otra fruta y acompañamiento. Yo la pienso probar pronto con manzanas y mermelada, por ejemplo.  

 

 

 

 

 

Ingredientes:

200 grs de harina

100 grs de mantequilla

2 cucharaditas de azúcar 

4-6 cucharadas de agua bien fría

6-8 higos

125 g. de queso fetta

 

Proceso:

Empezamos haciendo la masa. Mezclad en un bol la harina y el azúcar y añadid la mantequilla cortada a daditos pequeños. Trabajad esta mezcla con las manos (o bien con una amasadora eléctrica durante pocos segundos) hasta que se haya unido la harina con la mantequilla formando pequeños grumos. A continuación agregad el agua y mezclad hasta conseguir una bola ya más uniforme. Rectificad de agua y harina según la veáis demasiado líquida o dura. Se extiende con el rodillo para preparar la base (o bases, si se quieren hacer más pequeñas), se tapa con film y se mete en la nevera de media a una hora para refrescar.

Ya solo nos queda preparar la galette con su relleno. Primero ponemos el queso desmigado por toda la superficie de la masa, después los higos partidos en cuartos y para acabar se tapa de manera irregular con cuidado para que no se rompa la masa al estirarla por encima, como si de una manta se tratara.

Se le pasa un poco de mantequilla fundida o huevo con una brocha de cocina para que salga doradita si se desea y al horno 45-50 minutos a 180 grados, o hasta que se vea dorada y la fruta empiece a verse caramelizada y con sus jugos burbujeando.

 

 

Crema de calabaza

 

Es curioso como muchas veces la comida que más odiábamos de pequeños se convierte en nuestra preferida de adultos. A mi me ha pasado con varias (verduras sobre todo) y una de ellas es la calabaza. ¿Cómo he podido ignorar semejante tesoro culinario durante tanto tiempo? Es muy reciente mi aficción o, mejor dicho, mi pasión por la calabaza. ¡Qué pena no haberla descubierto antes! Pero bueno, nunca es tarde. Además, su versatilidad en cocina es considerable. Descubrid la calabaza si no tenéis el gusto de conocerla todavía.

 

 

Nada más básico, sencillo y rico que una crema de calabaza. El secreto de esta receta es asar la calabaza al horno, en vez de hervirla en el caldo, para extraer todo su dulzor y no aguarla; se nota muchísimo la diferencia. Normalmente compro una calabaza, de la variedad cacahuete (las alargadas) y uso media para la crema y la otra media la guardo para otro plato distinto al cabo de unos días, recetas que ya os iré contando. En mi casa somos pocos y es increíble el juego que me da una simple calabaza. A veces hago la calabaza entera en crema y congelo alguna ración. Asar una calabaza toma su tiempo, eso sí, mínimo una hora. Lo que yo hago es cortarla en trozos, no muy grandes, rebanadas circulares, y de esta manera en media hora la tengo lista. 

Una calabaza asada (o media) es la base, además, para preparar distintas versiones del mismo plato. Podéis poner unos cuadraditos en un plato, sin más, para el bebé que ya come sólidos, para que él mismo vaya cogiendo los cachitos, o machacarlo con un tenedor si prefiere la comida triturada. Podéis hacer la mitad de la crema versión suave/dulzona para ciertos paladares, y la otra mitad con especias más "subidas de tono" para quienes prefieran algo más picante. Hay para todos los gustos y necesidades.

 

 

Ingredientes: (2 raciones) 

Media calabaza alargada.

1 cebolla mediana.

Medio litro de caldo de verdura o pollo.

Sal, pimienta.

Nuez moscada.

Canela.

 

Proceso:

Mientras se asa la calabaza en el horno (180 grados) cortada a trozos, se sofríe la cebolla en una cazuela hasta que esté dorada. Cuando la calabaza está hecha (introducid un cuchillo para comprobar que está blanda) se separa la pulpa de la corteza y se agrega al sofrito, se añade la sal, pimienta y una pizca de nuez moscada y canela (opcional). Se vierte el caldo (hecho en casa o comprado) y se deja hervir unos minutos para que se incorporen todos los sabores. Trituradlo quitando un poco de caldo e incorporando poco a poco hasta conseguir vuestra consistencia preferida.

Para una versión más especiada podéis hacer el sofrito con ajo, guindilla, o una pizca de pimentón picante. Podéis probar con un poco de comino para darle un sabor distinto también.

 

Sugerencias: 

Como acompañamiento podéis poner unos trocitos de manzana (como en la foto) empapadas con un poco de limón para que no se oxiden rápidamente, o unos picatostes de pan frito, o unas migas de jamón serrano pasadas por la sartén.

Podéis hacer alguna variación en la crema, añadiendo zanahoria y apio alguna que otra vez. Si hacéis el caldo de verduras casero estas dos verduras las podéis aprovechar y triturar junto con la calabaza.

 

 

 

Tortitas de calabacín

 

Esta receta solo lleva tres ingredientes: agua, harina y calabacín. Más humilde y ligera no puede ser. Las tortitas, crêpes o pancakes son un recurso en cocina con miles de posibilidades, tanto en dulce como en salado, alguna de las cuales os pienso mostrar más adelante. Pero cuando quiero simplificar las cosas, o me falta huevo o leche (o ambos), o simplemente quiero aligerar un poco la receta, hago estas sencillas tortitas que, incluso solas, pueden constituir una cenita de lo más decente, acompañadolas de una ensalada, por ejemplo. 

Esta receta la podéis hacer con vuestros hijos. El mío ralla el calabacín (con mi ayuda y atención), una verdura tan blandita que resulta bien fácil hacerlo. 

 

 

Ingredientes:

Un calabacín pequeño (son más tiernos).

125 ml de agua.

150 grs de harina (yo usé de centeno pero podéis usar cualquiera).

Aceite de oliva.

Sal y pimienta.

 

Proceso:

Se ralla el calabacín y se fríe un poco antes de realizar las tortitas, aunque si se quiere se puede hacer directamente en crudo, depende de como os guste la textura del calabacín. Se mezcla el agua y la harina en un bol y se agrega el calabacín, se remueve bien para que se incorpore la verdura en la masa, la consistencia no ha de ser ni muy líquida ni muy sólida. Añadid sal y pimienta al gusto.

A continuación solo queda freirlas, u hornearlas. Si las freís, podéis hacerlo con no demasiado aceite, como si fuerais a hacer una tortilla francesa. Vais dejando caer en el aceite caliente puñaditos de mezcla y conforme vayan friendose los vais aplanando con una espátula para darles la forma de tortita, unos minutos por una parte, vuelta y otros minutos por la otra. Id sacándolos encima de papel absorbente para deshaceros del aceite sobrante.

En el horno ponéis los puñaditos en una bandeja a la que le habréis colocado un papel de hornear y los aplanais un poquito también. Horno fuerte, vuelta y vuelta y listo.

 

 

 

 

Falafel

 

Los falafel son unas croquetas de garbanzos típicas de la cocina árabe; si no las habéis probado seguro que, al menos, os suena el nombre. Su elaboración es muy sencilla, apuesto a que os vais a animar a hacerlas.

Comí falafel por primera vez en Barcelona en un viaje a ver a unos amigos, en uno de los numerosos kebabs que ya hay en todas las ciudades y pueblos. Los comí dentro de pan de pita con ensalada de lechuga, tomate y salsa de yogur. También se puede sustituir la salsa de yogur por una de tahini (crema de sésamo).

A mi me gusta con el frescor del yogur y, en este caso, los preparé con ensalada mezclum de brotes tiernos al fondo, yogur y las croquetas encima. Cada bocado de falafel lo iba mojando en la salsa, a la que se le puede añadir también una pizca de menta picada, si os gusta.

La receta de falafel se puede hacer con habas secas en vez de garbanzos. Yo solo las he hecho con garbanzos, de momento.

 

 

Ingredientes:

 

200 grs de garbanzos (en remojo de la noche anterior, o al menos 5 horas)

1 cebolla

2 dientes de ajo

1 pizca de comino molido

cilantro y/o perejil (según gustos)

2 cucharadas de harina

media cucharada de levadura en polvo

sal

Proceso:

Se pican los garbanzos en la batidora junto con la cebolla, el ajo y el cilantro/perejil, sal y, si os apetecen un poco más subidos de ton,o pimienta negra y/o cayena en polvo. A continuación se agrega la levadura y se forman las croquetas o bolitas. Finalmente se fríen en abundante aceite rebozándolas a priori con un poco de harina (si tenéis de garbanzo, mejor que mejor).

 

 

 

 

Ensalada con frutas

 

Qué buenos y sanos son los higos, me comería una docena de una sentada. Ayer me apetecieron en ensalada y preparé esta que veis, con higos, melón, queso fresco, zanahoria rallada, tomate, lechuga y nueces. La aliñé con miel y aceite de oliva. ¡Deliciosa! Los higos los corté a trocitos para comerla más comodamente, aquí en la foto aún estan enteros.

Una ensalada veraniega que incorpora ya el postre.